Parque natural Tayrona | Precios y datos

¿Estás buscando información sobre el Parque Natural Tayrona en Colombia? ¿Quieres saber cuáles son los precios, cómo llegar a Tayrona y qué es lo que te vas a encontrar? Entonces sigue leyendo.

El Parque Natural Tayrona es, sin duda, uno de los parques naturales más importantes (y también concurridos, todo hay que decirlo), de Colombia. A orillas del mar Caribe, a poco más de 30km de Santa Marta, en el departamento de Magdalena, Tayrona ofrece paisajes de ensueño, de purito cuento. Es por eso que nosotras no nos lo queríamos perder a pesar de que el tiempo se nos escapaba entre los dedos.

La vuelta de Marina, el maldito avión, se nos echaba encima. Se nos acababan los días y seguíamos atrapadas en Cartagena por segunda vez. El Parque Natural Tayrona había sido uno de nuestros destinos fijos desde el principio, uno de esos puntos en el camino que de ninguna manera queríamos perdernos. Perdimos algunos pero disfrutamos más de lo que imaginábamos muchos otros, pero Tayrona, tenía que ser, sino llegábamos al Cabo de la Vela, nuestro sello de despedida. 5, 4, 3… la cuenta atrás se nos echaba encima, conseguimos salir de Cartagena y llegar a dedo hasta Santa Marta. Joel nuestro couch nos alojó a pesar de que llegamos casi a las 9 de la noche. El plan era madrugar para ir a Tayrona y pasar dos noches en el parque, pero los planes a veces son solo eso, planes y finalmente nos despertamos tarde y preferimos ir a conocer un poco Santa Marta. A veces cuesta moverse con tanto calor.

Pero llegamos, fuimos, finalmente conseguimos llegar a Tayrona aún con el tiempo en nuestra contra, y mereció la pena, se lo aseguro. Llegamos temprano, primero nos vimos el video obligatorio con información del parque y luego nos dirigimos a las taquillas. Yo conseguí pasar con tarjeta de estudiante (8.000COP). Marina no tuvo tanta suerte y pagó entrada general (39.000COP). Una vez dentro, decidimos tomar una una pequeña combi que te lleva por 3.000COP hasta el parking y te ahorra casi una hora de caminata (algo importante con tanto calor).

Una vez en el parking, empezamos a caminar. La vegetación a la vereda del camino es simplemente impresionante, es bulliciosa, selvática, desordenada; está viva. No me gustó del todo que el camino está construido en muchos puntos con madera, trazado, pensado, organizado, preparado para cuando llueve y el suelo se enloda, para todas aquellas personas a las que les cuesta un poco más. Y eso está bien, sí, pero que quieren que les diga, le quita magia, le quita ese punto salvaje y será que soy egoista porque tengo 24 años y mis piernas funcionan aún lo suficiente para inventarme caminos por cualquier lado cual cabra, pero los malditos caminitos de madera le dan ese aire de atracción turística que, sí, ayuda a recorrer el parque a quien tiene dificultades, pero empañan también el ambiente salvaje.

tayrona-lápiz-nómadaMaravillas de la naturaleza. Uno se pregunta cómo puede crecer un helecho sobre una piedra totalmente plana o cómo se crean esos dibujos tan perfectos (en forma de espiral, mis preferidos). 

tayrona-lápiz-nómada-viajes             tayrona-lápiz-nómada-8           El parque está lleno de hormigas. Si te fijas, puedes encontrar sus caminos en las ramas, los árboles o cruzando el suelo que pisas. Acostumbra tus ojos para tratar de no pisarlas. Tampoco las alimentes ni pongas nada en medio de su recorrido, pues solo las desorientas.                         

tayrona-lápiz-nómada-11tayrona-lápiz-nómada-2Primera vista del mar.

No se cuánto tiempo estuvimos caminando. Soy un poco mala calculando. Lo que sí es que había bastante gente caminando a nuestra vez, hablando fuerte unos con otros, impidiéndonos a nosotras tomar contacto con la naturaleza, concentrar el oído en los sonidos a nuestro alrededor, hacer los ojos a los pequeños movimientos. Era imposible tratar de separarse, no importa que trataras de ponerte delante o que te quedarás atrás.

El calor era agobiante, por suerte la vegetación hace en la mayoría del camino de gigante parasol. En algún momento, cuando nos empezábamos a preguntar ya si quedaba mucho por llegar o si estaríamos ya cerca, decidímos hacer descanso. Que si una cosa que si la otra, montamos nuestro rancho en mitad del camino y almorzamos con toda la tranquilidad del planeta disfrutando de un concierto de cigalas que muy ordenadas cantaban por turnos. Empezaba el sonido sobre nuestras cabezas, fuerte, increiblemente fuerte. Sonaba durante un par de minutos, hasta que paraba. A continuación empezaba un poco más a la derecha, hasta que nuevamente cesaba dejando paso al grupo de un poco más a la derecha y así sucesivamente el sonido poco a poco se alejaba de nuestras cabezas haciéndose tenue hasta que de pronto el concierto tomaba protagonismo de nuevo a nuestro lado casi que asuntándonos con ese volumen máximo.

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La cosa es que comimos y casi una hora después (nos lo tomamos con calma) emprendimos camino para darnos cuenta que nos habíamos parado a comer apenas a 5 minutos de llegar a Arrecife, las primeras playas, el primer punto de camping y alojamiento al que nosotras habíamos planeado llegar. Nos sentimos tontas y no pudimos sino mirarnos y reírnos absurdamente. De todas formas, disfrutamos mucho nuestra comida campestre y fue una grata sorpresa levantarnos de allí y ver que estábamos ya a escasos metros de llegar.

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Habíamos decidido quedarnos en lo de Don Pedro, la opción más económica de todo el parque (13.000COP por una hamaca). La verdad que el lugar no estaba mal, las instalaciones eran bastante decentes considerando que estás en medio de un parque natural (igual hasta demasiado decentes). Dejamos nuestras cosas en una taquilla, probamos por un rato las hamacas (no estaban nada mal, hasta ganas de echar una siesta daban) y ya listas nos pusimos los bikinis para ir por fin a inspeccionar.

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Algo que no esperaba encontrarme, fue esta familia «indígena» en mitad del camino. Bajo una palmera, uno de los niños, abría cocos que ofrecía a los turistas (no se por cuánto, no quise saberlo). La madre, con un bebé, y el padre, descansaban sentados sobre un tronco. El otro niño, sobre las ramas, decía «5.000 la foto» cuando alguien levantaba sospechosamente su cámara. Algunos turistas se paraban encantados, ahogaban la sed con un coco y aprovechaban para sacar alguna foto porque «ya te hemos comprado un coco» y así la atracción turística y todos felices porque ya tienen su foto del indígena y la familia que ya come hoy porque el niño se dedica a pasar las mañanas partiendo cocos para turistas.

tayrona-lápiz-nómada-15 Algunas de las primeras imágenes con las que nos encontramos al llegar a la costa.23082015-IMG_0210

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El paisaje parece irreal. Es simplemente sobrecogedor. El mar, amplio, bravo, azul turquesa, gigante. Esas piedras inmensas que parecen salidas de algún otro planeta, de algún meteorito extraviado. Las palmeras dibujando sombras, la vegetación conquistando suelo, techo, pared. El sol cayendo y dándole a todo una luz irreal, azulada, anaranjada, a juego y en contraste. Nosotras que nos bañamos por fin, que nos dejamos mecer por el mar en la piscina que forma, que nos cuida de las corrientes y las olas.

tayrona-lápiz-nómada-7 En la mayoría de las playas de mar abierto está prohibido bañarse, pues las corrientes son muy fuertes y son muchos ya los que se han ahogado. Aún así, hay algunas pequeñas playas donde la costa forma piscinas naturales en las que puedes bañarte con tranquilidad, siempre que no te alejes demasiado de la orilla. 23082015-IMG_0216Esta fue, sin duda, para bañarnos nuestra playa favorita. 

Por la noche preparamos pasta que habíamos llevado en la rústica cocina del camping. Esta vez nuestra tardanza para todo se vio recompensada, cuando llegamos ya había un buen fuego hecho y hasta había sobrado arroz, así que cocinamos sin mucha demora y cenamos ricamente, para un rato después, disfrutar de la oscuridad bajo la luz de una vela, hablando hasta que ya no hubo una sola luz encendida en todo el camping y decidimos irnos a dormir.

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La panadería.

A la mañana siguiente, después de recoger nuestras cosas, fuimos en busca de un chapuzón mañanero y un idílico desayuno en la playa (muy apañadas nosotras nos habíamos llevado comida suficiente para arreglárnoslas solas). Ya con el estómago lleno y sal en la piel emprendimos camino para el Cabo de San Juan de Guía, el punto en el que se concentra la mayoría de la gente para pasar el día y sobre todo para pernoctar, a pesar de tener las peores instalaciones y los precios más elevados. El camino era más corto de lo que lo habíamos imaginado, no se cuánto tardamos, quizás 15, quizás media hora o 45 minutos, pero no demasiado. El camino fue bonito, aunque esta vez sí bastante asoleado, lo que ralentecía el paso y te hacía sudar como si de un helado a punto de derretirse te trataras.

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Marina intentó bajarme un coco. Está hecha todo un pequeño mono explorador. Astronauta de la realidad._tayrona-lápiz-nómada-10

Y ahí estaba el Cabo de San Juan con un poli vestido a lo el oso Yogui y sonrisa en la cara en la entrada. Y sí, es bonito el cabo, cómo no, pero personalmente prefiero Arrecife, bonito también y más tranquilo.

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Pasamos la mañana en la playa, disfrutando. Finalmente nos quedamos con las ganas de ir a la playa nudista, pero ahí no te puedes bañar y caminar bajo ese calor en nuestras últimas horas sin un baño de recompensa, nos pareció esfuerzo excesivo y simplemente decidimos disfrutar de la playa y el mar antes de emprender regreso en la tarde de nuevo a la civilización, de nuevo a la cuenta atrás que nos llevaba a las dos invariablemente a Bogotá, al aeropuerto y al regreso.

Y hubo que regresar, por que la salida es máximo hasta las 5 de la tarde y no podíamos permitirnos un día más en nuestra cuenta atrás. Así que aprovechamos la playa al máximo e hicimos el camino de regreso bastante rápido, pero ya más acostumbradas que a la ida a observar cualquier movimiento entre los árboles, cualquier sonido que delatara vida animal. Así es como pudimos poner atención a imágenes como éstas y ver donde parecía que no había nada pájaros, lagartijas, ñeques y por qué no, hasta monos. Porque sí, por fin, al regreso sin tanta gente en el camino y más silencio, pudimos ver monos con sombrero blanco y peludo de ruso saltar y jugar entre los árboles, de liana en liana.

tayrona-lápiz-nómada-1423082015-IMG_0230tayrona-lápiz-nómada-5Piensa que todo lo que podrás conseguir dentro del parque, lo llevan en burros. Mejor lleva tus propias cosas y no olvides llevar tu basura de regresotayrona-lápiz-nómada-DSAEste roedor es un ñeque. Dicen que está muy rico y seguramente se cace en la zona a pesar de estar al parecer en peligro de extinción. De los monitos no subo fotos porque mi objetivo no alcanzaba a hacer zoom suficiente. 

ℹ︎Precios y datos del Parque Natural Tayrona (agosto 2015)


Para llegar al Parque Natural Tayrona puedes tomar un pequeño bus desde el Mercado Central de Santa Marta. Si te queda mejor, también puedes tomar ese mismo bus en la Av. Libertador, aunque es probable que ya no queden asientos. El bus dice Tayrona en uno de los cartelitos que lleva en el cristal y cuesta unos 5.000 COP.

-Si vas en tu propio automóvil debes tomar la carretera troncal del Caribe en dirección a Riohacha, son aproximadamente 45 minutos.

El parque tiene dos entradas, una por el oeste (Palangana) y otra por el este (Zaino). Palangana, en el km 5 de la troncal de Caribe, da acceso a Neguanje, Gayraca y Playa del Muerto (playa cristal), pero no hay opciones para pernoctar por lo que solo podrás ir a pasar el día. La entrada de Zaino, más concurrida, da acceso a Cañaveral, Arrecifes, Cabo de San Juan y Pueblito, donde sí encontrarás opciones para pernoctar. Ambas zonas no están conectadas entre sí, por lo que si entras a una no podrás acceder desde el interior a la otra.

Hay una tercera entrada, la de Calabazo, en el km 20 de la troncal del caribe, un poco antes de Zaino. Desde Calabazo podrás acceder primero a Pueblito y desde ahí a toda la parte este del parque (la de Zaino), pero ten en cuenta que es un camino largo y bastante duro si no estás en buena condición física. Una opción si te apetece podría ser entrar por Zaino, visitar Arrecife, San Juan, pernoctar ahí y emprender camino temprano en la mañana hacia pueblito para salir por Calabazo en la tarde.

▸ Los precios dentro del parque son bastante caros, sobre todo del agua (una botella de 600ml cuesta 6000COP (unos 2€) en San Juán). Es recomendable llevar al menos un bidón grande y tu propia comida si no quieres volver con el bolsillo vacío.

▸ PRECIOS: La entrada general para extranjeros cuesta 39.000COP. Si tienes menos de 26 años y tu tarjeta de estudiante vigente junto con tu identificación puedes entrar por 8.000COP, el mismo precio que niños hasta 12 años. Para colombianos o residentes en Colombia son 15.000 COP. Si viajas en tu automóvil puedes meterlo hasta el parking por 11.500COP.

▸ Si te vas a quedarte a pasar la noche la opción más económica es una hamaca por 13.000COP en lo de Don Pedro. Hay más opciones, todas más caras, alrededor de los 25.000 en Arrecife a 40.000 en San Juan por una hamaca. 450.000 por una cabaña en San Juan, para que te hagas una idea. Acampar por tu cuenta no está permitido.

▸ El horario de entrada y salida del parque es de 8:00 am a 5:00 pm.

▸ Puedes encontrar toda la información del parque actualizada en su web. 


¿Y tú? ¿Has estado en el Parque Natural Tayrona? ¿Qué es lo que más te ha gustado? Cuéntamelo en los comentarios, y si te queda alguna duda, no te cortes, pregunta! Ya sabes que lo respondo todo!

Un abrazo,

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¡HOLA! SOY ANDREA BERGARECHE

Desde hace más de 5 años vivo viajando y ayudando a mujeres como tú y como yo a ser más libres, fuertes e independientes.

10 comentarios en «Parque natural Tayrona | Precios y datos»

  1. Hola Andrea, con mi pareja deseamos viajar al Tayrona en Enero, y quieres saber si me puedes dar algunos tips para las comidas y así ahorrar dinero… Espero me respondas :)

    Responder
  2. Hola planeo ir al parque en enero, queria saber si tener que reservar las hamacas con anticipacion o se reserva estando en la entrada del parque, ya que no consegui informacion en internet sobre eso. Saludos Maria

    Responder
    • Hola María,
      cuando yo fui (hace ya casi dos años), no era necesario reservar. Nosotras llegamos sin nada planeado ni reservado y fue dentro cuando decidimos en cuál de los lugares queríamos quedarnos y ahí mismo pagamos por las hamacas. Supongo que seguirá igual!
      Un saludo y buen viaje!

      Responder
  3. Holaaaa, un abrazo giante provocas a leerte. Es increible como alguien extranjero aprecia más a Colombia. Quisiera emprender un viaje con mi compañero de vida, sin embargo, no contamos con mucho presupuesto. Queria saber si has visitado el desierto de la tatacoa? Un abrazo y buena energia.

    Responder
    • Hola Laura!!
      Gracias por ese abrazo que se siente y se agradece! :) Es cierto eso que dices, muchas veces no apreciamos lo que tenemos cerca, yo siempre estoy redescubriendo España y los lugares maravillosos que también tiene.
      En cuanto al viaje, siempre hay un montón de cosas que se pueden ir haciendo para generar dinero en el camino, no sé si le has echado un ojo al ebook gratis que regalo, pero ahí hay un montón de ideas para generar dinero y para moverse con poco presupuesto, así que espero que te sirva. Y no, el desierto de la Tatacoa por desgracia no lo visité, como siempre digo hay que dejar algo pendiente para futuros viajes. Un abrazo y por aquí te espero para que me vayas contando! :)

      Responder

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