Empiezo a ver la luz | Sweet Project 6

Se trataba de escribir, de que fuera un proceso paralelo de escritura creativa alrededor del proceso de relanzamiento de Lápiz Nómada. De ir dejando un diario de algunos de los avances o simplemente de las reflexiones que podían llegar a salir alrededor. Han sido y siguen siendo muchas pero poco a poco voy viendo por fin la luz, veo la meta, veo el final, aunque niego que estoy disfrutando mucho del proceso y de que podría quedarme ultimando detalles, buscando el acabado perfecto, atando cada cabo suelto y buscando coherencia a cada palabra y cada etiqueta hasta el infinito y más allá.

Y es que si de algo me ha servido este proceso y Sweet Project, además de para sacar adelante la nueva web, ha sido para buscar y encontrar claridad. Para tratar de dilucidar en dónde pongo en acento, para tratar de revolver en el baúl de sastre que soy yo misma y ver qué sale de ahí. Y ha sido -está siendo-, una aventura fascinante. Y en ella, como una cosa más, me he dado cuenta, o más bien he vuelto a comprobar que soy más de esas que disfrutan con la reflexión, el planteamiento, la búsqueda de la solución perfecta, la lógica implacable. Muchas veces no busco un resultado, ni me importa en realidad o ni siquiera me satisface. Lo que me satisface es el reto mental.

No se si la nueva web vaya a ser perfecta, seguramente tendrá sus fallos y puntos débiles como todas las demás. No se si vaya a funcionar o si puede que después de todo este esfuerzo me pegue un batacazo, que también puede pasar. No se si me ayude o no a consolidar más mi futuro profesional. No se si consiga posicionarme mejor en el nicho de mercado al que estoy apuntando. No se si consiga reflejar más autoridad. Seguramente no será un bombazo en cuestión de SEO y el embudo de ventas no esté perfectamente alineado.

Lo que sí se es que estoy disfrutando y aprendiendo mucho mientras tanto. No hay mejor forma de aprender sobre algo que llevarlo a cabo. 

Estos días me he estado acordando a raíz del rediseño de la web y de unas fotos de Cancún que estuve editando para un nuevo post. Y entonces, mientras encontraba algunas fotos del cuarto que en Cancún fue mi estudio, mi mesa de trabajo, recordé todas las horas que pasé frente a esa mesa, delante de este mismo ordenador, creando lo que fue en su momento la primera versión de Lápiz Nómada. 

Me acuerdo todas las horas en las que me involucré. Ya puse algunas capturas de la apariencia con que Lápiz Nómada vio la luz cuando salió al aire la primera vez en el post que escribí con motivo del primer cumpleaños, pero no he podido evitar recordar todas las horas en las que sobre esa silla de plástico con una buena taz de café me dediqué a bucear en la web y buscar información sobre blogs de viajes, sobre cómo crear un blog con WordPress, sobre qué era un hosting y qué hosting contratar y cómo finalmente me decanté por Webempresa y como lo agradecí después. Todas las plantillas que miré. La que finalmente escogí y que aún está activa pero que modifiqué un montón a base de tembloroso css que investigaba por Internet y que implementaba a base de prueba y error mientras me frustraba porque la maldita barra no quedaba de la forma que yo deseaba.

Recuerdo que sabía poco de lo que hacía pero que mis ganas eran tanto que mi capaz de aprendizaje fue asombrosa. En solo un mes monté Lápiz Nómada antes de partir de viaje cuando toda mi experiencia hasta entonces era un blog que había tenido hace años en Blogger y un portafolio artístico que tenía en la versión .com de WordPress. Y aún así, lo conseguí. Aunque invertí muchas horas para conseguir hacer cosas de las que hoy soy capaz en minutos. Y muchas veces di rodeos enormes y cogí los caminos más largos por desconocer los atajos.

Pero me lancé a la piscina y sin idea ni nada y sin mucha proyección clara abrí Lápiz Nómada como un espacio donde compartir mis vivencias viajeras y mi mirada artística. Un año y medio después, se un montón de cosas que antes desconocía, que no sabía siquiera que existían. Mis amistades o familiares me dicen de pronto que en qué idioma estoy hablando y de pronto me siento como pez en el agua cuando me encuentro con más nómadas digitales.

Y es que parece mentira, pero no lo es. Por eso me gusta disfrutar del proceso y por eso escribir estas cosas o cartas a mi yo del futuro o del pasado o a cualquiera de las otras que son yo. Y es que personalmente me resulta un ejercicio curioso reflexionar sobre el tiempo y sus procesos. El rediseño de Lápiz Nómada no es solo una nueva imagen visual como comentaba en el anterior post de Sweet project porque de alguna forma recoge todo lo que he aprendido, todo lo que he cambiado. De alguna forma es un espejo de la parte más esencial de mí misma, de lo invariable y al mismo tiempo, testigo del cambio, del nuevo foco, esta nueva forma de ver las cosas y estas nuevas proyecciones y deseos que he ido construyendo a lo largo de este año y medio para mi vida y para mí misma -y por consiguiente, para Lápiz Nómada.

No soy la misma que hace un año y medio. No pienso ni quiero para mi vida las mismas cosas. He conseguido dejar atrás muchas cosas, empezando por el miedo a viajar sola (yo un día también tuve miedo a viajar sola). Hay muchas cosas que ya no quiero ni necesito en mi vida y otras a las que había dado la espalda han recobrado fuerza otra vez, como mi parte más creativa. Y el nuevo Lápiz Nómada debe dar prueba de eso, espacio a eso. Espacio a mis inquietudes, a mis nuevos conocimientos, a mis nueva forma de mirar y de ver las cosas. A mi nueva forma de enfocar la vida.

Tengo claro que quiero vivir viajando y que quiero hacerlo gracias a mi creatividad. Y quiero enseñarte a ti a hacer lo mismo. Quiero demostrar que no es tan difícil y que se puede soñar y creer en uno mismo. Que existe el espacio, la forma. Que cada uno tenemos la propia. Que los miedos siempre van a estar ahí, ahí para vencerlos, para jugar con ellos. Que la más sabia es siempre la niña que llevamos dentro y que muchas veces, es esa la que tiene las respuestas, la solución a nuestros «grandísimos» problemas. Que deberíamos escucharnos más y menos a los demás. Que cada uno sabemos dentro lo que de verdad nos hace feliz, lo que queremos, pero que muchas veces tememos escuchar porque eso implica hacer, afrontar.

Y esa es mi parte favorita, el proceso. No siento que haya meta ni ningún lugar al que lugar, siempre lo he dicho, nadie te va a venir a dar una medalla al final. La perfección no existe y son difusos los conceptos de bien y mal. Al final, todo está dentro, solo hay que saber escuchar. Y yo trato de escuchar, de buscar adentro. De encontrar mis propias respuestas y hacer las cosas a mi manera. De encontrar la forma si quiero algo y eso es lo que estoy haciendo.

Y si tienes intriga y ganas de saber de una vez lo que se está cociendo te diré que cada vez queda menos. Después de probar cuatro plantillas. Sí, sí, cuatro plantillas. De empezar a tocar tres de ellas, finalmente me he decidido por una. Me paso a Genesis Framework y al tema Creative, que mejor no me podía venir. Le he tocado algunas cosillas a base de código para ajustar cuestiones de diseño web y los colores y las tipografías además de algunas otras cosillas más.

Estoy haciendo la Home y algunas otras de las páginas principales con un editor visual y ya queda poquito. Ya tengo listo el rediseño del logotipo y he añadido además del azul que se mantiene un nuevo color principal: un granate. Mis dos colores favoritos, los contrastes. Con suerte para principios de mes el nuevo Lápiz Nómada estará en el aire.

De mientras, sigo trabajando.

Este post forma parte de Sweet project, un proyecto de escritura creativa alrededor del relanzamiento de Lápiz Nómada. Puedes leer el resto de posts aquí.

Y ya sabes, si te ha gustado o cualquier cosilla que te apetezca comentar, estaré esperándote en los comentarios.

Un abrazo,
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¡HOLA! SOY ANDREA BERGARECHE

Desde hace más de 5 años vivo viajando y ayudando a mujeres como tú y como yo a ser más libres, fuertes e independientes.

4 comentarios en «Empiezo a ver la luz | Sweet Project 6»

  1. ¡Suerte en el rediseño de la nueva web! Todos los neófitos como yo sabemos lo duro que resulta aprender temas de blogging por nuestra cuenta, hacer pruebas de ensayo y error, destrozar la web a base de acciones torpes…

    Pero finalmente, la recompensa siempre viene en forma de grandes aprendizajes y/o proyectos maravillosos que acaban viendo la luz para reflejar un poco mejor quienes somos…

    Así pues, mucha suerte, tu voluntad, creatividad y determinación se verán recompensadas, y también todos tus lectores…

    ¡Un abrazo!

    Responder
    • Muchas gracias Ubay!!
      La verdad es que ser autodidacta es bastante duro, pero al mismo tiempo muy satisfactorio. No dejo de sorprenderme de todo lo que he aprendido en este año sobre blogging, diseño web, programación… Y todo picando info de aquí y de allá. La verdad que disfruto mucho, aunque también invierto muchas horas, pero creo que el resultado que estoy cocinando, finalmente será bueno y merecerá el esfuerzo.

      Muchas gracias por pasar por aquí y dejar unas palabritas de apoyo!!
      Un abrazo grande Ubay!

      Responder

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