¿MIEDO A VIAJAR SOLA? Mis primeras experiencias viajando sola

¿Tienes miedo a viajar en solitario? ¿Sueñas con salir a viajar pero no tienes quien te acompañe? ¿Te gustaría quizás hacer un viaje corto, o largo, o mediano en solitario?

Si tienes esas sensaciones pero sientes que no reúnes el coraje y que, además, solo con comentarlo en voz alta los demás te dicen que estás loca, que «cómo te vas a ir a viajar sola si todo te puede pasar» en lugar de apoyarte, sigue leyendo porque no estás sola y no, tampoco estás loca (o no al menos por querer irte a viajar en solitario).

Miedo-a-viajar-sola

Quiero darte en primer lugar una cálida y afectuosa bienvenida. Bienvenida al club. Somos muchas (y muchos) las que al igual que tú tenemos miedo a viajar en solitario. A lo que pensamos que eso implica, sobre todo los muchísimos riesgos que todo el mundo nos ha recordado que nos podrían tocar.

Así que bienvenida (o bienvenido). Somos muchas las miedosas, por no decir mayoría. Y como ya sabrás, tener miedo, es algo completamente normal. Al fin y al cabo el miedo es una reacción natural ante lo desconocido. Pero tener miedo es normal, sí, yo también tengo miedo. Ahora es cuando depende de ti afrontarlo o dejarle espacio. 

Recuerdo, hace casi cuatro años, cuando yo aún no había dado mis primeros pasos en esto de viajar en solitario. Viajaba, sí, había viajado siempre, pero lo había hecho primero con mi familia y luego con mi pareja y mis amigas. Aunque muchas veces había fantaseado con un viaje en solitario, nunca había llegado a realizarlo. Con solo 13 años le decía a mi madre que por favor, me quería ir un fin de semana yo sola por ahí, no muy lejos. Que necesitaba eso, estar sola, estar en otras circunstancias y probar ese reto, pero ella me decía que no.

Y aunque había fantaseado muchas veces más desde entonces con viajar en solitario, nunca había tenido la oportunidad o el valor de hacerlo. Por suerte, tuve la posibilidad de viajar con mi familia o mi pareja, lo que es también una bonita experiencia.

▸ Mi primera experiencia viajando sola:


Pero todo cambió en 2012. Digamos que el mundo de alguna manera se abrió, se expandió ante mis ojos. Yo había solicitado un intercambio a América Latina y el destino, o más bien mi nota media, quiso que éste fuera a México. Aunque en principio le habían concedido la plaza también a una de mis mejores amigas, finalmente se la cambiaron a Brasil, así que digamos que me iba sola.

Me enteré por las listas que iba una segunda chica de la universidad, pero no nos conocíamos. Quedamos una sola vez para tomar algo y hablar en persona antes del vuelo que compramos para poder ir juntas. Y así me fui, así nos fuimos. Apenas nos conocíamos y de pronto teníamos más de 18h de viaje juntas. No tuvimos asientos contiguos así que solo compartimos las esperas. Y llegamos, ella se quedó unos días conmigo y luego buscó su propia habitación.

DESPEDIDAHace ya más de tres años. El día que me despedí de Llanes y de los amigos que dejaba ahí para irme a México. 

¿Por qué cuento esto? Porque ese fue mi primer viaje sola. Sí, fui con Helena, la chica de mi universidad, pero por aquel entonces Helena no dejaba de ser una desconocida para mí y aunque nos ayudamos, sobre todo al principio, cada una hizo su vida en la ciudad. Y cuento esto porque recuerdo la emoción ante ese gran viaje, el viaje más grande de mi vida por aquel entonces.

✎ Haciendo un intercambio universitario en Ciudad de México:


Me iba sola. Mi vuelo de regreso era para exactamente un año después de la fecha de salida. Me iba sola por un año entero a un país que desconocía, con una chica de mi universidad que tampoco conocía, sabiendo que cada una, pues también yo lo deseaba así, haría su vida.

Y recuerdo mis emociones por aquel entonces. Recuerdo la ilusión de irme por fin, de saber que mi vida giraría, que vería paisajes nuevos, conocería gente nueva… Pero recuerdo también la incertidumbre, el miedo a viajar en solitario, a lo desconocido. Las dudas. Todos los «y si…». No sabía bien a dónde iba, no sabía qué pasaría, no sabía si me gustaría, si me querría ir o quedar, no sabía si iba a ser capaz. Si me sentiría apabullada por una ciudad con 25 millones de habitantes más que la mía, si me gustaría la comida o si sería demasiado picante…

Me apabullaba también todo lo que iba a dejar atrás: mi familia, mis amigas, mi casa, mi habitación, mis abuelos, mis hábitos, mi mar, mis cosas… Al final, mi zona de confort.

Me iba sola. Me iba un año. Me iba a México, país del que además todo el mundo me contaba terribles cosas. Mi abuela me decía que me iban a robar, a secuestrar, a violar. Muchas de mis amigas repetían lo mismo. Hablaban del narco, de la violencia, de los secuestros y las violaciones. Decían que a qué me iba yo allí sola, a esa tierra de panchitos donde me podía pasar de todo. Y sí, a veces tenía miedo a viaja en solitario, pero sabía también que quería, necesitaba irme.

miedo-a-viajar-solaViajando sola te pasan este tipo de cosas terroríficas: comer tortilla de patata con agradable compañía. 

Al final, irme fue fácil. Iba a una universidad, había buscado un piso y una compañera desde España y sabía a qué ciudad llegaba. Tenía ya buscada una casa y viajaba al amparo de la universidad, con sus jornadas de bienvenida, sus clases, su rutina. Un colectivo de gente de mi misma edad y mis mismas inquietudes, lo que significó la posibilidad de hacer amigos con rapidez.

Fue fácil. Todo estaba bastante planeado y no había mucho margen de error más que aquello me espantara y quisiera volver a casa, cosa que por fortuna no pasó.
Viajé dentro de México ese año, sí, pero siempre acompañada. Y ya que había cruzado el charco, había algo con lo que yo soñaba: cruzar a Sudamérica. Recuerdo que lo planeé con una amiga mexicana. Ella quería conocer el Machu Picchu e iríamos a Perú y nos encontraríamos con nuestro amigo colombiano.

Como suele pasar con este tipo de planes, nunca se hizo realidad

05062015-IMG_0232Finalmente subí al Machu Picchu, aunque lo hice en solitario. Hacer ese trekking sola, llegar hasta ahí en solitario, fue una satisfacción hermosa. La foto me la sacó un turista. Los selfies, por mucho que viaje sola, no son lo mío. 

✎ Mi primer viaje a Estados Unidos:

Yo volví después del año de intercambio a España, donde la idea de volver me agobió y enseguida conseguí un vuelo a México y otro a Estados Unidos.a donde fui también con otro amigo o más bien conocido, para volver a México un mes y medio después.

Y sí, de nuevo había viajado sola, había tomado aviones, cruzado países, pero en todos lados había algo esperándome. Ya fuera una institución, una pareja o un amigo, y eso lo hacía indiscutiblemente más sencillo. Al final había algo esperando que haría que todo fuera bien. Existía esa seguridad.

✎ Viajando sola a la playa en Navidad:


Un par de meses más tarde, de pronto y casi que de berrinche, agarré la mochila y sin tener seguridad de nada y con bastante miedo a viajar en solitario decidí ir a pasar año nuevo a la playa.

Agarré el primer autobús sola, el segundo, me moví de una ciudad a otra, tomé una combi, otra, otra más. Un taxi colectivo, una barca colectiva, un jeep y, finalmente, llegué a Chacahua, mi playa favorita de la costa oaxaqueña en México.

Un viaje de casi 48 horas cruzando el país en distintos medios de transporte en solitario. Y eso, eso tan pequeño o tan grande, fue para mí un éxito que se vio recompensado con que dos de mis amigos habían decidido pasar el año nuevo en la misma playa.

La pasamos bien juntos durante esos días antes de que yo cogiera la mochila y volviera a la ciudad sola tras otro viaje infinito, enferma; con una otitis encima, durmiendo en el pasillo del autobús durante uno de los trayectos porque no había asientos y yo estaba tan cansada (creo que hasta con fiebre), que me dormí y no me enteré de cuándo la mayoría de pasajeros pasaron por encima de mí. Cuando me desperté, el autobús estaba prácticamente vacío.

Aún así, ese viaje, había sido un arrebato y aunque había sido capaz de recorrer una distancia tan grande en solitario, tuve de nuevo la suerte de encontrarme inesperadamente dos amigos al llegar a mi destino, así que sola, sola, no había estado mucho.

Y yo seguía, seguía soñando, seguía soñando con ese viaje por Sudamérica que no me atrevía a hacer en solitario, porque cómo iba a irme yo sola a viajar por ahí, si no conocía nada. Era una locura que me daba demasiado miedo, que ni siquiera me planteaba.

El tiempo pasó, volví a España, terminé mi carrera. Hice algún viaje con amigas por España y viajé un par de veces a Inglaterra a visitar a algunas amigas más. Y de nuevo me fui a México, a vivir al Caribe, con la que entonces era mi pareja. Yo había estado hablando con mi amiga Marina, de irnos a viajar un par de meses juntas por Sudamérica, pues ella se iba a ir a estudiar a Argentina y sonaba bien encontrarnos en algún punto medio del otro lado del mundo para viajar juntas por un par de meses.

08062015-IMG_0097Viajar en solitario tiene momentos tan mágicos como éste en la chichería de Cuzco, que viajando en compañía, ocurren con mucha menos frecuencia y naturalidad. 

Pero bueno, de nuevo las cosas no fueron como las planeé. Marina y yo hablábamos a veces por skipe, yo desde México y ella desde Argentina. Hablábamos del viaje, nos contábamos nuestras novedades y el tiempo pasaba y nada se concretaba, hasta que un día, como bola de nieve, todo fue una cuestión de gravedad. De un día a otro, compré un vuelo a Argentina. No me importaba nada más, me iba. Me iba a Argentina y también quería ir a ver a Edi a Paraguay.

ese vuelo fue el comienzo de un gran viaje en solitario que cambiaría y sigue aún cambiando muchas cosas en mi vida y, sobre todo, en la persona que hoy soy.

▸ Mi miedo a viajar en solitario:


Y sí, tuve miedo. No lo voy a negar. Tuve mucho miedo a viajar sola, mucho miedo antes de salir. Y lloré, lloré mucho por la decisión que acababa de tomar y mi cerebro y mi cuerpo eran por esos días un mar de dudas.

Los recuerdo, los recuerdo perfecto, quizás porque no solo fue la decisión de irme y el miedo a viajar en solitario, fueron muchas cosas más. Cuando uno toma una decisión así, tan grande, a plazo indefinido, es inevitable romper con muchas cosas.

El hecho de decidir que quieres que de este momento en adelante tu vida esté dedicada a viajar y, además, a hacerlo sola, no es una decisión fácil de tomar. No es moco de pavo. Es una decisión que arrasa, que desde el momento que se toma y cobra fuerza, se hace de alguna forma un torbellino, una decisión que se agranda y derriba todo lo que se interponga a su paso.

Y lo recuerdo perfecto. Recuerdo el día que decidí que me iba, que me iba sola a viajar. No sabía dónde, pero sabía que necesitaba ver ese cielo, esas estrellas que estaba viendo empañadas por mis ojos llenos de lágrimas, en otros cielos, otras distancias, distintas latitudes.

Yo no quería estar más ahí. Esa idea que me trataron de vender acerca de la estabilidad, la pareja, la casa y el trabajo, ni siquiera en un paisaje paradisiaco como es el caribe mexicano me estaba funcionando. Necesitaba imperantemente salir de toda esa historia que me habían contado y que me había montado. Esa historia que me estaba ahogando.

Y me recuerdo aún con la respiración agitada y húmedas las mejillas, mirando al cielo bajo esa palmera que ensombrecía nuestro patio. Y recuerdo perfecto ese quiebre, ese momento en el que tuve ese pensamiento y supe que yo saldría de allí y que no importaba si era sola, cómo o dónde, porque simplemente era una necesidad que debía cumplir.

Y lo que vino después de ese momento, los días cuando compré el boleto de avión. Recuerdo todas las dudas, todos los miedos, todo lo que lloré. Como sin voz dije que no me quería ir, que me quería quedar, que quizás una última oportunidad.

Recuerdo el miedo a viajar sola, el pensar que a qué me estaba yendo, que qué iba a encontrar si ni siquiera sabía a dónde iba ni tenía tampoco mucho dinero. Y recuerdo como me sentaba por las mañanas con el café del desayuno y el sol que pegaba en el patio a leer la guía Sudamérica Para Mochileros que me había regalado Marina para ese viaje que haríamos juntas. Y yo lo leía todo, como quien lee un diccionario. Me leía la introducción de cada país, la historia, costumbres, moneda, recomendaciones, lugares para visitar… Pero eso era aún abstracto para mí y yo apuntaba todo en una libreta para tratar de aclararme de algo.

Después del arrebato, el miedo a viajar sola ganó terreno. Las dudas fueron mellándome y finalmente terminé retrasando la fecha de partida un mes. Me di las excusas que quería escuchar y decidí que tenía que quedarme un mes más. En ese mes nació este blog, este blog que para mí fue la forma en aquel momento de quitarme el miedo a viajar sola.

Durante un mes fue como una adicción. Me hice adicta a las historias de Aniko, a los consejos de viaje de Juan Villarino, leí las historias de Laura Lazzarino, sus experiencias viajando sola y curioseé  algunos blogs más, lo que me hizo darme cuenta de que no, yo no era una loca y no, lo que estaba a punto de hacer no era una locura. Incluso había chicas como Aniko que viajaban solas, vivían de ello y disfrutaban de ello.

Y para mí eso fue como una adicción. En un mes aprendí de WordPress a base de tutoriales en internet, miles de páginas en la web. Leí, probé y madrugada tras madrugada a base de café fui creando el blog. La fecha última de salida que me había dado se fue acercando sigilosamente mientras yo me concentraba en el blog para tratar de mantener el miedo a raya.

Y la fecha llegó. Y recuerdo la noche antes. Recuerdo que lloré, chillé, fui incapaz de recoger mis cosas, de terminar la maleta. Me aferraba, no me quería ir. Buscaba cualquier razón, cualquier palabra que me hiciera quedarme. Pero no la encontré así que entre muchas lágrimas y mocos y ansiedad y dudas y miedos y más miedos terminé de empacar mis cosas, recogí como pude, me despedí en la estación de autobús con un último beso y tomé el vuelo de Cancún a Ciudad de México con las dos marionetas que en ese mes me había fabricado para no sentirme sola en mi viaje, para sentir que al menos alguien viajaba conmigo.

aeropuerto-miedo a viajar sola viajar en solitarioEn el aeropuerto de Cancún, con la maleta, mi sombrero y mis dos marionetas. 

Me sentía extraña. Estaba triste y todo aquello me dolía, pero al mismo tiempo era algo que yo misma había decidido. Tenía miedo, pero al mismo tiempo, algo me decía que iría bien, que era eso lo que debía hacer. Y yo no dejaba de preguntarme si hacía bien, si hacía bien dejando a una persona que me quería, un proyecto en común, unas cosas que a mí me había costado trabajo construir por una decisión así, tan a la deriva, tan a lo loco, como dirían mis amigas más íntimas.

Y tenía miedo, pero a la vez estaba tranquila. Desde que tomé la decisión, desde aquella noche mirando estrellas en la que decidí irme sola a viajar, algo dentro de mí empezó a girar y, de alguna forma sabía que ya no lo podía parar.

miedo a viajar solaViajando sola a dedo te pasan cosas como estas. Acabar comiendo gratis en una comisaría y sacándote fotos con todos, comisario incluido. Para que digan que sola falta protección. 

Desde entonces, he tenido miedo algunas veces más pero no han sido ni de lejos la mayoría. Y no, no es que yo sea la mayor valiente de este mundo, aunque es verdad que tampoco soy miedosa por excelencia y prefiero ante la duda tildarme de valiente o más bien de echada pa´ alante que otra cosa. Pero eso es en parte porque un poco de Bilbao tengo y ya sabes, eso significa que todo a lo grande. Pero a veces también me siento cobarde, hay muchas cosas que me asustan en esta vida. De mí, de los demás, de la relación de ese yo con el otro, con el entorno.

Tengo miedo a muchas cosas. Tengo miedo al tiempo, tengo miedo a olvidar, a que todo se borre así sin más, tengo miedo a fracasar (no se cómo ni en qué, pero yo qué se, es un miedo que tengo, supongo que consecuencia de esta educación capitalista). Tengo miedo a que la gente se vaya de la vida, a que la historia desaparezca. Tengo miedo de los cambios aunque los busque.

Y sí, cuando salí, también tenía miedo a viajar sola y a que, como me habían contado, alguna de todas esas cosas horribles me pudieran pasar, pero quizás en reacción precisamente a eso no solo me animé a viajar en solitario, sino a hacerlo a dedo, para demostrarme a mí misma que podía, para exprimirme al máximo, para demostrarme que aún podía dar un paso más y así, con ese paso, vencer mis miedos de un plumazo.

[bctt tweet=»El miedo es el mayor freno de la humanidad a nivel colectivo e individual. Raimon Sansó»]

Sigo en DF | No he podido volar, es lo malo de tener un boleto sujeto a disponibilidad viajar en solitario

Así que si tú también tienes miedo a viajar en solitario, no te preocupes, es algo normal. El miedo es una parte inherente de nuestra personalidad, es una reacción ante lo desconocido. Pero te digo algo, es normal tener miedo, sí. Antes de salir de viaje, antes de animarte a viajar en solitario, te aseguro que te vendrán toda clases de miedos (seguro los tienes ya en la cabeza hablándote, tratando de echar al traste todo esto que te estoy contando, convenciéndote de que viajar en solitario no es una buena idea, que mejor esperes a tener alguien que te acompañe).

Pero te prometo algo, una vez que das el primer paso, el miedo a viajar sola desaparece, se esfuma, pierde fuerza y credibilidad. Y que quieres que te diga, creo que viajar en solitario, aunque solo sea un fin de semana, es un regalo que todas deberíamos darnos a nosotras mismas al menos una vez en la vida, para demostrarnos (y demostrar al miedo, a esa vocecita que te habla como Pepito Grillo) que podemos, que somos fuertes y que ese miedo a viajar sola, no es sino un freno absurdo que hay que vencer para poder encontrar todas esas cosas maravillosas que te están esperando a la vuelta de la esquina.

miedo a viajar en solitario miedo a viajar sola

▸ Cómo vencer el miedo a viajar en solitario:


A lo largo de este post, he querido contarte mi experiencia para que veas y que comprendas que para mí tampoco fue fácil. Yo también he tenido que recorrer un largo recorrido para llegar hasta aquí.

Cuando mis amigas me dicen que la diferencia entre ellas y yo es que yo no tengo miedo, les digo que no es verdad. Yo también tengo miedo. La diferencia es que yo trato de vencerlo.

Pero como sé que a veces necesitamos de un gran empujón o de unos cuantos pequeños para convencernos, te he preparado otros dos post sobre el miedo a viajar sola con las palabras y los consejos de 28 mujeres viajeras en total para que te cuenten ellas cuáles han sido los miedos a los que se han tenido que enfrentar y cómo han hecho ellas para vencerlos. 

✏︎ 16 expertas viajeras te cuentan cómo vencer el miedo a viajar sola. | Parte I

✏︎ 12 mujeres viajeras te cuentan cómo vencer el miedo a viajar sola | Parte II

▸ Otras viajeras y bloggeras te cuentan como vencer el miedo a viajar en solitario:


¿Aún no me crees? Si necesitas más, aquí van, otras mujeres que también se atreven, te las presento por si a ellas sí les quieres creer.

▸ Aniko viaja en solitario con su blog viajando por ahí desde 2010. Ha escrito un par de artículos acerca de viajar sola:
-Edición especial viajes en solitario (1): viajar sola.
-«Quiero viajar sola pero no me animo» (Manual para futuras viajeras)
▸ Patricia también viaja sola desde hace un par de años. En su blog Dejarlo todo e irse, especializado en viajar sola, nos da un montón de consejos para vencer el miedo a viajar sola en tu primer viaje:
«¿Viajas sola por primera vez?«.
▸ Pero hay más, muchas más mujeres que han vencido ya el miedo a viajar sola. Te presento algunas de mis favoritas: Carmen Teira (trajinandoporelmundo.com), Cristina (mipaseoporelmundo.com), Guadalupe, que viaja sola en moto (hastaprontocatalina.com), Magali, que a veces viaja sola y además escribe sobre los sentimientos y pensamientos que conlleva (caminomundos.com). Laura (losviajesdenena.com) también viaja a veces sola. Irene (cronicasargonauta.com), quien escribió una colaboración en este blog (10 lecciones que he aprendido viajando sola).
▸ Puedes leer más sobre viajar sola en esta sección del blog: VIAJA SOLA.
▸ Para buscar alojamiento seguro mientras viajas escribí este artículo sobre Couchsurfing en el que explico el funcionamiento de la plataforma y cómo hacerte un buen perfil para encontrar alojamiento y nuevos amigos que harán más fácil tu viaje en solitario.
▸ Si quieres leer algunas de las experiencias que viví viajando sola a dedo, no te pierdas esta sección del blog.

Y a ti, ¿qué te da miedo a la hora de viajar en solitario? Cuéntamelo en los comentarios, ya sabes que respondo a todos. Y si te ha gustado el post o conoces a alguien que quiere viajar en solitario pero no se atreve, compárteselo.

Un abrazo,

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¡HOLA! SOY ANDREA BERGARECHE

Desde hace más de 5 años vivo viajando y ayudando a mujeres como tú y como yo a ser más libres, fuertes e independientes.

36 comentarios en «¿MIEDO A VIAJAR SOLA? Mis primeras experiencias viajando sola»

  1. Hola, soy mexicana y pedí una movilidad para Argentina; la verdad es que mi mayor miedo a viajar sola es no saber cómo resolver los conflictos que se me presenten, cosas tan simples como comprar el boleto de avión y abordarlo, el cambio de moneda de un país a otro, etc.
    La verdad es que tu blog me fascinó, muchas gracias por compartir tus experiencias. ¡Saludos!

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  2. me sonrio, nada puede ser más cierto :-) condivido » y estando tan sola, nunca me he sentido tan acompañada.» :-) Thumbs Up :-) Click? ya se, ya se, dos años después comento :-p :-) Ah! el check de privacidad me devuelve al comentario y aprovecho pues: yo, solo, nunca he sentido la soledad viajando, aunq durmiendo en la falsa seguridad de mi carro :-) pero en un piso solo, ahí es dónde la siento profundamente… y me siento más desprotegido en un piso que en el coche… curioso… click ;-) Me encanta leerte LapizNomada, profunda envidia la mía por la libertad, haber aprendido a crear y diseñae este blog y escribir tan bien :-) click cli k!!! el check!!! el mail es fake, ya te sigo con una de mis 20000 direcciones pero no recuerdo cual lol aceoto axepto

    Responder
  3. Andrea, hace poco buscando cosas sobre blogs de viajes es que encontre el tuyo, definitivamente me llamo muchisimo la atencion porque el hecho de viajar sola es algo que yo quiero y en lo que llevo tiempo pensando, sin embargo, es diferente el entorno del que tu salista, tu eres europea y yo soy de Bolivia en sudamerica y creo que si a ti te molestaban por viajar sola , ya te imaginaras que en este lado del mundo son aun mas conservadores y prejuiciosos con que una chica haga esa clase de cosas, y definitivamente es mucho mas dificil conseguir becas al nivel que tu. Pese a todo ello no creo que sea imposible solo un poco mas dificil, y es en ese sentido que me alegra mucho que existan mujeres como tu en todo el mundo que compartan sus experiencias para que muchas otras como yo nos animemos a vivir uno de los sueños mas bellos de la vida que es vivir viajando. Seguire tu blog y espero pronto compartirte mis proyectos de viaje. Un abrazo y sigue siendo un ejemplo.

    Responder
  4. Hola Andrea, mi novio se va en Octubre a el norte de California por tres meses y lo estoy ayudando a prepararse el viaje, la verdad es que buscando información en internet nos hemos quedado los dos enganchados a tu historia de cómo
    Te deportaron en el aéreo puerto de San Francisco, el tema está en que somos incapaces de encontrar la segunda parte de la historia y queremos saber cómo acabó el tema.

    Responder
    • Hola Candela,
      si no recuerdo mal el resto de enlaces a los otros dos artículos están dentro del post. Pégale un segundo vistazo y si ves algo escrito en color azul significa que es un enlace :)

      ¡Mucha suerte para tu novio y su entrada a California!

      Responder
  5. He llegado a tu blog preparando mi primer viaje «sola». Lo entrecomillo porque voy a Nepal con un ONG quince días pero luego estaré dos semanas por mi cuenta. Me he sentido super identificada con las ganas y el deseo de viajar sola desde la adolescencia. Yo he esperado hasta los 35 y el miedo y la ilusión varían con el día en cantidad e intensidad. Algunos días tengo más miedo, miedos absurdos sobre todo, me pone nerviosa por ejemplo, pensar en regatear precios jajaja que lo pienso y digo, en serio? Qué clase de miedo es ese? Pero bueno, es el que identifico, supongo que tras él escondo los miedos reales del viaje. Pero la ilusión de hacer algo por mí misma, sola, lejos, tener tiempo para leer, para saborear, para estar… Gana terreno la mayor parte de las veces. Así que, con miedo o sin él, allá voy! Y leer blogs como el tuyo me reconcilia con mis propios prejuicios del miedo y con lo que debería sentir o no respecto a mi viaje. Mil gracias por compartirlo :)

    Responder
    • Inés! Me ha encantado leer tu comentario. La verdad es que todas tenemos miedos, por absurdos que a veces sean y, como dices, muchos veces esos miedos absurdos esconden miedos más grandes que a veces ni siquiera somos capaces de identificar. Qué guay que te vayas a Nepal con una ONG, estoy segura de que será una experiencia súper especial en la que vas a aprender un montón. Además, en esos 15 días tendrás tiempo para irte aclimatando y coger seguridad para esas dos semanas que vas a viajar luego por tu cuenta.
      Así que eso, a por ello, que ya verás como los miedos se esfuman en cuanto cojas el vuelo!!
      Un abrazo gigante y te espero por aquí para que me cuentes cómo te ha ido! ;)

      Responder
      • Pues el miedo, como por arte de magia, creo que se quedó en la T4 de Barajas y ni siquiera llegó a subir al avión. El viaje ha sido una maravilla y estando tan sola, nunca me he sentido tan acompañada. ¡Sólo me han pasado cosas bonitas con gente bonita! Preparando el siguiente me encuentro :) un beso grande!

        Responder
    • Gracias a ti por tus palabras Vega. Me alegro de que el post te haya gustado y sobre todo de que haya calmado esos miedos y ansiedades que a todas nos entran antes de salir. A por ese viaje con todas las energías, estoy segura de que lo disfrutarás.
      Un abrazo!

      Responder
  6. Hola!! Y la verdad es que sí! Sé que el miedo no me va a detener en mi deseo de viajar sola y a dedo, pero sí que me está postergando la salida! Tengo las mochilas ahí esperando. Mientras tanto me la paso leyendo tu blog y el de otras viajeras, juntando coraje. Así que gracias por tus palabras!

    Responder
  7. Holi!!
    La verdad es que yo nunca tuve inquietud por viajar porque mis viajes siempre eran con mi familia en campings y no era lo que mas meapeteciera en el mundo desde que me hice adolescente (hoy me doy cuenta del gran favor que me hicieron llevándome).
    A pesar de no tener esas ganas compulsivas me fui de intercambio a México y por fin le vi el gusto a esto de viajar.
    Por ahora siempre lo hice acompañada y me entro muchísima curiosidad de por qué algunas personas, especialmente las chicas, tienen esa necesidad de viajar solas.
    Así descubrí tu blog y otros más de esta temática y desde que empecé a leeros no paro de fantasear con un «¿y si cuando acabe la carrera me doy esa alegria al cuerpo?».
    Ahora que leo este artículo, no se por qué me veo super reflejada en tu yo del pasado!!
    Me voy a tomar este post como una señal del destino de que debo replantearme seriamente la opción de viajar sola.
    Gracias por estarme inspirando tanto!! No te imaginas hasta que punto.
    Besiños y mucho éxito en todo :)

    Responder
    • Holi Ana!
      ¿O debería de decir Lady Avellana? Sea como sea es un placer tenerte por aquí compartiendo tu historia.
      Me alegra mucho saber que este post de alguna forma te ha resonado. Yo también empecé viajando con mi familia y de chica todo bien, pero como bien dices, cuando llegué a los años adolescentes, era como llevar un saco de malas caras y protestas, porque la verdad que a esa edad viajar con tus padres en tienda de campaña o en furgoneta como lo hacíamos nosotros, es un martirio, pero hoy yo también estoy tremendamente agradecida a mis padres por haberme llevado.
      Y México, mi querido México, quién me iba a decir qué volvería tantas veces cuando me vine la primera de intercambio. Ahora te escribo desde aquí, desde el DF. En unos días me vuelvo a España y aunque tengo ganas, sé que como siempre lo extrañaré.
      Como cuento un poco, la verdad es que a mí también me costó. No fue hasta la tercera vez que vine a México que me animé. Y no sabes cuánto me alegro de haberlo hecho, de haberme dado esa oportunidad, de haber vivido esa aventura.
      Así que si te ves reflejada, si algo en ti vibra, ya sabes, ese viaje sola te está llamando.
      A empezar a prepararlo!

      Un besote gigante y espero encontrarte de vuelta por aquí Ana!

      Responder
  8. Hola Andrea!!!
    A veces es difícil encontrar o sentirse identificada con las palabras de otras personas, pero cuando leía la entrada, sentía como si una parte de mi lo hubiera escrito, y es más, es que por si fuera poco, también fuí a estudiar a México (a pesar de los comentarios, no de mi abuela, sino de mi madre pensando que «todo lo malo» me iba a pasar) y a raíz de abrir los ojos y ver que el mundo no es tan malo como nos lo pintan, me decidí incluso a vencer el miedo de viajar sola y a dedo por La Paz, en la Baja California.
    Así que nada, simplemente a seguir venciendo los miedos que a muchas nos aterran, porque lo único que conseguimos con ellos es dejar de cumplir sueños y metas.

    Un abrazo.

    Marta Negro

    Responder
    • Marta!! Qué alegría encontrarte por mi blog! No sabía que tú también habías empezado tus andanzas viajeras en México!! Yo Baja California lo tengo pendiente, pero con suerte, prontito vuelvo. Y un día, me tienes que contar de ese viaje a dedo por la Paz, seguro estuvo bien interesante.

      Un abrazo grande Marta, con un poquito de calor mexicano, para seguir venciendo miedos.

      Responder
  9. Pingback: Entrevistas Coaching Viajero. Vivir de otra manera a la establecida es posible. Andrea Bergareche de "Lápiz Nómada". - CoachingViajero
  10. Fantástica esta entrada.
    Me da mucho que pensar y me aclara dudas, el saber por lo que tu pasaste y las barreras mentales que tuviste que superar.
    Pronto me iré de viaje sin fecha de regreso. Y sinceramente, tengo mucho miedo a la par que tengo ya ganas de cambiar de aires. Me siento pequeña en este mundo grande y siento que me queda mucho por recorrer y nunca esta de más lo que se aprende leyéndote.
    Muchas gracias por compartir tu experiencia.

    Responder
    • Yury!!
      Muchísimas gracias. Me alegro que te mucho que pensar, eso es siempre buena señal. Me alegra mucho saber sobre todo que te aclara dudas, como ves, para mí tampoco fue fácil y fueron muchas las barreras que tuve que romper (y que aún hoy sigo rompiendo).
      No tengas miedo por tu próximo viaje (o más bien, tenlo, pero enfréntalo. Es enfrentando el miedo como descubrimos realmente la fuerza que tenemos). Un cambio de aires siempre viene bien y lo más duro, ya lo has hecho (tomar la decisión). En cuanto partas de viaje, verás como todo es realmente fácil. Las cosas van rodando.
      La mejor de las suertes en tu próximo viaje!
      Un abrazo,
      Andrea

      Responder
  11. Me ha encantado conocer tu historia, un poco más, y sobre todo descubrir que el viajar sola es algo que todas deberíamos hacer si quiera una vez en la vida.

    Desde que viajo siempre lo he hecho con mi pareja y me encanta, pero también es cierto que al llevar juntos tantos años hemos creado una complicidad donde respetamos mucho nuestro espacio y en varias ocasiones, por más que lo tengo ahí, siento que estoy sola (hablando de buena manera :) ).

    De hecho siempre nos damos espacio en todos los lugares que estamos porque cada uno tiene preferencias diferentes y eso solamente se logra con años de práctica y mucho respeto.

    He realizado pocos viajes sola y nunca uno largo (de meses) y como te digo, debería ser una de esas cosas de «hacer una vez en la vida» :D

    Gracias guapa :)

    Responder
    • Diana!! Me alegro de que te haya gustado conocer mi historia y de que se te haya hecho un poco más grande ese gusanito que da ganas de viajar sola.
      La verdad que viajar con la pareja es también una experiencia muy enriquecedora y además, hace más fuertes los lazos de la relación. Compartir una experiencia así es algo muy bonito y es genial que hayáis conseguido ese equilibrio y que seáis capaces de daros vuestro propio espacio viajando, todos lo necesitamos.
      Aún así, creo que darse la experiencia de viajar sola es algo que, como dices, todas deberíamos hacer una vez en la vida, porque es una oportunidad genial de darnos ese espacio a nosotras mismas para conocernos y explorarnos también en soledad. No tiene que ser un viaje gigante, pequeños viajes valen también.

      Ojalá algún día te animes. Me cuentas!
      Un abrazote súper grande bonita!

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  12. Andre! Me encantaron todos los acontecimientos que se fueron encadenando para que dieras ese grn paso.No es fácil, es cierto, pero después de que se inicia un viaje en solitario te das cuenta que en realidad nunca estás sola, como te pasó a ti durante todo tu recorrido :) Como siempre, me encantó tu artículo y aquí seguimos pisándonos los pasos! Por cierto, ya estoy del otro lado del charco, la otra semana me pongo al día y te escribo por privado. Un abrazote!!!

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    • Lina!
      Lo cierto es que llegar aquí, ha sido toda una serie de acontecimientos, de pasos. Aún podría enumerar muchos más, porque todo suma y todo nos va haciendo, constituyendo. La verdad que ya no soy la misma y al mismo tiempo, lo soy. Viajar nos hace.
      Disfruta de tu viaje por Sudamérica, sabes que estaré leyéndote y si esta vez no se ha dado, seguro nos encontramos en la que viene.
      Un súper abrazo!

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  13. En este gran viaje que es la vida cada uno de nosotros estamos solos, el miedo aparece en el momento que uno cambia su sitio, su gente, sus costumbres.

    Enhorabuena por esa valentía por atreverte a romper moldes y por ser ejemplo de otros tantos.

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    • Gracias Lola,
      es cierto que en esta vida, nacemos y morimos solos, pero nos acostumbramos a tratar de buscar seguridad en nuestra zona de confort. Por eso, es importante sentirse a gusto con una misma.

      Gracias por pasar. Un abrazo que explota!

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  14. Muchas gracias por compartir tu experiencia, pudiste expresar muy bien los miedos y la ansiedad que genera una situacion asi.. Que bueno saber que es tan normal, y aun estando en paises distintos, a todas nos dicen y hacen creer lo mismo. Historias como la tuya me van empujando un poco mas a hacer lo que quiero, aunque ya sea una decision tomada. Un abrazo desde Argentina!

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    • Muchas gracias Agustina! El miedo es natural, a todas nos pasa, estemos en el país que estemos. Pero como dices, hay que hacer lo que realmente queremos, más allá de lo que digan y opinen los demás.
      Mucha suerte en tus viajes!!

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  15. Hola! Realmente inspirador y en que momento lo leí :)
    En un par de meses voy a Europa, si bien mi madre vive en Barcelona pretendo ir a recorrer algunos otros lugares, pero ultimamente me agarran unas imagenes mentales, miedos, inseguridades y dudas! Ya viajé sola pero no es lo mismo viajar sola en un pais que se habla tu mismo idioma y la cultura es la misma que irte a lugares donde es todo tan distinto… Por eso te doy las gracias por tan bello post, por recordarme que no hay que temer, que todas las cosas se van dando solas y que cuando viajas en realidad es mas probable que te pasen cosas increibles antes que las cosas negativas que la gente cree o que la misma mente te hace creer.
    Te mando un abrazo desde Argentina.

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    • Fran!! A veces lo que necesitamos llega en el momento indicado. Me alegro que mi artículo te sirva en este momento preciso de tu vida. Estoy segura que tu viaje por Europa te irá de maravilla, además todo es muy tranquilo aquí. Creo que Europa es un muy buen destino para viajar sola. Además, si usas couchsrufing (https://www.lapiznomada.com/como-usar-couchsurfing/) puedes encontrar amigos desde el primer momento y conocer los lugares de la mano de la gente local. Al final casi nunca estarás sola, a no ser que lo desees. Y no te preocupes, como dices, todo se va dando solo y seguro que te pasan multitud de cosas increibles que se convertirán en lindos recuerdos que te ayudarán a creer más en ti y en tus capacidades, como persona y como mujer.
      Que tengas un hermoso viaje!! Un abrazo,
      Andre

      Responder
  16. Hola Andrea,

    Qué bonita la historia que te llevo a viajar sola, la verdad que siempre es así pequeños acontecimientos encadenados que te empujan a dar el salto y sacudirse los miedos, en mi caso la timidez me corto durante muchos años las alas, hasta que un día me lanze y al final viajar sola ha sido el remedio para muchas cosas y me he dado cuenta que ahora he cambiado mucho ya no entro en pánico por hablar con un desconocido o proponer un plan a una persona que acabo de conocer, cosas que antes de viajar sola no hacia.

    Un abrazo y gracias también por el directorio de blogs de mujeres valientes :)

    Vicky.

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    • Vicky!! Que bueno saber que te gustó el post y la historia que finalmente me animó a viajar sola. Como bien dices, al final la vida es un encadenamiento de sucesos, que nos van llevando y arrastrando de un lugar a otro. Creo que el kit de la cuestión es poner de nuestra parte para que esa serie de acontecimientos nos lleven ahí donde queremos estar. Sacudirse los miedos, las excusas y caminar hacia aquello que realmente queremos, hacia nuestros más profundos anhelos. Me alegro que hayas vencido la timidez y, sobre todo, que viajar sola te haya ayudado a ello. Creo que viajar sola es uno de los aprendizajes más grandes que podemos hacer como mujeres, por y para nosotras mismas, sin esperar a que los demás nos den las llaves para abrir las puertas que queremos.
      A veces un desconocido puede convertirse en nuestro mejor amigo.
      Un abrazo fuerte valiente!!
      Andre

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    • Gracias Antonio! Ojalá sí sirva a otras viajeras y cada vez más se animen a viajar solas.
      Gracias por el artículo, está completito. Me gusta mucho la parte en la que explica qué hacer si no te sientes a gusto viajando a dedo una vez que ya te has subido. Lo tendré en cuenta para un par de próximos post que ando discurriendo.
      Un abrazote Antonio!

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