Sweet Project 1 | Desafíos creativos

Es mucho el tiempo. Mucho el tiempo que llevo planeando, leyendo. Muchas las ganas de empezar un desafío creativo y siempre mucho que hacer, mucho en la lista de cosas por hacer. Siempre algo más importante, más urgente en la línea de tiempo imaginaria que no todos los relojes marcan a la vez. Y hoy, un viernes cualquiera con muchas cosas mejores por hacer y cero planeación, empiezo Sweet Project, este desafío creativo como empiezan los mejores planes, sin premeditación.

Sweet project. Un objetivo, muchas ideas, mucha espera y un buen puñado de ilusiones. Una apuesta, un desafío creativo en toda regla. Lápiz Nómada quiere crecer y quiere hacerlo bien. Y ese hacerlo bien es este mismo inmovilismo que me trae hoy a las palabras de este desafío. Dicen que las cosas no se hacen realidad hasta que no las proyectas, hasta que no las verbalizas, hasta que no las compartes y toman forma en tu cabeza.

Termino el párrafo y en lugar de seguir escribiendo tengo ganas de cambiar de pestaña. De ver si en Facebook hay alguna notificación, si algo se ha movido de sitio o si me ha aburrido la música y tengo ganas de cambiar de canción. Y esa es mi mayor tara o una de tantas. Uno de mis problemas es la constancia ordenada. Porque constante soy, constante como un colibrí que pone el foco en 2000 cosas distintas a cada segundo.

Bien, ya he arreglado la portada de Facebook que parece que ahora le ha dado la gana de cambiar todo de sitio y en una de mis revisiones escaqueos no quiero seguir escribiendo he visto que de pronto todo ha cambiado de lugar y toca editar la cabecera para que la flechita apunte ahora hacia la derecha. Termino el párrafo y vuelvo a salir de la ventana para remolonear por el ciberespacio.

Entro en twitter y veo que hoy era el día del concurso para ganar unas vacaciones blogger a las Islas Mauricio. No me gustan los concursos, será porque nunca gano nada o porque no me gusta trabajar de buena voluntad para una posibilidad ínfima. Total, que había que hashtaguear a las 11 de la mañana y yo a esa hora estaba soñando en otro universo.

¿Será que soy como las alas de una mariposa aleteando en mi cabeza? ¿Quizás como un mosquito que zumba de la sobresaturación de la función multitarea? ¿Un mosquito tropical quizás?

Sweet project. Volvamos al principio, que en realidad nunca lo ha habido. Esto es lo que me gusta del desafío creativo. No importa la estructura, ni la trama, ni el concadenamiento ni la encadenación, no importa el Seo, la línea editorial o el día de publicación. Todo eso se quiebra, se descuelga y yo vuelvo a recuperar libertad.

Y pienso ahora que es curioso como continuamente nos limitamos a nosotros mismos. Nos imponemos carreras y eso no es lo que quería escribir, pero también nos imponemos carreras o más bien vamos a la carrera. Pero lo que quería decir era barreras, barreras y cadenas, pero una mezcla las palabras, es la tara de esta función multitarea con la que está programada mi cabeza.

Le das a guardar. Te das cuentas que escribes y escribes pero no terminas de arrancar. Sigues dando vueltas a esto del Sweet Project que aún no terminas de explicar y es gracioso como se replica el comportamiento aunque sea en otro formato y en pequeño, aunque no tenga nada que ver yo adopto el mismo comportamiento.

Sabía que Sweet Project iba a sacar mucho, pero no sabía que lo haría tan rápido dejándome traslucir mi problema desde el primer momento. Y el problema es esta maldita introducción que llevo posponiendo ya 615 palabras según indica este editor de texto.

Sweet Project | Desafíos creativos

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Pero hace un día soleado y yo aquí voy. Sweet Project es un desafío creativo inspirado por los desafíos creativos de Maga y en concreto por su Sweet World. El reto consiste en escribir durante 16 días seguidos una entrada en el blog «teniendo en cuenta una “excusa” extra literaria que dé cuenta de una transformación personal o algo que quieras lograr». Se debe incluir la palabra sweet al empezar a jugar.

Pues bien, mi excusa extra literaria, lo que quiero lograr, es la reapertura de Lápiz Nómada. Su reestreno. El relanzamiento con una imagen nueva. Quiero que finalmente llegue el momento de relanzar Lápiz Nómada con una nueva imagen visual, más claro, más ordenadito, visualmente más potente, con más de mi sello y de mi impronta dentro, de lo que soy capaz. Con mis servicios de ilustración y de diseño. En Otoño ya llegarán los cursos y lo demás, pero por ahora, el objetivo de Sweet Project es ir narrando e ir contando los problemas con los que me voy encontrando a la hora de relanzar Lápiz Nómada.

Sweet Project es la silla y la consulta en la que me cuento mis problemas a mí misma y comparto contigo todo lo que me paraliza, todo por lo que llevo meses detrás de relanzar Lápiz Nómada y en realidad, aún me queda mucho por andar para que mi perfeccionismo me permita echarlo a rodar.

Por un segundo Sweet Project me asusta, me aterroriza, puedo ser muy honesta cuando escribo sin criba, porque escribo para mí misma. Pero es el acicate justo y necesario para traerme de vuelta hasta quí y seguir escribiendo, volver el foco a este texto.

Sweet project. Me gusta el nombre. Pienso que la regla de sweet no podía ser mejor y que realmente es un sweet project, aunque trato de no ser tan fan de los anglicismos. Pero sí, es dulce, muy dulce, como el chocolate que antes me fascinaba y que a medida que mi paladar se ha ido haciendo adulto me ha empezado a empalagar. Y pienso que en algún punto y sin buscarlo es buena la comparación. Lo dulce gusta, lo muy dulce empalaga. ¿Será verdad?

La música me pone a moverme en la silla sin querer y escribo a ritmo acelerado mientras sigo la letra con la cabeza, de vuelta la multifunción, debería de mirármelo. Vengo y voy. Me gusta sweet project porque en realidad lo es. Lápiz Nómada es mi sweet project, mi niño mimado. Mi dolor de cabeza, mi trabajo, mi empresa, mi pasión, mi tiempo y mis ideas, mi sweet project en este sweet world. Así que le va bien el nombre a este desafío creativo, a esta empresa que tengo entre manos y que espero ir avanzando en los 16 días que dura el desafío.

Y pienso que soy vaga y perezosa y que bien podía haber elegido el desafío de 30 días. Pero entonces pienso que no y en realidad hay dos razones de peso que justifican mi elección y comportamiento. 16 días es tiempo suficiente para sacar al aire la nueva web de Lápiz Nómada, al fin y al cabo ya estoy en ello y tengo las cosas más o menos medio atadas (más o menos o más menos que más), pero es una buena razón o un buen acicate para darme un plazo corto, un spring mi especialidad en el que exigirme a mí misma echarlo a andar. 

La segunda razón: este desafío exige una razón extraliteraria y el relanzamiento de Lápiz Nómada es una buena razón. Todo se une y se entrelaza. El desafío de 30 días solo se trata de escribir, mientras que este desafío sweet consiste en escribir durante 16 días sobre una meta o algo que se quiera lograr en ese tiempo, en mi caso, el relanzamiento, así que no he elegido por pereza o vaguedad y ahora ya me siento más tranquila.

Así que aquí estoy. Es viernes, son las 17:oo de la tarde y hace sol. Mi tío dice que es el primer día de verano. Dentro de un par de horas quiero bajar a Bilbao, a una inauguración. Mis padres vienen hoy, mañana mi abuelo cumple años.

Ayer trabajé en la plantilla. Es lo que me está trayendo de cabeza y me está impidiendo avanzar, el problema que he tenido con el blog prácticamente desde que lo abrí, la maldita cabecera que no se optimiza para dispositivos móviles. Y que no hay manera por más que cambie todo, deje los valores por defecto y vuelva a empezar. He probado otras plantillas pero ninguna me convence. Y ahí estoy hora tras hora prueba tras prueba, un valor y otro, copia y pega. Mira plantillas, elige y prueba. Y ya no se si contratar a alguien para que ponga la maldita cabecera en su sitio o aceptar que la tengo que cambiar y quedarme con lo que tienen las demás.

✶✶✶

¿Empezamos? A veces se me olvida. Y no quiero. Hace días que no escribo en mi diario personal. Las horas se van. Una tecla y otra. El cenicero se llena. Objetivos y promesas. Esto es lo malo de un desafío creativo. No hay criba. Dicen que los posts personales enganchan más. Y ahí va y pienso que la escritura es eso, sacar la mierda. Y entonces pienso que no, que esa es solo la escritura de cabecera. La que tiene que ir en mi diario personal, no aquí. Una debe aprender a diferenciar.

Pero esta es mi silla y mi consulta, mi sweet project. Y me pregunto. ¿Te das Andrea licencia para dejar ir, para dejar salir? Y pienso que es como una promesa, un pacto estricto sin contrato ni reglas. Creo que tengo mucho que agradecerle a Maga y lo pienso así y así lo siento, porque gracias a ella estoy escribiendo esto y quizás es lo que necesita ahora mi dulce proyecto. ¿No es eso a lo que había vuelto?

Y las fronteras se desdibujan en mi cabeza cuando trato de trazar las líneas y definir las categorías. Aquí no hay reglas como en el Phostosop o en el InDesign. Y leo blogs de marketing y de blogging y leo que una ha de especializarse y enfocarse en un nicho si quiere triunfar. Y pienso que es el problema de Lápiz Nómada, de un blog tan personal.

¿Cuál es mi nicho si mi nicho soy yo misma? ¿Si mi casa está allí donde yo esté? Y pienso que otra vez lo mezclo todo y que no soy capaz de separar la realidad, los distintos aspectos de mi vida. Será que para mí viene en combo. No concibo la vida como tiempo de ocio y de trabajo. Sino como un camino y un viaje en sí mismo.

Y pienso entonces mientras un segundo pensamiento me llama pesada que por más poéticas que sean mis palabras mi problema es bastante menos poético y bastante más práctico en realidad. ¿Será que a veces me importa medio huevo la visión empresarial y que sigo pensando que a mí el dinero me cae del cielo y que lo que tenga que llegar algún día llegará? (Mientras trabajo de camarera, hago algún mural y algún tatuaje viajero para sacarme el pan). 

Me voy a la ducha que va siendo hora de salir ya. Un abrazo de casi fin de semana,

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Desde hace más de 5 años vivo viajando y ayudando a mujeres como tú y como yo a ser más libres, fuertes e independientes.

2 comentarios en «Sweet Project 1 | Desafíos creativos»

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