UN VIAJE MÁGICO: EN BUSCA DE LA ARTESANÍA DE SUDAMÉRICA

¿Te gustaría conocer la artesanía de Sudamérica? Te invito a descubrir un poquito de la artesanía tradicional de Sudamérica de la mano de Beatriz de Artesanías por el mundo.

En este post invitado nos cuenta algunas de las experiencias que vivió a lo largo de su viaje por Sudamérica. Se dedicó a visitar algunas de las comunidades y los talleres de importantes artesanos del continente para ir descubriendo de esta forma la artesanía de Sudamérica. ¡Te dejo con su experiencia!

en busca de la artesanía de sudamérica

Cuando hace cosa de un año dije a mis padres que me iba a ir de viaje por Sudamérica sola, y además sin billete de vuelta, no se lo tomaron demasiado bien. Hasta entonces no les había dado apenas preocupaciones. Había sido siempre muy buena estudiante y no me había metido en líos.

Había seguido la senda que mi familia y la mayoría de los padres esperan para una hija. Y lo había hecho a lo grande: estudié ingeniería aeronáutica, conseguí trabajo sin demasiada dificultad y luego acabé en Alemania trabajando en Airbus, una de las mayores empresas del sector.

Que yo quisiera renunciar a esa vida era algo que a mis padres no les entraba en la cabeza. Bueno, ni a ellos, ni a muchos amigos y compañeros.

En España no está bien visto que una se vaya de viaje por ahí sola. Si a eso le sumas que se trataba de un viaje por Sudamérica -con la cantidad de cosas horribles que se escuchan de esos países-, y el hecho de que hubiera dejado de tener muy claro qué hacer con mi vida (aunque sabía perfectamente lo que no quería), pues imagina el panorama. Ellos estaban descolocados y llenos de miedos y yo sentía que de alguna forma los estaba traicionando.

Afortunadamente, me pudo la ilusión, las ganas de aventura, de crecer y transformarme mientras viajaba. Me ayudó mucho conocer las historias de otras viajeras y leer artículos sobre sus experiencias y cómo perder el miedo a viajar solaEstaba decidida.

Eso no quiere decir que me fuera sin miedos. Apareció un nudo en mi estómago antes de partir bastante curioso. Aún no había aprendido a convivir con la incertidumbre y eso de no saber qué iba a ser de mí me causaba, cuanto menos, respeto.

Esa etiqueta de ingeniera me había acompañado durante tanto tiempo que me costaba verme haciendo algo diferente. Sin embargo, sentía que aún tenía mucho potencial por desarrollar, sobre todo creativo. En la universidad y en el trabajo había echado de menos en muchos momentos libertad para crear. A veces, me veía como un pájaro enjaulado. Otras, como un robot que era controlado por todos.

Había acabado con la sensación de que la vida que llevaba no era mía. Esa no era yo.

  • Quería romper con ese sentimiento y tomar el mando. Por eso necesitaba viajar sola, sin condicionamientos externos por parte de ningún otro.  
  • Quería demostrarme que era más valiente de lo que había imaginado y deshacerme de creencias que poco tenían que ver conmigo.
  • Necesitaba recuperar la ilusión, la capacidad de sorprenderme y la energía para levantarme cada día.
  • Quería descubrir lugares mágicos y personas increíbles. Conocer otras culturas y formas de entender la vida para quedarme con aquello que resonara conmigo.
  • Y despertar de una vez por todas ese lado creativo que durante tanto tiempo había estado dormido.

¿Cómo combinar todo eso con la necesidad imperiosa de emprender?

EN BUSCA DE LA ARTESANÍA DE SUDAMÉRICA. Pasión por los objetos hechos a mano:


Siempre he pensado que la artesanía tiene algo de mágico: la idea de transformar la materia con las manos cargándola de significado lo es, ¿no crees?

El artesano termina transfiriendo a la pieza cómo se siente, cómo piensa y sus experiencias. Es como si un pedacito de su vida quedase recogido en cada una de sus creaciones. Por eso a mí me gusta llamar a las artesanías objetos con alma.

No sé de dónde viene tal fascinación por los objetos hechos a mano, pero es algo que me ha atraído desde muy pequeña. Recuerdo que me preguntaba cómo podrían estar hechas las artesanías y qué significaban cuando acudía a alguna feria. Muchas veces me sorprendía imaginando mis propias versiones de esas piezas.

Me encantaba pasar tiempo experimentando y haciendo manualidades por aquel entonces, ver hasta dónde me llevaban mis manos cuando se dejaban guiar por mi imaginación. Pero en algún momento entre esa niñez y las responsabilidades de una persona adulta, esa afición la abandoné.

Por eso admiro tanto a quienes se dedican a la artesanía y a otras actividades creativas. No escucharon a los que les decían que de algo así no se podía vivir, dejaron de sentirse mayores para crear e hicieron lo posible por formarse y dedicarse a lo que tanto aman. No renunciaron a ello pese a las dificultades.

Para esas personas, la artesanía es mucho más que una actividad que les permite ganar dinero para llegar a fin de mes, se trata de un medio de expresión de quienes son, de su cultura y sus experiencias. Todos tienen una historia interesante que contar y, sin embargo, no suelen conocerse esas historias. Viajamos y vemos las artesanías de Sudamérica o de otros lugares en los mercadillos como un recuerdo de nuestro paso por allí, sin darle valor al cómo está hecho, por quién ni por qué.

Eso es algo que yo sentía la necesidad de descubrir y compartir. No sabía cómo, pero sí que lo haría.

Entonces me propuse buscar a muchos de esos magos de la artesanía de Sudamérica. Pasaría tiempo con ellos, en sus talleres, descubriendo quién y qué se escondía detrás de cada una de las piezas.

Ese fue el origen de Artesanía por el Mundo.

Visitas a los talleres de artesanía tradicional: encuentros para el recuerdo:


En mis experiencias artesanas durante los meses que estuve recorriendo Perú, Bolivia, Chile y Argentina descubrí grandes cosas de la artesanía de Sudamérica. En algunos casos fueron técnicas que me impactaron, como el arte de burilar mates. En otros, los sentimientos que despertaban en mí las piezas. Y en todos, la persona que las había realizado. Mi mayor descubrimiento fue conocer su historia, su carácter o su filosofía de vida.

De todas las experiencias que podría contarte de ese viaje hoy he escogido tres por ser particularmente especiales para mí. Hay algo de original y curioso en estas historias. ¿Quieres conocerlas?

1. Conociendo la artesanía de Sudamérica: Mi visita a la comunidad de tejedoras de Chari:


De mi paso por la comunidad de tejedoras de Chari, muy reconocida por su artesanía textil a base de fibras naturales, guardo un gran recuerdo por la particularidad de ese encuentro.

Te pondré un poco en situación. La comunidad se encuentra en el distrito de Checacupe, a unos 100 km de Cuzco y unos 3500 m de altura. Imagina lo impresionante que puede llegar a ser el paisaje. No resulta fácil llegar hasta allí. Bueno, más bien lo que no resulta fácil es volver.

De Cuzco pudimos coger un bus que paraba en el distrito, pero una vez nos bajamos encontrar un bus con plazas para volver de los pocos que pasaban a saber cada cuántas horas era complicado. Terminamos haciendo autostop.

Eso de estar perdida ahí en medio de la naturaleza tiene su encanto. Hacerlo en una comunidad indígena que no habla tu idioma y está encantada de recibirte aún más. Ya te decía que guardaba un especial recuerdo de mi visita a la comunidad:

  • Necesité una traductora que me ayudara a comunicarme con las mujeres de la comunidad. Sí, estaba cerca de Cuzco, andaba por Perú, pero en ese rinconcito aún se mantiene una de sus lenguas tradicionales andinas: el quechua.
  • Me llamó la atención la energía que desprendían estas mujeres. Eso es algo que me cuesta transmitir con palabras. Eran mujeres fuertes, que trabajaban duro para sacar a sus familias adelante tejiendo y se sentían orgullosísimas de ello. Y no es para menos.
  • Las mujeres de Chari, junto con otra comunidad vecina, trabajaron en la creación del panel telar tejido a mano más grande del mundo: 16 metros de ancho por siete metros de alto. ¿Quién no contaría con orgullo que ha participado en una hazaña así?

2. Mi encuentro con Gero y sus marionetas:


De entre toda las artesanía de Sudamérica que he visto a lo largo de mi viaje, que ha sido mucha, hay un tipo que pasó a ocupar un pedacito importante de mi corazón en cuanto las descubrí. Estoy hablando de las marionetas de Gero.

Resulta difícil ver esas marionetas tan especiales, tocarlas y no esbozar una sonrisa. Transmiten ternura, simpatía y energía positiva. Consiguen que te transportes a otra época y vuelvas a ser una niña por unos instantes. No es casualidad que estas marionetas trasmitan tantas cosas buenas.

Antes, te decía que las artesanías están cargadas de emociones y tienen alma, que de alguna forma están impregnadas de la esencia de la persona que las creó. Bueno, pues éste es un ejemplo perfecto de ello. Las marionetas son entrañables y quien está detrás de ellas también. Muchos de los que conocen a Gero lo describen como un ser de luz, y con razón.

En el vídeo que le grabé se muestra tal cual es. El amor por su trabajo, al que llegó por casualidad, es palpable. El valor que tienen los objetos hechos a manos y lo que significan para él, también. Además, no sólo me contó por qué se dedica a hacer marionetas, qué tipo de trabajos realiza y cuáles son los más especiales para él. Llegó a explicarme cómo las fabrica.

Como en ese momento Gerardo se estaba recuperando de un accidente y no podía usar la maquinaria no pudo mostrarme todo el proceso de elaboración paso a paso, ni lo experimenté yo, que es algo que me encanta hacer cuando tengo la oportunidad. Por eso no descarto algún día quitarme ese pellizquito de hacer mis propias marionetas.

Aunque la verdad sea dicha, las máquinas con sierra me imponen y les tengo algo de respeto, por lo que no me atrevería a hacerlas como Gerardo, creo que antes probaría con papel maché. Es barato, sencillo y el resultado, espectacular.

En ese caso no tendría ni que complicarme pensando en cómo sacarlas, porque Andrea lo explica con todo lujo de detalles en este post.

3. La cerámica cuzqueña de Julio Kutiry que descubrí en mi búsqueda de la artesanía de Sudamérica:


Muchas veces descubro el trabajo de algún artesano y siento la necesidad de saber más de él. Algo me dice: “Buah, este hombre es increíble, tienes que conocerlo”. Entonces me pongo manos a la obra y hago lo posible por que así sea.

Es eso lo que me pasó con Julio cuando supe que había estudiado ingeniería como yo y que había terminado dedicándose a la cerámica. Algo me decía que íbamos a entendernos.

Julio se había convertido en todo un referente de la cerámica peruana al combinar sus conocimientos técnicos con el saber tradicional. Gracias a sus años formándose -cosa que no ha dejado de hacer porque le encanta aprender-, y a sus investigaciones, ha conseguido rescatar de la extinción una técnica que estaba abocada a desaparecer: la cerámica vidriada cusqueña.

Ha recibido numerosos premios por ello y hasta ha escrito un libro en el que lo recoge todo: Rescate de la cerámica vidriada colonial cusqueñaNo hay muchos casos como ese. Un ejemplo de que la ciencia y la tecnología no sólo no están reñidas con la artesanía, sino que puede llegar a impulsarla hasta límites insospechados.

Julio aceptó encantado mi propuesta de ir a visitar su taller y conocerlo, por lo que pronto me dispuse a buscar información sobre él para preparar la entrevista.

¡Era una caja de sorpresas!

Había vivido en distintos países, entre ellos Japón; había sido premiado con uno de los premios artesanos más importantes de toda Latinoamérica y España y, por si fuera poco, escribía, había ganado distintos concursos de poesía, era comentarista de cultura, desarrolló un teorema para dar solución a un problema geométrico… ¡y la lista sigue! Un hombre polifacético donde los haya.

Ilusionada por tener la oportunidad de encontrarme con alguien a quien ya había empezado a admirar, preparé el guion de la entrevista y el material que me iba a llevar: la cámara, el trípode y mi ordenador.

Cuando llegué a su taller me di cuenta de que esas preparaciones me servirían de más bien poco. Puedo decir que a nivel técnico y de organización fue uno de los encuentros más desastrosos que he tenido nunca. Menos mal que nos tomamos todo lo que pasó con filosofía y no me equivoqué en eso de que nos íbamos a entender, porque de no ser así lo hubiera pasado regular.

La noche anterior a mi visita al taller había dejado la batería de la cámara cargándose en la habitación del hostal. Era una habitación compartida con otras 5 personas. No pocas veces faltaban los enchufes. Se ve que esa noche alguien echó de menos uno en el que cargar su móvil, así que desenchufó mi batería para ponerlo a cargar. Yo no me di cuenta hasta la hora de salir por la mañana para el taller.

«Por favor, que la batería haya estado suficiente tiempo enchufada como para que se haya cargado. O por lo menos, que me dure el tiempo de la entrevista”. No fue así. No sé cuánto tiempo pudimos grabar antes de que la batería se agotase y tuviéramos que parar para ponerla a cargar un rato. Como no tenía todo el tiempo del mundo quité la batería antes de que se cargara completamente, pensaba que podría bastar para lo que nos quedaba. Error. Poco después se me volvió a apagar la cámara y tuvimos que parar otro rato y continuar después.

Por si no fuera suficiente con eso, ¡se me llenó la tarjeta de memoria! Era la primera vez que me pasaba algo así. ¡Si se suponía que tenía que tener espacio suficiente como para grabar sin problemas! Se ve que me despisté. Había pasado toda la información de la cámara al ordenador antes de salir para el taller de Julio, pero no llegué a formatear la tarjeta luego.

Después del tiempo que habíamos pasado grabando formatear la tarjeta no era una opción. Borrar las fotos y vídeos que no me interesaban de uno en uno tampoco, se iba a hacer eterno. ¡Menos mal que me había llevado el ordenador! Opté por descargar la tarjeta entera y tras este nuevo parón pudimos continuar.

A pesar de todas incidencias, que afortunadamente no se han vuelto a repetir porque aprendí la lección después del apuro que pasé, diría que fue una entrevista mágica. Al menos, así es como yo la viví.

Julio es un artesano único, por su formación, por su forma de pensar, por su insaciable necesidad de aprender y experimentar. Sabía lo que era sentirse «enjaulado», atrapado en un trabajo en el que no se reconocía cuando era ingeniero. Y también sabía lo que era que lo llamasen locoNo pocas veces me han llamado algo así después de compartir lo que se me pasaba por la cabeza. Y sé bien lo que es sentirse como un pájaro enjaulado. Sin embargo, son pocas las personas que se atreven a hacer algo por salir de esa situación.

Tengo ya comprobado que cuando dos o más de estas personas se encuentran, se produce una conexión mágica. Te das cuenta de que esa persona que hasta hace unos instantes era una completa desconocida te entiende de verdad, a un nivel mucho más profundo que la mayoría de las personas que durante años han formado parte de tu entorno.

[bctt tweet=»Cuando dos o más de estas personas se encuentran, se produce una conexión mágica. » username=»lapiznomada»]

Por eso, pese a lo desastroso del encuentro con Julio a nivel técnico, me fui del taller con energía para seguir adelante con mi proyecto loco y con una sonrisa :)

Después de mi viaje de búsqueda de la artesanía de Sudamérica: una mejor versión:


Como podrás imaginar después de los encuentros que he compartido arriba en mi búsqueda de la artesanía de Sudamérica, mi viaje estuvo cargado de anécdotas, errores y aprendizajes. Aquí sólo has podido conocer algunos ejemplos, pero hay muchos más. Fueron más de 6 meses los que pasé viajando sola descubriendo la artesanía de Sudamérica.

artesanía de sudamérica

Todas esas experiencias y otras tantas que viví hicieron que me fuera transformando a lo largo del viaje. No puedo decir que al volver yo fuese la misma que un día se fue. Cada vez que viajas, te enfrentas a situaciones nuevas y descubres otros puntos de vista, tu yo anterior se expande y te conviertes en una persona más completa: más segura de sí misma, más valiente, más tolerante, más agradecida y más presente, como también cuenta Andrea en las 10 reflexiones que escribió tras 5 meses viajando sola. 

Nada es tan importante como lo era antes. Dejas de preocuparte por lo que va a pasar mañana y aprendes a disfrutar las cosas simples que tienes hoy. Al menos así es como me siento yo ahora.

[bctt tweet=»Aprendes a disfrutar de las cosas más simples que tienes hoy» username=»lapiznomada»]

Al partir, no tenía muy claro en qué se iba a convertir el proyecto que había iniciado y eso me daba miedo. Entre otras cosas, me daba terror exponerme. Pocos sabían cuando salí de viaje que había decidido crear una web y hacer lo que me propuse mientras viajaba, porque no hablaba de ello. Quizá, porque ni siquiera yo sabía muy bien qué era lo que estaba haciendo y adónde me iba a llevar eso.

Durante el viaje aprendí también a conectar conmigo y escuchar mi intuición. Empecé a sentir que debía centrarme en ayudar a los artesanos a dejar de ser invisibles, transmitir lo que sabían hacer y el valor que tenía su trabajo. Internet es una herramienta potentísima para conseguirlo y muy pocos le estaban sacando partido.

Con esa idea en la cabeza relancé la web de Artesanía por el Mundo al volver y preparé un regalo: una guía con los 5 errores a evitar para aquellos que se propusieran empezar a vender sus artesanías online. 

Después decidí acompañar esa guía de algunos extras, como un calendario con más de 100 ferias de artesanía que se celebran es España y la información principal para participar. Para mí es una satisfacción ver como ese material es de utilidad y muchos artesanos me escriben dándome las gracias por el trabajo.

Desde entonces, ha dejado de preocuparme cómo va a evolucionar el proyecto porque sé que voy por buen camino. He elegido caminar a mi ritmo, de acuerdo a mis valores y filosofía de vida y no los que otros me han impuesto. Y eso, como alguna de mis experiencias más desastrosas, nunca puede salir mal, ¿no crees?

Después de haber trabajado como ingeniera en Alemania, emprendí un viaje por Sudamérica que me cambió la vida: me fui a recorrerla sola con una mochila. Allí descubrí algunos talleres de artesanía local y conviví con artesanos.

Ahora me he propuesto ayudar a profesionales de la artesanía a hacer sus artesanías, sus técnicas y sus historias visibles en internet. Pueden empezar por descargar esta guía.

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¡HOLA! SOY ANDREA BERGARECHE

Desde hace más de 5 años vivo viajando y ayudando a mujeres como tú y como yo a ser más libres, fuertes e independientes.

2 comentarios en «UN VIAJE MÁGICO: EN BUSCA DE LA ARTESANÍA DE SUDAMÉRICA»

  1. Muchísimas gracias Andrea por darme la oportunidad de compartir mis experiencias. Espero que sirvan para despertar en otros algo de curiosidad por descubrir la artesanía local cuando viajan. Si lo he conseguido me doy por satisfecha :)

    Más de uno se sorprenderá al descubrir muchas de las historias que la artesanía esconde… Y se convertirá en protagonista de algunas de ellas ;)

    ¡Un abrazo!

    Responder
    • Beatriz!
      Gracias a ti! Es un placer cederte el espacio en Lápiz Nómada para compartir tu historia! Estoy segura de que sí que servirá para reavivar ese interés y también, para que nadie que vaya a hacer una entrevista se vaya con la batería descargada y la memoria llena ;)

      La verdad es que me han gustado muchas de las cosas que dices y el valor que le das a la artesanía que, como bien dices, es un arte que además encierra un montón de historias súper interesantes. Gracias por compartirlas aquí.

      Un abrazote!

      Responder

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