Mis viajes en furgoneta | Infancia de viajera

Y tú, ¿has probado ya los viajes en furgoneta? ¿Te gustaría hacerlo? Te cuento cómo es viajar en furgoneta y lo que se siente y se vive viajando así.

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Muchas veces, en entrevistas, en emails o en mensajes, me preguntan cómo y cuándo nació mi pasión viajera, cuando decidí vivir viajando. Y creo que la respuesta es sencilla, como ya he dicho en mi página de presentaciónme viene de familia.

Con mis padres aprendí a viajar, a salir de casa, a moverme, a desear conocer más allá. Fueron ellos los que me heredaron esa inquietud viajera, al principio a partir de excursiones, escapadas de fin de semana, viajes en coche a casas prestadas. Más tarde con los viajes en furgoneta e incluso con la mochila a cuestas.

Mis primeros viajes en furgoneta:


Lo recuerdo como si fuese ayer aunque se que he olvidado gran parte de todos esos momentos, de todas las horas, los kilómetros y los ratos muertos. Los despertares, los atardeceres.

Aún me acuerdo cuando mis padres decidieron comprarla, la furgoneta. Fueron un par de meses de búsqueda, de anuncios, de visitas a posibles furgonetas. Y al final llegó, una Mercedes azul de techo elevable. Mi padre fue a verla y le gustó, el motor funcionaba bien y todo parecía estar correcto, así que la compramos, o más bien la compró.

La memoria me falla y no recuerdo a dónde fuimos el primer fin de semana que nos decidimos a viajar en furgoneta. No sé cuántos años tenía yo entonces. ¿10, 12? No importa, pero después de ese fin de semana hicimos muchos viajes en furgoneta más.

En furgoneta recorrimos el norte de España, llegamos a Santiago. Bajamos también al sur, recorrimos Almería y el Cabo de Gata. Fuimos a Francia muchas veces y subimos incluso hasta Bretaña. También visitamos Portugal. Uno de los viaje en furgoneta más grande que recuerdo fue aquel mes que pasamos recorriendo Marruecos de este a oeste.

Viajar en furgoneta a nuestro ritmo por la costa, conocer el país desde su interior. Evitar las ciudades, regodearnos en cada pueblo con el paisaje y sus paisanajes. Parar en una playa, decidir quedarnos unos días más. Ir de la costa hasta el desierto en un solo día a base de kilometraje.

viajar en furgoneta

No recuerdo los tiempos, los destinos o todos ellos de nuestros viajes en furgoneta, pero recuerdo mucho de aquellos tiempos que me enseñaron a viajar.

Recuerdo la noche antes de partir, los preparativos del viaje. Comprobar que todos habíamos hecho bien nuestras maletas, que el motor estaba a punto, que las cosas electrónicas funcionaban, que la bombona del gas estaba llena. La equipación de la cocina, la comida, los sacos para dormir, todo lo necesario.

El estrés de mi madre tratando de no olvidarse de nada y los viajes de mi padre de la furgoneta al garaje llevando cosas y comprobando que todo estuviera en su sitio. Los nervios, las ganas de que llegara el momento. Despertar con sueño y sentarse en el asiento aún somnolienta a la espera de que empezara el viaje y nuestra casa quedase cada vez más lejos.

Recuerdo aquellos mapas de carreteras de papel, aquellos mapas gigantes desplegables. Recuerdo a mi padre mirándolos en el asiento antes de salir y a mi madre comprobarlos muchas veces mientras nos dirigíamos a algún sitio o mi padre dudaba en qué carretera tomar, qué camino elegir.

Puedo recordar a mi madre quejarse del dolor de espalda en cada viaje por aquel respaldo duro que había delante. Recuerdo ir atrás con mi hermano y buscar los cinturones sillón abajo. Las paradas para estirar las piernas o para ver las hermosas vistas de la carretera.

Recuerdo todo el proceso de cocinar. La puerta abierta, para que salga el gas, para cortar el viento. La mesa desplegable, también azul, sobre la que preparábamos todo hacendosamente. La pasta, el arroz, los huevos cocidos. Muchos huevos cocidos. 

Recuerdo viajar en furgoneta y dormir en cualquier sitio. Junto a una cancha de futbol, junto a un lago, junto a un río. En un parque, al lado de un camino, junto un bosque o en una estación de servicio. Junto a la playa era siempre mi sitio favorito.

Recuerdo ducharme en las duchas de la playa, recuerdo el Cola-Cao con leche en polvo de las mañanas y el esfuerzo por disolver los dulces grumitos. Recuerdo el Nesquik con agua y leche condensada por las mañanas y ese sabor tan dulce que le daba al conjunto, sentada sobre el pequeño trozo de plástico azul que hacia de asiento en aquella mesa plegable con asientos incluidos en la que desayunábamos, comíamos y cenábamos los cuatro un poco apretados, pero tan cómodos y contentos, o más, que en el salón y la gran mesa de casa.

viajes en furgoneta

Me acuerdo del pequeño fregadero que aparecía bajo aquella tapa blanca. Recuerdo comer en la mesa que se montaba adentro los días de mal tiempo. Y cocinar adentro y hacerlo todo adentro. Convivir en un espacio tan reducido los cuatro.

Recuerdo montar la cama de arriba por las noches para que durmiésemos mi hermano y yo. Subir el techo y subir arriba para dormir. Un pie en el asiento, otro en el armario y arriba he llegado. Recuerdo el fino colchón, dejar las cosas a un lado, sentir junto a mí la respiración de mi hermano y la condensación de nuestro vapor. El ruido de las gotas de lluvia sobre el techo de aluminio o acero, a saber qué era eso. Pero era azul. La furgoneta azul.

Recuerdo viajar en furgoneta y esa sensación de libertad, de coger el mapa el día anterior y planear la ruta del día siguiente. La libertad de ver un sitio bonito y decidir que allí mismo haríamos noche. La libertad de llegar a un pueblito de esos de fuera del mapa, de fuera del circuito turístico y aparcar, para pasar un par de días o más. Hacer los planes sobre la marcha, parar cuando apetecía a descansar. Dormir en cualquier sitio y levantarse cada mañana en un lugar distinto.

viajes en furgoneta destinos

Puedes levantarte en sitios como éste y darte una agradable sorpresa con el paisaje al despertar

Cierro los ojos y puedo sentir el temblor, el ruido sordo del motor, el recorrido de la palanca de marchas cada vez que mi padre cambia. Siento el calor que entra por el cristal, la lluvia que rebota sobre la luna y los parabrisas de un lado al otro mientras vamos consumiendo kilómetros.

Recuerdo algunos juegos, juegos para pasar el rato y los Cds en la radio. Mi ropa en el armario. El botón blanco que aprieto para abrir la puerta. Recuerdo cuando me vino la regla por primera vez, en aquella furgoneta. Recuerdo el desconcierto, parar en una gasolinera, ir al baño, coger mucho papel higiénico y seguir viajando.

castropol viajes en furgoneta

Esa furgoneta azul es parte de mi infancia. Está en mi cabeza como esas fotos que nunca hacemos, como los escenarios que construimos, no importa que haya olvidado ya mucho de los destinos.

Aquellos viajes en furgoneta, me enseñaron mucho de la esencia de la vida viajera. Me enseñaron mucho de viajar en furgoneta, de viajar y de la libertad que hacerlo te da.

Aquellos viajes en furgoneta, fueron el inicio, el ensayo. Fueron los culpables de la que es hoy mi pasión viajera, los culpables de este blog y sus historias.

Para viajar en furgoneta:

Por eso, si tú también te estás pensando la posibilidad de viajar en furgoneta o autocaravana, no lo pienses más. Empieza ya a planificar tu viaje, pon al día el gps, consigue un mapa de papel, haz la mochila, busca el mejor sitio de alquiler de autocaravanas y como se suele decir, carretera y manta. Luego ya a la vuelta me lo cuentas.

Y tú, ¿has probado alguna vez a viajar en furgoneta o en autocaravana? ¿Te gustaría probarlo? La verdad que yo lo de comprarme una furgo y acondicionarla o lo de alquilarme una autocaravana para pegarme un viaje por ahí con amigas o en solitario, me parece un planazo.

Cuéntame tus experiencias en los comentarios! Ya sabes que me encanta leerte y responderte. Y si te ha gustado, ¿me ayudas compartiendo?

Un abrazo,

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P.D. Este es un post patrocinado por Alquilarmiautocarava pero la historia que te cuento y las vivencias que aparecen, son reales, vividas de primera mano y escritas con amor.

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¡HOLA! SOY ANDREA BERGARECHE

Desde hace más de 5 años vivo viajando y ayudando a mujeres como tú y como yo a ser más libres, fuertes e independientes.

5 comentarios en «Mis viajes en furgoneta | Infancia de viajera»

  1. Saludos de un Nómada

    Muy emotivo el artículo, a pesar de que es un artículo muy personal, me he sentido identificado y no he parado de leerlo hasta el final. (Casualmente mi furgoneta, también es azul :-)).

    Me ha gustado y me ha inspirado, la influencia que ha tenido en tus valores, que tus padres te llevasen de viaje en este formato, espero sinceramente poder hacer algo así algún día con mis futuros hijos.

    Como aporte personal y en agradecimiento, me gustaría compartir contigo uno de mis artículos, por si algún día te anímas y pasas por Valencia en furgoneta.
    https://culturanomada.es/blogs/noticias/valencia-en-furgoneta-sitios-flipantes-para-dormir

    ¡Nos vemos por el mundo!

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  2. Me acuerdo de esos viajes en la furgoneta azul donde el espacio era una lucha entre cuatro,el uno rozaba al otro en su despertar, todo era medido, iban apareciendo nuevos espacios y nuevas gentes que conocer y disfrutar, el mundo se nos abría a cada paso y nosotros como caracoles con la casa a cuesta, sólo valía lo necesarío, todo estaba medido por su tamaño, no había nada superfluo, con nosotros llevabamos las ganas de envolvernos con lo que a cada paso nos encontrabamos deaba lo mismo que fuera el monte, la ciudad o la playa, el buen o el mejor tiempo, a veces tocaba quedarnos dentro, comer al resguardo de la lluvía, comer bajo el techo azul que nos protegía .

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    • Hola Lola,
      Es siempre un placer encontrarte por aquí. La verdad que vivir los cuatro en 8 metros cuadrados era a ve es complicado, pero creo que no lo hicimos tan mal y que pese al poco espacio, pudimos disfrutar del camino y aprender juntos los cuatro. Como digo, a veces olvido los destinos pero lo que aprendí entonces está aquí dentro de mí ayudando día a día a viajar y a vivir.
      Un abrazo gigante desde California

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  3. Nunca he viajado en furgoneta, pero si ya lo tenía en mente, ahora aún más. Me has hecho soñar y transportarme a esa furgoneta azul.

    Además también me has hecho recordar. Mi pasión viajera viene de serie, de mi familia, como tú; ya que desde pequeña me llevaron a recorrer Europa. No lo haciamos en furgoneta, pero si en un coche alquilado por nuestra cuenta. Recuerdo perfectamente esos mapas de papel, las horas en carretera, las rutas y los diferentes paisajes. No me acuerdo exactamente todos los destinos como tú dices, pero creo que al final, lo importante es recordar y tener presente la sensación que experimentaste, los pequeños detalles. Eso es lo que marcó y marca mi pasión viajera.

    ¡Mucha suerte en Los Ángeles!

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    • Marta!
      No sabes cuánta ilusión me ha hecho tu comentario y saber que has sido capaz de teletransportarte con mis palabras, que has viajado conmigo en esa furgoneta azul y que has vuelto también a esos viajes que hacías con tu familia en coches alquilados. Los destinos pueden olvidarse, pero las sensaciones no y al final, son esas las que se quedan, las que dejan marca. El germen de l pasión viajera.
      La verdad que yo tengo pendiente un nuevo viaje en furgo, ya me cuentas si tú lo haces.
      Un abrazo desde el aeropuerto de los Ángeles, recién llegada :)

      Responder

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