Historia de una deportación 3ª parte | La vuelta a casa

Dice el refrán que lo prometido es deuda y aunque realmente ya no tengo ganas de seguir escribiendo sobre mi deportación, aún tengo que terminar la historia, contar las últimas horas de retención, la vuelta a Islandia, la vuelta a casa. La verdad es que ahora mismo solo quiero olvidar o, por lo menos, dejar atrás. Mirar hacia delante y decidir y empezar a trazar los que vayan a ser mis nuevos planes. No tengo ganas de volver ni siquiera en la memoria a esa sala, a todos esos momentos, a las largas horas de espera y mal trato, a la larga espera luego en el aeropuerto.

De hecho cada vez que me siento a intentar escribir este post empiezo a procrastinar, a evitar el momento. A hacer cualquier otra cosa que no sea volver ahí, recordar cada uno de esos momentos. Pero intentaré enfocarme también en lo bueno y terminar de soltar, de contar esta historia, como si así pudiese finalmente cerrarla, dejarla atrás, desembarazarme de ella. Sé que no va a ser así, que aún tengo que llamar a la embajada de Australia para ver si ahora que me han deportado de USA me van a dejar entrar. Sé que aún esta historia me seguirá, que la mancha que han dejado en mi pasaporte permanecerá, pero por lo menos si termino de escribirla podré dejarla atrás a nivel emocional.

Así que continúo desde donde me había quedado. Desde el segundo día ya en las salas de espera de la policía. En el momento en el que hemos terminado de desayunar y todos los que volamos con WOW hemos sido trasladados a una sala más pequeña donde finalmente empezamos a conocernos y a hablar. Así que si aún no has leído la primera parte de historia de una deportación y la segunda de la semana en la que me convertí en deportada, empieza por ahí para poder seguir el hilo de la historia que finalmente hoy voy a terminar de contar.

Historia de una deportación: 3ª parte


Creo que ya puedo recordar los nombres de todas estas chicas y chicos con los que comparto sala. Somos 11 en total. 11 los que volamos con WOW, los que llegamos aquí en el mismo avión, desde Islandia. En algunos me había fijado desde el principio, incluso desde la sala de embarque. Otros habían pasado para mí desapercibidos, pero todos nosotros hemos terminado aquí, en esta misma sala en la que solo hay 12 asientos y dos policías que nos vigilan de forma constante.

Ya tenemos el estómago lleno y aunque estamos cansados después del mal trato y las pocas horas de sueño empezamos a estar de mejor humor. Ya sabemos que volamos hoy. Aún nos quedan muchas horas de espera pues a penas son las 9 o quizás las 10 de la mañana, pero ya sabemos que nos vamos, que volvemos y que será hoy. En el mismo avión que vinimos, al mismo destino. Cuando el avión de WOW que venga desde Islandia aterrice hoy nosotros cogeremos por fin la mayor parte de nuestras pertenencias para dirigirnos rumbo a ese avión, de vuelta a Islandia y de vuelta a nuestros respectivos países de procedencia.

Pero para eso aún nos quedan otras 12 horas de espera. 12 horas de espera en estos sillones incómodos, con la misma ropa con la que llevo ya un par de días, (suerte que me «duche» en el baño de minusválidos de Islandia y aproveché para cambiarme de camiseta y de ropa interior). Aún así vuelvo a estar pegada, sudada. Me duele la espalda y siento las ojeras, los párpados cansados, los ojos hinchados. Pero al menos siento que estoy en buena compañía y eso me hace sentir mejor.

Cojo mi diario y me pongo a escribir un rato, a tratar de capturar todos estos instantes que hemos pasado mientras los demás siguen hablando alrededor, ganando confianza y haciendo que aparezcan las primeras sonrisas, que la sala se vaya llenando poco a poco de buena energía.

Miércoles 4 de Octubre

Sala del aeropuerto de U.S. Border Protection, en el aeropuerto de San Francisco, California, Estados Unidos.

Apenas son las 11:15 de la mañana, el tiempo no pasa. Nos han despertado a las 6:00 de la mañana, después de menos de 3 horas de sueño en mi caso, para algunos más, para otros menos. Nos han traído aquí, a esta salas de espera que hoy parecen estar totalmente llenas. Primero nos han llevado a la sala grande, en donde me tuvieron ayer más de 5 horas esperando. Ahí había cuatro o cinco personas más durmiendo en el suelo, con algunas mantas. Nos han despertado a todos, a los que llegábamos recién despertados de la otra sala y a los que dormían on the floor. Ahí un rato después ha aparecido un oficial distinto a los de ayer para decirnos que estuviéramos callados, tranquilos, sin armar jaleo ni alboroto. De otra forma, actuarían como oficiales y el procedimiento sería otro. Nos han dicho también que nos darían de desayunar, que apuntáramos nuestros nombres y si somos vegetarianos. Que nos darían de desayunar en una o dos horas cuando terminaran el trabajo que tenían por delante. Antes nos han pasado lista (como si pudiéramos ir a alguna parte). No sólo tienen nuestros pasaportes sino también nuestros teléfonos, nuestras mochilas, nuestro equipaje. Menos la cartera, tienen todas nuestras pertenencias. Estamos oficialmente detenidos mientras esperamos para ser deportados.


Aquí sigo. Misma sala. Poco a poco vamos cogiendo confianza. Las conversaciones se hacen más vivas según pasa la mañana, a ratos decaen, pesa el cansancio. De vez en cuando algún oficial se dirige a nosotros y aprovechamos para preguntar. Peter el danés les pregunta si no tenemos derecho a un abogado. Preguntamos también cómo es que tienen derecho a tenernos retenidos más de 24 horas sin contactar a nadie. Nos responden que lo legalmente permitido es hasta 24 horas de máximo, pero ya que nuestro vuelo no sale hasta después, en nuestro caso serán 25 horas y media, pero no importa, no tenemos nada que hacer ni derecho a protestar, estamos deportados y parece que eso es lo único que tenemos derecho a hacer y a ser.

El tiempo sigue pasando lento. De pronto llega un oficial y se lleva a los dos chicos de rastas, que en este punto de la historia ya parecen tomárselo con humor. Uno es un francés y otro un español que vive en Londres o algo así me ha parecido entender. Se levantan y siguiendo al oficial abandonan esta pequeña sala a la que nos han traído esta mañana.

vuelta a casa
El sobre con mi teléfono y mi pasaporte que me dieron al volver por fin a Islandia.

En uno de estos tantos momentos, llega un nuevo oficial. Uno que a mis ojos representa el estereotipo del típico americano común de clase media. Demasiados kilos de más, por no decir obeso. Con una mezcla de rasgos en su cara que delata que sus raíces, su procedencia, provienen de una mezcla. No tiene cara de mala gente y por la charla que nos da no lo parece. Pero cada uno elige a qué se dedica en esta vida y aunque como él dice él no quiere tratarnos mal, porque como puede ver no somos más que gente joven en lugar de delincuentes, como nos están tratando, él sólo hace su trabajo.

Yo trato de pensar que no deja de ser un oficial como los demás. Que cada uno elige y él ha elegido trabajar aquí, en estas horribles salas, dedicándose a mandar a la gente a casa. Aún así su charla me emociona y por primera vez mis ojos dejan salir un par de lágrimas. Finalmente alguien en esta sala que nos da un trato humano, que nos habla de frente, que nos permite preguntar y se permite contestar sin esa prepotencia con la que nos hablan los demás.

Nos dice eso, que sabe que no somos criminales. Que no sabe por qué estamos en esta sala y que nos está metiendo a todos en un mismo saco, pero que pensemos que es mejor estar aquí que en el Council Jail, donde nos pondrían esos buzos naranjas y no habría diferencia entre nosotros y el resto de presos. Donde nos tendrían encerrados en una prisión esperando a nuestro avión para volver a traernos al aeropuerto.

Nos dice que lo entiende, que sabe que estamos incómodos, que hemos dormido mal, que seguramente es una experiencia fea para nosotros, que él también fuma y entiende las ganas de fumar, pero que el Council Jail sería peor. Que aquí al menos nos dan comida decente para comer.

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Nosotros aprovechamos para irle preguntando cosas, aunque tampoco sabe o quiere respondernos demasiadas. Nos dice que si alguna vez queremos volver a entrar a USA tendremos que pedir la VISA, como ya nos han explicado, pero nos dice con seguridad que ninguna Visa nos asegura que nos vayan a dejar entrar. Que todo dependerá del oficial que nos toque y una vez que ya hemos sido deportados hay muchas posibilidades de que nos manden para atrás. 

La portuguesa le pide un favor. Le pregunta si alguien puede ir a la puerta y buscar a su novio, al cual sí que le dejaron pasar y debe estar en la puerta desde entonces, preguntándose que ha pasado con ella, por qué no está, dónde ha ido a parar. El oficial dice que lo intentará cuando salga a buscar algo para zampar.

Sigue hablando aún un rato más, dándonos un trato humano como él mismo dice y lo cierto es que ha sido el primer oficial de este maldito agujero que se ha atrevido a hablarnos de tú a tú, de mirarnos a los ojos, de no tratarnos como si fuéramos unos despojos. Y me da rabia y se lo agradezco al mismo tiempo. Rabia porque lo último que quiero es emocionarme y caerme en este momento. Y se lo agradezco porque efectivamente somos humanos, somos gente joven, no hemos hecho nada, no somos delincuentes para que nos traten como tal, como nos han estado tratando hasta este momento.

Miércoles 4 de octubre. Un rato más tarde

Somos nueve en esta sala. Mario y Ana, una pareja de españoles. Peter, un danés. Dos amigas francesas, Ivette y Margot. Emanuel, otro francés y Farah, francesa también. Se han llevado a los dos chicos que había de rastas para tomarles unas foto hace más de dos horas y nunca han vuelto.

Ayer nos tenían esperando, preguntas, a unos cuantos a la sala de espera de nuevo, adentro, afuera otra vez. Todo sin saber qué está pasando, si te van a dejar entrar o no. Cansada, con catarro, con frío, el ventilador encendido. Después de 32 horas de vuelo, a las 2 de la mañana, a las 11 de la mañana ya en España. Sin dormir, sin descansar.

Nos van a tener aquí 24 horas retenidos, más de 24 horas. 25 y media. Sentados en esta sala, sin teléfono, sin pasaporte, sin ninguno de nuestros enseres personales. Necesitamos permiso para ir al baño, para movernos. Más bien no tenemos derecho a movernos. Nuestro único derecho es estar tranquilos y aquí sentados. No tenemos derecho a llamar a un abogado, no podemos contactar a nuestros familiares, no podemos contactar a nadie. Estamos aquí retenidos, con la misma ropa, sin cambiarnos, con mal olor, cansados y agotados.

Hay que decir que al menos hemos hecho un buen grupo. Somos todos gente joven. Todos estamos en la misma circunstancia y al menos la energía que nos transmitimos es positiva. Por la mañana las francesas me han puesto una de sus chaquetas encima para que no pasara frío mientras trataba de dormir. Yo ayer por la noche compartí el sandwich que me encargó el oficial que me estuvo entrevistando. Creo que tuve suerte y al menos era el único simpático que había ayer por la noche. Parece que le caí bien y pagó de su propio bolsillo la que fue mi cena, que luego compartí con Manu, el francés, Farah y otro chico con rastas rubias que ya no está aquí, así que supongo que finalmente le dejaron pasar.

vuelta a casa
En Islandia. Esperando de nuevo a nuestro vuelo. Ya con pasaporte y teléfono pero aún con mucho cansancio y durmiendo en el suelo.

Al menos hoy sabemos lo que pasa, estamos todos en la misma y nos hablamos. La situación ayer era peor. El hambre, el cansancio, el no saber lo que está pasando, lo que va a pasar, cuánto tiempo vas a estar ahí, a dónde te van a llevar. Al menos hoy sabemos que nos quedan 10 horas de espera. Que nos van a llevar de vuelta. Que nos van a dar de comer. Que a las 22 de la noche volveremos de vuelta a Islandia donde por fin podremos fumar, donde nos devolverán nuestro pasaporte, donde podremos salir a la calle y ver la luz solar.

Eso sí, como dice el oficial majo que ha venido a hablarnos y nos ha hablado por fin humanamente -tanto que me han entrado ganas de llorar, contenidas por supuesto–, peor hubiese sido que nos llevaran a la cárcel. Al Countil Jail, donde nos hubieran puesto unos buzos naranjas y nos hubieran tratado como verdaderos criminales. Al menos aquí nos dan de comer. Comida basura, sí, pero medio decente. Estamos juntos, no hay rejas y aunque tenga la ropa sucia y pegada, es nuestra.

Manta rata que nos cubre al modo lata. Azules en esta sala gris, en estas paredes enlatadas, pintadas de un frío crema, opacas, sin ventanas. El teléfono suena, también el vater a mi espalda. Peter respira a mi izquierda, los párpados me pesan, el cuerpo se me pega, las manos sudan. Ana que habla, no importa si es en inglés, en español o en francés, su energía no decae. Mario acurrucado en el suelo, mi cabeza culpándose por haber volado aquí en lugar de a otro aeropuerto. Culpándome por haberme reído del maldito chico de la cola.

La pared con el metro, la cámara delante, Andrea que no llega al metro sesenta. El flash que se dispara. Yo que trato de pensar qué cara he de poner, si sonreír para la foto. Cara de delincuente que es lo que parecemos, lo que nos hacen parecer aquí hacinados, en esta sala donde las horas no pasan, donde parece que el tiempo se ha detenido. La conversación a mi alrededor me desconcentra.

Los demás también se culpan por distintas decisiones, ir por la cola de la derecha o la cola de la izquierda. Como en Matrix, pastilla azul o pastilla roja. Un aeropuerto u otro, una risa más o menos. Nada que hacer para consumir las horas. Escribo por escribir, escribo y mi mano se mueve más rápido de lo que soy capaz de pensar a estas horas que ya no sé cuáles son y en estas circunstancias. La hora española, la hora americana, ninguna de las dos pasan, parece que cada segundo pesa mientras se consume.


Las francesas les preguntan a uno de los oficiales si pueden ir a sus mochilas, las cuales han traído y vemos a lo lejos, a sacar unas cartas, para así matar el tiempo. Los oficiales dudan, pero aún así dicen que sí. Una de ellas va hasta la maleta y saca dos barajas de cartas. Una de las oficiales dice que tiene que revisarlas primero así que las coge y en una mesa va pasando cada una de ellas mientras yo me pregunto qué pretende encontrar, si un arma escondida en la mitad, drogas o un mensaje secreto. No encuentra nada así que nos las da. Nosotros empezamos a jugar al Presidente, a Pueblo, al Come Mierda. A ese juego que tiene distintos nombres y distintas reglas dependiendo de donde lo juegan.

Después de un par de manos nos aburrimos y alguien propone jugar al mentiroso. Juego que tiene menos éxito porque los demás van dejando de jugar y después de otro par de manos, todos los abandonamos, sin nada más para matar el tiempo que la conversación.

No voy a contar todos los detalles de esas largas horas, porque no terminaría de escribir este post, contaré algunos más pero evitaré que se haga demasiado tedioso o no acabar. Nos dan de comer. Hamburguesa con queso pero sin queso y con más patatas fritas. Más café. Yo pregunto si puedo ir al baño y en él me encuentro a otra española que me dice estar en la otra sala. Son los nuevos deportados de hoy. Los que han llegado en otros aviones para ir a parar a las mismas salas.

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El tiempo pasa y nos vamos conociendo mejor. Las francesas proponen hacer todos un viaje por carretera cuando lleguemos a Europa. Viajar por Francia. Una tiene una furgoneta y casa en donde somos invitados. Peter se dedica al mundo de la publicidad. Yo les hablo sobre mi blog y les doy mi tarjeta. Ellos me escriben sus nombres y emails en mi libreta. Ana la española me da su tarjeta en donde rápidamente reconozco una foto de Cuba. Hablamos de Cuba. Entonces le doy vuelta a su tarjeta y aunque en un principio su nombre no me dice nada sí que lo hace su nombre artístico: Bidireccional. Mi mente se activa y trata de recordar dónde he leído su nombre antes. Coincidencias de la vida parece que tenemos amigos en común. Los dos chicos que conocimos Chusi y yo en Cuba son también sus amigos. De hecho lleva en el brazo el tatuaje que le hizo uno de ellos. Nunca sabes en qué circunstancias vas a conocer a los demás. Este mundo pequeño. Y yo que sin conocerla ya había visto su Instagram, sus fotos, su trabajo artístico, así que animadas empezamos a hablar.

El tiempo pasa. En uno de esos momentos Ana rompe a llorar. Yo me acerco y la abrazo. Poco hay que decir. Estamos frustrados y cansados, aquí esperando. Ya por la tarde aparecen en la sala un par de chicos más que parece que aburridos han venido a cotillear. Una chica que viajaba a USA desde la India, un chico que viajaba desde Taiwán, la española que había conocido antes en el baño y que también ha venido a curiosear. Les preguntamos por qué les deportan. El de Taiwan nos dice que las razones que le han dado han sido primero que su look era muy cool y luego que se había puesto a hablar con la española, que ya estaba oficialmente deportada. A ellos también los mandan para casa, sólo que aún no saben cuándo.

Yo le pregunto a una de las oficiales si puedo ir a mi maleta a coger un cambio de mudas, mi ropa interior. Me dice que sí y voy a mi mochila mientras un oficial me vigila. Cojo una muda, una camiseta limpia, un poco de crema hidratante y el desodorante y con todo eso me dirijo al baño a darme otra de mis duchas de gatos. Se siente bien estar un poco más limpia, un poco menos sudada, sin la ropa pegada.

Una publicación compartida de 🌙 Andrea Bergareche (@lapiznomada) el 5 de Oct de 2017 a la(s) 5:05 PDT

(La foto es de la ducha que me di al llegar de vuelta a Islandia, pero una similar me di, sólo que con menos intimidad porque no había posibilidad de cerrar la puerta y tenías que lavarte rápidamente antes de que entrara nadie.)

Luego hago un poco de yoga. Al fin y al cabo esta sala es ahora casa y en ese poco espacio e ignorando la mirada de los oficiales, me pongo a hacer alguno de mis ejercicios para estirar el cuerpo contraído mientras algunos otros también se ponen a estirar. Luego cojo una de las mantas libres y me tiro en el suelo a intentar dormir, aunque sin éxito. Nos dan de cenar. 

Finalmente llegan las 9:30 de la noche y de pronto con prisas nos dicen que cojamos nuestras mochilas, que es hora de ir al avión. Mi mochila grande está, pero falta la negra, la importante. En la que tengo el ordenador, la cámara de fotos y el resto de mis cosas electrónicas. Se lo digo a un oficial que pone cara de poker. Finalmente la mochila aparece y mientras se me va cayendo todo por las prisas reviso que no falta nada y echamos a andar.

Nos dirigen por diferentes pasillos. 6 oficiales nos escoltan hasta que llegamos al avión por una puerta distinta a la que lo hacen los demás pasajeros. Nos hacen dejar nuestras mochilas antes de entrar, sin darnos un recibo de que son nuestras o algo similar. Entramos al avión prácticamente los primeros. Sólo hay un par de pasajeros y una señora que nos mira con sorpresa al ver a 11 personas jóvenes acompañadas por 6 oficiales entrar.

Nos tocan distintos asientos. Nos dicen que nuestros teléfonos y pasaportes nos serán devueltos al llegar a Islandia, al aterrizar. No nos dan el pase de abordar para nuestros siguientes vuelos, sólo se los dan a los que vuelan a París nada más llegar. Yo me cambio de sitio y cojo una fila de asientos que parece estar totalmente libre adelante de Peter. No tengo ganas de estar sola y quiero dormir en horizontal. 

Jueves 5 de Octubre

Avión WOW con destino a Islandia. Cercanos a aterrizar.


La vida es caprichosa, enrevesada y caprichosa. Estoy cansada, agotada, seis horas de sueño dormidas mal, incómoda.

Despertar con esta historia en la cabeza, con el maldito momento en el que el payaso tuvo que querer pasar a través con el carro y yo me tuve que reír, haciendo pensar a los oficiales que viajábamos juntos, que teníamos el mismo destino y por tanto, terminar en las mesas de revisión con el asqueroso Marcelo y el perro de presa americano.

Y es despertarse y volver todo el rato a ese momento para entender que no ha sido un sueño, que la puerta estaba ya justo al lado pero que no pasé. Que estoy aquí en este avión con destino Islandia. Que han pasado más de 64 horas desde que salí de casa, desde que me despedí de mis padres y me embarqué en este viaje con destino a California, a San Francisco.

Más de dos días y medio de aviones, salas de espera y aeropuertos. Dos días y medio volando y esperando y las que aún me quedan. Porque llegamos a Islandia. Aún falta volver a España y la vuelta a casa. No sé si volaré a Barcelona en un vuelo a las 18:00 como han entendido los españoles o si será mañana día 6, como he entendido yo. De ser así, aún me quedaría otra noche de mal dormir, porque en este aeropuerto ni dormir te dejan. Y luego llegar a Barcelona, no a Bilbao. Este es el maldito viaje interminable.

Y aún así el sol se cuela por la ventana del avión. Por fin sol después de horas de luz eléctrica. Se cuela por al ventana y refleja en la botella, se ve el polvo en el aire y no dejo de alegrarme de que estoy viva, de que estoy aquí, de que tengo otra historia de contar. Que la vida es caprichosa, aunque me haya hecho tirar aún más dinero. Aterrizamos <3


El avión aterriza por fin en Islandia. Yo me desperezo y sonrío a Peter. Todos tenemos ganas de salir, de ver por fin el sol, de pisar tierra firme y volver a sentirnos libres. De poder fumar un cigarro, de recuperar nuestros pasaportes, nuestros teléfonos. De poder por fin volver a sentirnos ciudadanos libres europeos.

Salimos del avión con júbilo, cansancio y sonrisa en la cara. Es Islandia, pero estamos en casa. Todo lo que se puede estar en casa después de estos dos días en el infierno de las salas de policía. Nos subimos al autobús que nos lleva al aeropuerto y luego nos dirigimos en busca de nuestros pasaportes a donde nos han dicho desde el avión. Esta historia aún no acaba y aún necesitamos recuperarlos y conseguir los nuevos pases de abordar que nos lleven en algún momento de nuevo a casa. Y como ya son demasiadas palabras en este post y las que aún quedan, os dejo un video que grabé por fin con mi cámara de vuelta de ese grato momento en el que por fin volvemos a tener todas nuestras pertenencias.

Ya tenemos nuestros pasaportes, nuestros teléfonos que de pronto empiezan a echar humo mientras vamos escribiendo a amigos y familiares, contando lo que hemos pasado, lo que nos ha pasado. Comunicando que en contra de lo previsto no estamos en San Francisco, sino en Islandia de nuevo, desde donde partimos. Nos dirigimos en busca de nuestras maletas. Yo llego de las últimas y Ana ya ha cogido la mía. Voy a por un carro para colocarlas todas.

Los franceses ya se han ido. Tienen prisa porque su vuelo a París sale seguido y finalmente nos quedamos sin la foto de todos juntos, la foto para el recuerdo. Tienen suerte y vuelan hoy. A mí y al resto de Españoles junto con Peter el danés, Andrea la portuguesa y Farah, aún nos quedan otras largas de espera. Otro día y medio en este aeropuerto. Aún otra pelea para conseguir nuestros siguientes pases de abordar. De hecho a la otra Andrea, a pesar de que es portuguesa, como voló desde Polonia le han dicho que debe de volver ahí y que el siguiente vuelo es dentro de 14 días. No, no es una broma. Se supone que debe esperar en Islandia 14 días para poder volver a Polonia, donde nada tiene que hacer, porque ella es de Portugal.

Salimos y lo primero que hacemos es dirigirnos afuera, ver por fin la luz solar. Fumar un cigarro o dos. Yo llamo a mis padres para decirles lo que me ha pasado. Contesta mi padre quien sin pelos en la lengua me dice que «qué putada» y «que mala suerte». Y con humor me dice que este año que íbamos a pasar sin vernos se le va a a hacer muy corto, dado que en dos días más cuando consiga llegar a Barcelona y luego a Bilbao, vuelvo. No puedo sino reírme también y asentir. Luego escribo a las chicas. A algunas de mis amigas. La reacción es de shock.

Ana toma fotos. Hace frío, pero seguimos afuera con las cazadoras puestas. Farah y Peter vuelven a entrar adentro  para conectarse a los enchufes, echarle chispas al teléfono. Yo trato de llamar al número de WOW que nos han dado para conseguir el siguiente pase de abordar. Una máquina me habla en islandés y después de 10 minutos al teléfono sin entender nada cuelgo, ya lo intentaré más tarde otra vez. Así que entramos.

Peter ha llamado también a los de WOW y me explica cómo poner la llamada en inglés. Cuando por fin consigo hablar con una persona y no con la máquina me dice que ellos no son responsables y que es mi responsabilidad comprar el vuelo. Yo estoy que voy a morder a alguien de los nervios pero Peter me dice que hay un chico en los mostradores de otra compañía y que vaya a hablar con él. Peter me acompaña y el chico me dice que efectivamente volaremos a Barcelona mañana. Que aún no me puede dar los pases de abordar pero que están.

A partir de ahora no nos queda más que pasar aquí el resto de las horas. Entre los que quedamos nos planteamos ir a pasar la noche a Reykiavic. Alquilar un apartamento o un Airbnb y salir al menos por una noche del aeropuerto. Miramos opciones pero más allá del precio de las habitaciones, solo el autobús para ir y volver desde el aeropuerto nos sale 40€. Eso más comida y alojamiento va a terminar siendo 100€, así que después de mucho pensar, decidimos que perdidos al río y que una noche más de incomodidad ya no nos va a matar. Así que aquí estamos de nuevo, más de 20 horas por delante en este aeropuerto donde todo es carísimo, donde afuera hace frío y donde ni siquiera está permitido dormir.

Sí, el aeropuerto de Keflavic está lleno de carteles que prohiben dormir.

Y como este post es ya muy largo, voy a evitar contar en detalle el resto de espera. Detallar las comidas a base de embutidos que hicimos gracias a las provisiones que llevaban Ana y Mario. La nueva ducha que me di en el baño de minusválidos, esta vez incluso con pelo incluido (la foto de arriba). Lo que me costó dormir en ese suelo terriblemente frío. La discusión que tuvimos cuando nos hicieron pagar el equipaje y el resto de la historia. Os dejo con lo que escribí esa noche desde el aeropuerto.

Madrugada del viernes 6

Aeropuerto de Keflavic, otra vez. Los ojos se me caen de cansancio, el cuerpo me pide dormir, pero en este estado de alerta, de estar todo el rato alerta, esperando al próximo movimiento, el próximo giro de este destino puto y escurridizo. El saco rojo, la toalla azul, las botas de la otra Andrea que descansan sobre el carro y que me apuntan. Andrea la portuguesa.

Ana saca las últimas fotos de hoy, ahora revuelve en la maleta. Farah y Andrea duermen ya sobre el banco o lo intentan. Se siente bien no estar sola, tener compañía en estos momentos o horas que parecen interminables. Como cuando me despertaba de aquel sillón negro la primera noche del aeropuerto pensando si realmente había sido un sueño. No lo es. Mañana vuelo de vuelta a Barcelona, ya solo quedan 17 horas para volar y 5 horas más para llegar. El tiempo se estira y se agota.

«Me estoy haciendo una experta en la vida en el aeropuerto. Mismo baño, mismo aeropuerto, dos días más tarde. Hoy hasta me he lavado el pelo. Lo cierto es que lo necesitaba, después de darme un paseo internacional, de pasar días viajando, de llegar a los Estados Unidos, de que me deporten y de que me manden de vuelta a casa, vuelvo a estar en el mismo aeropuerto, en el mismo baño, lavándome el pelo. Un viaje internacional rumbo a ninguna parte, un viaje de ida y vuelta entre aeropuertos, aviones, salas de espera y salas de policía, eso ha sido todo. Y aquí vuelvo a estar, aquí volveré a dormir, tercera noche en el suelo de un aeropuerto después de haber cruzado el océano dos veces en dos días. Vuelvo con amigos nuevos, con mucho cansancio y con mucho sueño. También frustración. Ahora solo quiero volver a casa y dormir miles de horas en una cama.» Publicado en Instagram.

Un letrero naranja brillante dice «Meeting point». Ana escribe agazapada sobre su diario en una postura que parece incómoda. El móvil descansa a mi lado y por fin ha dejado de sonar. Tengo los pies fríos, las manos calientes, el pelo limpio. No es escucha mucho ruido alrededor. Suena ruido de máquinas, como el sonido de un refrigerados. Me gustan los techos altos, los espacios amplios. Ahora quisiera estar en uno pequeño y cálido, rodeada de cojines, de mantas.


Y sí, finalmente volamos a Barcelona. Las chicas se fueron de madrugada a sus respectivos vuelos, nosotros volamos la siguiente tarde. Al aeropuerto me vino a buscar Luis de Viajero Digital al que le estoy muy agradecida por ese hermoso gesto, ya que llegamos tarde y agotados. Y Victoria, la organizadora del TBM me dio alojamiento y el amor que necesitaba. Una ducha caliente, un plato de cena, una cama y sobre todo un abrazo fuerte y una sonrisa amplia. Y todos vosotros hicisteis que mi Facebook echara humo con mensajes de apoyo y bonitas palabras. Quien me ofreció alojamiento en Barcelona, quien se ofreció incluso a enviarme dinero o reservarme un hostal si lo necesitaba.

Luego el autobús de noche a Bilbao, el metro y la llegada a casa. La vuelta poco a poco a la normalidad.

Fue un viaje duro pero pesa a todo fue una vuelta dulce, de la que me llevo amigos nuevos y la demostración de que tras este proyecto hay también un montón de gente bonita apoyándome. Siguiéndome en mis aventuras y echándome una mano en caso de necesitarlo.

Por eso, aunque ha pasado ya casi un mes desde el final de la historia y aunque aún no me repongo del todo, quiero pensar que algo bueno vendrá. Que sea lo que sea algo llegará. Que será para bien, que será lo que tenga que ser.

Y ahora sí me despido. Habría más que contar, pero es momento de seguir, de dejar atrás. Gracias de nuevo a todas y todos los que me echasteis una mano o me mandasteis unas palabras de apoyo. A Luis que me vino a buscar al aeropuerto, a Victoria que me dio amor y alojamiento. A todos con los que compartí experiencia por ser ánimo y apoyo, por dibujar sonrisas. Gracias. Gracias por hacer de este infierno, en algún punto y de alguna forma, una experiencia positiva.

Yo, como siempre, si es que has llegado hasta aquí, te espero en los comentarios. Aunque sea para saber que has leído hasta el final :)

Un abrazo,

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¡HOLA! SOY ANDREA BERGARECHE

Desde hace más de 5 años vivo viajando y ayudando a mujeres como tú y como yo a ser más libres, fuertes e independientes.

40 comentarios en «Historia de una deportación 3ª parte | La vuelta a casa»

  1. Me senti tan identificada con todo lo que escribiste y lo vivido porque yo vivi lo mismo. Mientras leia sentia que la angustia que vivi se apoderaba de nuevo de mi.
    A mi tambien me deportaron este año, febrero 2020 (que año mas malo y raro).
    Viajé de santiago de chile (soy chilena) hacia Las Vegas con escala en Mexico.
    Llegué a Las Vegas (tenia que ir de las vegas a reno porque mi novio americano vive alla). Y estaba muy nerviosa, sentia que algo iba a pasar….y pasó. El primer oficial no selló mi pasaporte y me mando al temido cuarto…..Ahi tuve que esperar unas 8 horas pasando lo mismo que tu: preguntas que tuve que responder 4,5 veces….me revisaron todo pero lo peor es que como no habia vuelo ese mismo dia ME HICIERON PASAR LA NOCHE EN LA CARCEL DE LAS VEGAS…..como una criminal. En fin, fue la peor experiencia que he tenido en mi vida…me deportaron por 5 putos años y mi novio vive alla…..no lo veo desde hace 8 meses y mas encima con esto del covid19….ha sido un año de mierda y no se cuando volveré a ver a mi novio. Odio estados unidos (a los policias y sus leyes), es lo unico que puedo decir. Abrazos.

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  2. ¡WOW! Me quedé sorprendida con tu historia y con los comentarios de muchas personas diciendo que también fueron deportadas. La verdad es que a mí también me deportaron pero del aeropuerto de MIAMI, algunos oficiales eran amables y otros super groseros de origen cubanos naturalizados o hijos de hondureños y guatemaltecos. En fin, esto ocurrió en enero de 2018, la verdad es que en parte fue mi culpa porque había entrado con una visa de turista el año anterior y me quedé 3 días más de la fecha tope que tenía para permanecer en el país. La cosa es que había conocido a una chica que se quedó tres meses ilegal en Nueva York con visa de turista y cuando volvió a Nueva York un oficial la detuvo y la interrogó por un buen rato y al final la dejaron entrar y yo pensé hacer lo mismo pero a pesar de quedarme menos tiempo me deportaron y me prohibieron la entrada por 5 años. De todas formas, cuando iba en el avión hacía USA algo me decía que no debía ir, sin embargo quise arriesgarme y al final terminé deportada. Te cuento que en el lugar, conocí varias chicas hispanas que también estaban siendo deportadas, una era de Argentina, otra de Bolivia, otra de Cuba, otra de españa, otra de Guyana Inglesa y yo de Venezuela. Lo peor del caso es que ellas no tenían ningún motivo por el cuál ser deportadas, es más, la española estaba haciendo una conección para ir a México a ver a su novio, y la devolvieron, porque vieron en su facebook unas fotos de cuando ella trabajaba en un stripclub años atrás en españa y por esa razón no la dejaron subirse en el avión hacia México, sino que la devolvieron. A la chica argentina fue porque les parecía sospechoso de que tuviera un hijo en Argentina y que quisiera pasar 2 meses en USA lejos de su hijo. Por lo menos el trato hacia nosotras no fue tan horrible como el que tu viviste, a nosotros nos dejaron en un cuarto con unas colchonetas donde pudimos «dormir», nos dieron un refrigerio, me dieron la oportunidad de hacer 2 llamadas y al final yo me fui al día siguiente. A pesar de no haber vivido un infierno, el hecho de que te deporten causa malestar emocional, te sientes derrotado. Recuerdo que en el cuarto donde nos metieron había mucha gente latina con Green Cards y pasaporte estadounidense, y los mandaron a ese cuarto para verificar si sus ID eran reales por el simple hecho de verse latinos. Cuando vi eso yo dije ¡Aquí fue! Lo que más me molesta es que, la cosa es como jugar a la ruleta rusa, algunos tienen suerte de que los dejen entrar otros no. En fin, la vida sigue, no hay que desmoronarse por eso, de alguna manera todo irá mejor, es lo que siempre me digo y como han dicho en otros comentarios hay más de 100 países en el mundo por visitar. ¡Saludos!

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  3. Increíble, hasta las lágrimas me has hecho llegar. No puedo creer la incoherencia de los hechos que han sufrido. Te mando todo mi apoyo desde Argentina. Sigue así!

    Lucas.

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  4. Buen llegando tarde.. como siempre!.. y a mi mejor estilo jajaja..
    Buscaba en internet unas recomendaciones para hacer un tránsito en aeropuertos de Estados Unidos y zas! me topo con este relato, vaya relato y qué angustia supongo has vivido espero que no se repita para ti ni para nadie en este mundo, nadie debe vivir este tipo de cosas. Debo reconocer que estuve totalmente enganchado a tu relato y odisea, tanto así que pasé más de media hora leyéndote olvidándome totalmente de mi búsqueda inicial (en buena medida por mi tendencia a la procrastinación y en buena medida por tu texto) y heme acá escribiendo y postergando una vez más..
    De veras siento lo sucedido y como el resto de tus lectores has de saber que por estos rincones del planeta, acogida, cafecito, comida y techo habrá.
    No he tenido la oportunidad de leer a todas las personas que te han escrito tampoco tus respuestas, no obstante no sé si se ha suscitado la reflexión sobre todos aquellos viajeros que no solo se enfrentan a un país como Estados Unidos si no también a la dificultad de su nacionalidades, ¿por qué lo digo? por que he visto (en tu relato) sobre como a unos chicos en su mayoría europeos han tenido que soportar vejaciones de un sistema de control paranoico y lesivo, ahora imaginen lo que puede pasar a una persona latinoamericana o africana que carga con el lastre de su origen y que a veces estas autoridades fronterizas pueden segregar y maltratar aún más. Uff.. el mundo no debería funcionar así, pero estos episodios también podrían remitirnos a reflexionar respecto a los que por solo tener un origen específicos pueden llegar a ser maltratados por estas autoridades.
    Fuerte abrazo desde Colombia y te deseo nuevas y bonitas sendas para volverte a leer.
    Víctor

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  5. Hola Andrea que increíble tu historia pero lo mas impactante es q cada palabra q lei de tu historia mi cuerpo se erizo ya q a mi el 31 de enero de este año (2019) me paso exactamente lo mismo en ese aeropuerto, el mismo abuso la misma interrogacion la burla y el abuso de poder, el no saber ni entender q pasaba. Me deportaron sin razon la oficial se empecino q yo iba era a trabajar. Tu tuviste la suerte de estar acompañada con otros yo estube sola. Me encantaría saber si recuperaste tu visa si aqui en españa buscaste a alguien. Hubieron oficiales q me decian q ellos no me hubieran deportado q me moviera aqui en España y pusiera la queja. A mi nunca me permitieron leer lo q me obligaron firmar. Yo dure 24 horas hay detenida humillada. X favor ayudame para saber q hacer.

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  6. Hola Chica!!! No se si algún día leas mi comentario y No se como llegue a tu blog pero me impactó la historia que eh leído completa y te entiendo perfectamente por que pase por lo mismo , yo soy ciudadana Mexicana y tengo mi vida 10 años fui y vine de vacaciones sin problemas y un día me pasó lo que a ti , pero GRACIAS a dios en mi caso fue menos desafortunado veras cuando pase a la sala percibí que había gente que llevaba dias otra horas ,gente que iba y venía horrible la sensación, afortunadamente un oficial americano amable y atento se me acerco a preguntarme si hablaba inglés cuando le dije que un poco me pasó al ordenador y me hizo una entrevista yo me puse nerviosa por que como dices te hacen sentir como chinche y ni sabía ya lo que contestaba , el me autorizó y me saco de la sala y me dejó ingresar al país, no viví más que una parte de lo que tu y no sabes la pena que me da y lo agradecida que estoy con Dios. SALUDOS

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  7. ¡Dios! Qué historia… Madre mía lo que has debido de pasar… De haber leido este post hace dos meses me hubiese pensado dos veces lo de ir a Estados Unidos… La verdad es que siempre tienes el miedo en el cuerpo, algo que no pasa en ningún otro lugar… Aunque lo lleves todo en regla, si ellos ven algo raro en ti… pfff. Yo he ido unas 20 veces, (mi madre es adicta a EEUU)… Y siempre he tenido muchísima suerte con los oficiales. Algunos incluso han intentado ligar con mi madre… lo he visto, no es una sensación agradable… pero en fin. Debe ser frustrante estar en tu situación, y bastante dificil de imaginar. La última vez, la cual fue hace un par de meses, la verdad es que me parecio extraño que ya incluso las aerolineas te hagan mogollon de preguntas… desde la cola en el Prat, (volé con United y he puesto una reclamación) te comienzan a preguntar a que vas a EEUU… pues de turismo… ¿a que voy a ir? En fin… me encanta el país y ciudades como San Francisco y New York es que te dejan sin palabras, pero cada vez más son más esrtictos los controles y las preguntas más cansinas. Lamento muchísimo por lo que has tenido que pasar. Un abrazo

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  8. Hola Andrea! Leí todo el realato y me parece tan injusto!! no puedo creer que por una mera sospecha o un prejuicio hayas tenido que pasar por esa situación, aun teniendo los papeles en regla… me queda una duda…aquel chico del cual te reíste porque saltó la cinta, estaba también en la sala de los deportados? lo volviste a ver por ahí?
    Bueno espero que te encuentres bien y seguro mas tranquila con el paso del tiempo… te mando un abrazo grande y me encantan tus historias de viajes!
    Saludos.

    Responder
  9. Que feo! siento que en nuestro planeta vamos de mal en peor, donde cada dia se van perdiendo mas la solidaridad y se crean mas fronteras. Gracias por compartir

    Responder
  10. Qué experiencia tan horrible te hicieron pasar!!!! En mi caso soy española y argentina entonces el tema de si nos dejarán pasar o no es lo primero que analizamos, como cualquier latinoamericano. Entré varias veces y siempre siguiendo todos los consejos, que llevar más de mil dólares en efectivo, nunca ir por más de 20 días, tener pasaje de regreso, no llevar nada que pueda parecer un regalo para parientes o amigos, estar dispuestos a mostrar nuestros perfiles en redes sociales, llevar hoteles y airbnb ya contratados y pagos, auto alquilado, tarjetas de crédito y mi marido siempre se afeita al ras y se corta el pelo bien cortito… Cuanto más parezcas de un anuncio de Tommy Hilfiger mejor, en fin… en Miami entré 2 veces sin drama, nueva York igual, y siempre con Obama, pero así y todo en San Francisco fue donde más preguntas nos hicieron. De todas formas al ver el folio con el alquiler del auto y las reservas ordenadas por puntos de la ruta en big sur se relajó enseguida y nos deseó buen viaje, pero… siempre viajamos con el riesgo de que nos digan que no por algo. Cuando ya estaba Trump fuimos a nueva York y también nos preguntaron bastantes cosas, y se quedan en silencio pidiendo que hables. No me gustó ese trato y fuimos simplemente porque el vuelo barato a España recalaba en NYC antes de buenos aires, pero nunca más, por más barato que esté. Lo decidimos hace un tiempo cuando fue lo del travel ban a quien incluso haya pasado por Marruecos (????) O por Cuba! Y lo que hacen con los mexicanos, una locura. Lo gracioso es que los mexicanos y latinos vamos y recorremos, compramos cosas, generamos ingresos por turismo y volvemos. No sé si dimensionan que se dan un tiro en el pie poniendo trabas al turismo externo. Como te digo ya lo teníamos decidido, al menos con esta administración (habíamos estado antes en nueva York y la verdad esta vez la vimos fea… En tensión, pastores protestantes predicando en la Trump tower diciendo que es el diablo, gente peleandolos, mucha gente sin hogar, precios bastante más caros, comida cara y mala, mucha gente con problemas mentales o pasada de crack por la calle…estaba pesado el ambiente. Me hizo acordar a la peli de Harry Potter cuando cae el ministerio de la magia y asumen los mortífagos jaja qué se yo…) Y ahora que veo lo que te pasó mucho peor, voy a recomendar que si alguien quiere ir opte mejor por Canadá, o al menos que espere un poco. No voy a Arabia Saudita ni a Dubái porque no iría a un país donde si me violan la que va presa soy yo, tampoco voy a ir a un país donde si voy a pasear y gastar me pueden tratar de delincuente, o donde sólo por hablar en español puede venir un loco a tirar tiros!! En un bar mataron a dos indios por hablar en hindi, es una locura. Lo siento pero no va. El mundo es grande. Me queda pendiente Oregon y el cañón del colorado pero bueno será con otra administración y sobre todo otra política migratoria!!!

    Responder
  11. Antes de leer tu historia pensaba que los malos tratos y deportaciones eran solo contra los latinos… pero veo que ahora es parejo. 40 millones de personas en el mundo viven en países que no son los suyo y entre esos me encuentro yo, tu historia nos demuestra que tenemos que tratar a los demás como personas y no engordar mas la xenofobia porque simplemente todos somos humanos. En todo lo que escribiste se notaba la impotencia… esa que no te deja entender ¿porque tus derechos humanos no fueron respetados? se invadió tu privacidad al leer tu diario y se te humillo con ¨chistes¨ sexistas que no venían al caso de una revisión por parte de migración. Lo bueno es que el mundo tiene otros 193 países para que tus historias sigan, así que no te desanimes, un abrazo.

    Responder
  12. Hola Andrea, imagino que mal trago tido eso, por tan pequeño detalle, uno se queda dando vueltas a la cabeza de porque fui a reírme, porque no pasé, pero la vida es así, llena de sorpresas, algunas buenas y otras ni tanto, lo peor ya pasó y espero que saques lo mejor de esta experiencia. Yo misma pasé por situaciones desagradables, soy de Brasil y aquí en España pasé por una situación un poco parecida, pero no llegaron a deportarme y por más que se arreglará todo, siempre me fue más complicado para tramitar mis papeles, o me deniegan y tengo que recurrir o me tardan mucho en contestar, pero siempre pienso que no debo nada, que trabajo y pago mis impuestos y por eso espero hasta solucionar todo. Así que la vida sigue y tenemos tantas ganas de vivir y comernos el mundo que nada de eso nos impedirá de seguir con nuestros sueños, nuestros objetivos. Me parece realmente un absurdo que nos quiten este derecho de ir y venir en el mundo, somo todos seres humanos y el mundo es solamente 1,es de todos y para todos, que lo más bonito es un mundo unido, aceptando las diferencias culturales de cada uno y intentando transmitir amor por donde pasarnos. Ni todos piensan como nosotros y quieren imponer barreras, muros, para dividir la humanidad, para hacer creer que uno es mejor que el otro o se lo merece más. Así que no desista nunca de tus sueños, no tengas miedo, solo sé prudente.
    Te escribo desde Barcelona y puedes estar segura que aquí tienes una cama a que echarte siempre que necesites, una palabra de apoyo y una lectora que vibra con tus historias. Mucho éxito y a seguir. Besos 😘

    Responder
  13. Hola Andrea,

    No sabes como habia esperado el final de esta historia, con tus palabras creo que todos vivimos contigo esos momentos. Lo bueno que ya paso y tiene mucho por delante.

    Te quiero mucho a pesar que no nos conoscamos personalmente, pero con todas tus historias siento que te conosco :)

    Siempre para adelante y a dejar el paso atras y mirar al futuro

    Responder
  14. Hola!!
    No he podido parar de leer hasta terminar el relato y no veas que frustración desde el otro lado de la pantalla. Hacia dónde vamos a parar a este paso…que falta de empatía y que frialdad :( que mal cuerpo me ha quedado, menos mal que logras sacar algo positivo.
    Y lo peor es que no es un caso aislado, tengo entendido que las deportaciones son algo normal por eses lares, y la verdad es que es una pena porque tira para atrás y te dan ganas de no ir cuando sabes de estas cosas.
    Me pareció todo un maltrato psicológico denunciable, pero me imagino que no se puede hacer nada al respecto porque es otro país y otras leyes, pero arrrgghh que rabia! :(

    De todos modos, gracias por compartir tu experiencia, seguro que a muchos nos sirve para ser extra-cautelosos en caso de viajar a ese lado del charco.

    Un saludo!!

    Responder
    • Martina, gracias por tus palabras y por llegar al final de la historia.
      Tu comentario demuestra empatía, esa que no tuvieron al deportarnos. La verdad es que es una pena y a pesar de que como dices al final saco algo positivo de ella, la experiencia me ha dejado más tocada a nivel emocional de lo que pensé en un principio. Es algo raro, como un bloqueo, pero a pesar de que ya ha pasado casi un mes, en lugar de recuperar energía siento que de alguna forma voy para abajo. Y es que claro, pienso en bajar a Australia, mi plan B y de pronto me encuentro con miedos, con la posibilidad de que después de la mancha que me han dejado en el pasaporte me manden a casa de nuevo.
      La verdad es que es una tristeza que estas cosas pasen, pero como dices es algo muy frecuente. Creo que en octubre deportaron más de 300 personas en mi misma situación sólo en San Francisco. Lamentable…
      Y no, no se puede hacer mucho al respecto. Se puede rellenar un formulario para protestar del mal trato, pero al final están entrenados para eso, así que sinceramente no creo que sirva de mucho, más que para perder más tiempo…
      Y sí, ojalá mi relato sirva para que nadie que haya leído esta historia se encuentre nunca en mi situación. La verdad es algo que no le deseo a nadie.
      Un abrazo y gracias por leer y por pasar :)

      Responder
  15. Hola Andrea,

    He leído completo tu historia de la deportación, es una pena el maltrato que les hicieron pasar, una falta de respeto, un abuso de autoridad. El leerte me llenó de indignación y rabia contra los oficiales que como bien dices no les dieron el trato humano que uno se merece, y que al final sólo hubo uno que si supo como tratarles.
    Pensando en lo «positivo» es que conociste gente e hiciste nuevas amistades, (ojalá puedan hacer ese viaje por Europa en la furgoneta). Además hay otros destinos por conocer, más experiencias y viajes que se vienen, en México decimos que las cosas pasan por algo, a ti te paso una mala experiencia pero que a la larga se puede convertir en buena y puede traer mejores cosas en un futuro.

    Así que ¡ánimo! y que sigan los viajes a destinos increíbles e inimaginables :D

    Responder
    • ¡Mariana! El universo te oiga y algo bueno esté por llegar. La verdad es que es algo que intento creer, pero me cuesta. Esta experiencia me ha desmotivado más de lo que pensaba en un principio dejando mi energía bastante por los suelos. Sé que al final es un aprendizaje y que otra cosa vendrá, pero la verdad es que ha sido un duro golpe. Emocional, físico y económico.
      En fin, esperemos que sea lo que sea llegue. Yo por aquí iré contando mis próximos pasos, sean los que sean.
      Un abrazo grande hasta mi querido México! :)

      Responder
  16. Hola Andrea, nosotros viajeros por todo el mundo, en solidaridad contigo y como forma de protesta, hemos decidido no viajar jamás a USA, de sobra sabemos que hay miles de sitios mejores, donde no nos tratan así y aunque vivamos 200 años nunca tendrás tiempo de verlos todos, así es que no está de más id eliminando alguno. EN TU NOMBRE Y EN EL NUESTRO..BOICOT A ESE BELLO PAIS LLENO DE MALAS GENTES Y PEORES POLITICOS….

    Responder
    • Hola Javier.
      Pues la verdad es que es una vergüenza el trato que me dieron en USA y como dices, hay cientos de países y no vamos a vivir para visitarlos todos. Aún así es una pena, porque más allá de su cultura y su política, los paisajes que tiene USA son hermosos. Es una tristeza que un país hecho de migrantes cierre así sus fronteras.
      Gracias por uniros a mi causa pero si os apetece conocer USA, sólo os deseo la mejor de las suertes :)

      Responder
  17. Hola Andrea, leí toda tu historia,es realmente interesante ,yo soy mexicano y en febrero estuve en Los Ángeles estuve ahí un día antes de tomar un vuelo a Tailandia ,si bien es cierto que abusan de poder ,también es cierto qué hay muchos oficiales 👮🏻‍♀️ buenos ,para entrar me realizaron muchas preguntas ,algo similar a lo que te pasó ,afortunadamente no pasó a mayores y me dejaron pasar ,recuerdo que cuando estaba en la fila para tomar el vuelo a Tailandia ,había un oficial gordo con actitud increíble ,cantaba y bailaba mientras la gente le entregaba el pasaporte para poner el sello de salida ,fue muy divertido ver a ese oficial ,ahora pensando en tu experiencia ,puede ser que el oficial estaba feliz porque la gente salía de su país ,no lo sé ,quizá solo es imposible imaginación .
    Tú historia me hizo reflexionar acerca de las cosas que e visto en los aeropuertos,las cosas que se deben y no se even hacer algunas veces ,es una pena que te haya tocado esta mala pasada por el tipo que viste que brinco la cerca ,yo también soy un viajero ,(un viajero de muy escasos recursos ). Gracias a dios que yo no e pasado por eso ,no quiero que en mis próximos viajes a paris,Bélgica,Tailandia,Nueva York y Rusia me pase algo así ,realmente es una pena lo que te pasó .
    Yo solo puedo decir qué hay que seguir adelante ,algunas veces podemos estar frustrados por infinidad de cosas ,pero al final ,la vida es corta ,hay que vivirla ,donde quiera que te encuentres ,te deseo lo mejor ,buenas vibras para ti .
    Por cierto eh visto que tu blog se enfoca solo en mujeres,es interesante que las chicas viajeras se unan por medio de un blog para salir y conocer el mundo ,felicitaciones a todas esas chicas que viajan y quieren conocer el mundial ,y felicitaciones a ti por seguir adelante . Un saludo desde mexico 🇲🇽

    Responder
    • Hola Omar!
      Me alegro de que hayas leído mi historia y te haya servido para reflexionar. Como dices es cierto que hay oficiales de todo tipo. Yo el año pasado volé también a Los Ángeles y me tocó un oficial que fui mi simpático y nos dejó entrar sin ningún problema. Esta vez no tuve tanta suerte y parece que los oficiales eran como perros de presa que disfrutaban haciendo su trabajo, mandando gente a casa. Como si hicieran una competición de haber quien mandaba más.
      Me alegro que tú pudieras entrar a Los Ángeles, supongo que tener un vuelo a Tailandia al día siguiente hizo que te fuera más fácil. La verdad espero que no tengas problemas en el resto de tus viajes y que te pueda servir mi propia historia de aprendizaje.
      Como dices, hay que seguir adelante. Veremos qué es lo que está por llegar y cuál es mi próximo movimiento. Por ahora me lo estoy tomando con calma. Algo saldrá.
      Y en cuanto a lo de que mi blog se enfoca solo a mujeres, pues sí que trato de enfocar muchos de mis posts a las mujeres, porque creo que aún hay necesidad de empoderar para que más mujeres se atrevan a viajar solas, pero este blog está abierto a cualquiera y todo lo que escribo sirve para todos, independientemente del género. Así que ya sabes, eres siempre bienvenido por aquí y estoy segura de que encontrarás un montón de info útil que te puede servir.

      Un abrazo hasta mi querido México! :)

      Responder
  18. Qué tremendo, qué tremenda historia, como te dije en el primer comentario, has descrito una de mis peores pesadillas.
    Te mando un abrazo enorme, sigo tu blog y tu instagram así es que continuaré siguiendo tus aventuras.
    Te mando un abrazo enorme, me alegra saber que ya estás en casa con tu familia, amigos, pasaporte y planeando nuevas aventuras. Que esto no te desanime!!
    <3

    Responder
    • Hola Isidora,
      cuando leí tu primer comentario andé a ver tu Instagram y he de decir que me gustan mucho los tattoos que hacen. Tienen un estilo muy personal.
      Muchas gracias por pasarte a leer estos posts y dejar tus palabras. Se agradecen mucho los ánimos y el cariño dado. ¡Te mando un abrazo grande de vuelta y estamos en contacto!
      Ya te voy siguiendo yo también en el Insta, así que nos seguimos la pista <3

      Responder
  19. Impresionante historia Andrea; no suelo leer posts, pero no pude dejar de leerte. Pude sentir cada estadio que pasaste, y me apena demasiado, es triste, pero a su vez quizás sea una experiencia que te ayude en el futuro. Espero te repongas pronto y vuelvas a aventurarte en el mundo. Arriesgarse lleva a eso, a veces ganar y a veces perder. Fuerzas y éxitos!

    Responder
    • Hola Melina,
      me alegra saber que te ha enganchado mi historia, por triste y desafortunada que ésta sea. Las palabras tienen la capacidad de movernos, aunque sean ajenas. Espero que como dices de esta experiencia salga algo bueno que me ayude en el futuro. Yo ahora estoy ya más tranquila, reponiendo fuerzas y decidiendo cuál será el próximo movimiento :)
      Un abrazo grande y gracias por pasarte!

      Responder
  20. Hola Andrea..
    Que impresión todo lo que viviste, pero bueno, como tu dices; todas las experiencias al final nos dejan un aprendizaje positivo. Que bueno que ya estas en casa, lista para recargar pila y planear nuevos destinos de viaje.
    Te abrazo a la distancia, saludos desde México!.

    Responder
    • Alejandra! Pues eso quiero pensar la verdad, que algo bueno llegará o quedará. No sé si es consuelo de tontos, pero eso trato de pensar. Ahora recargando pilas como dices y decidiendo cuál será el próximo paso, con muchas dudas e incertidumbre la verdad. Sea lo que sea llegará.

      Un abrazo hasta mi México del alma!

      Responder
  21. Qué fuerte. Qué lástima de mundo. Qué pena que vamos a una época peor aún que la pasada en cuanto a solidaridad, fronteras etc. Mucha suerte, gracias por compartir, no sé qué decir.

    Responder
    • Marina, la verdad es que es una lástima, vivimos en un mundo cada día más enfermo, más cerrado, menos empático. Por eso creo que hay que ir poniendo nuestro granito de arena. Por eso cuanto mi historia. Yo soy europea y me han tratado así, no quiero ni imaginar cómo llegan a tratar a otras personas de otras nacionalidades. Es triste que a día de hoy esto pase.

      Un abrazo grande!

      Responder
  22. Hola Andrea! En esta noche de insomnio para mí por pura casualidad llegué a tu blog y ya me quedé enganchada, te juro que sentí todos y cada uno de los momentos que contaste, es realmente frustrante todo lo que te tocó vivir pero estoy segurísima de que algún provecho va a surgir de ésto, aunque eso ya lo sepas. Admiro tu fuerza! Te leo desde Asunción, Paraguay! Un fuerte abrazo! <3
    PD.: Sé que el blog trata sobre vos, aún así me quedé con la intriga de saber como terminó esta historia para los novios de Portugal T.T

    Responder
    • Hola Vivi,
      me alegro que tu insomnio te haya traído hasta aquí. Que te hayas enganchado a mi historia. Espero encontrarte más veces por aquí, en otras historias más positivas, como las que escribí sobre Paraguay cuando estuve allí.
      Ojalá como dices algo bueno salga de todo esto, ojalá el destino tenga una sorpresa esperándome aquí adelante. La verdad es que ahora mismo siento mucha confusión. Es difícil reponerse después de un viaje frustrado así.
      Y en cuanto a la pareja, lo que sé es que el chico efectivamente se quedó esperando en la puerta hasta que la policía le echó de ahí de malas maneras. Él se fue al hostal para intentar ponerse en contacto con ella, cosa que no consiguieron hasta que llegamos a Islandia, donde ella ya le pudo contar lo que había pasado. A partir de ahí no sé más. Ella quería intentar ir de nuevo a California para reencontrarse ahí, pero supongo que después de que nos deportaran no va a ser fácil, así que no sé si finalmente lo ha intentado o no, o si lo ha llegado a conseguir…
      ¡Un abrazo!

      Responder
  23. Hola Andrea! Me leí todos tus capítulos y primero que todo muchas gracias por compartir, que momentos tan difíciles, no me imagino lo duro y cansado que debe ser estar así, pero bien como dices siempre algo bueno viene, y por lo pronto ya tienes un nuevo grupo de amigos con quienes viajar. USA se ha vuelto muy estricto en sus políticas, incluso creo que aún la gente que tiene visa como yo pueden ser deportados solo por el hecho de ser mexicanos, es triste ver un país basado y construido por migrantes este en contra de los propios migrantes (o en este caso hasta turistas como tú), que contradicción estupida. Me da rabia ver tanto abuso de poder constante, a mi me encanta viajar (pasa a ver mi blog un día de estos musadeviajes.com) y si antes nunca fue de mis países favoritos, ahora con esta cacería de brujas que se traen promovida por Trump, creo que no Estará en mi bucket list por un largo tiempo, no tengo ganas de aguantar tanta soberbia. Te mando un abrazo fuerte fuerte, mucho apoyo y mucho ánimo que el mundo es muy grande y queda mucho aún por recorrer, y claro bienvenida a México siempre !

    Responder
    • Hola Citlali,
      me alegro de que te hayas leído todos los capítulos y no te hayas aburrido en el camino. La verdad es que fue una experiencia muy dura, nunca me había enfrentado a algo así. Como dices USA se ha puesto muy estricto en sus políticas y por lo que tengo entendido solo en octubre en San Francisco deportaron a más de 300 personas en mi misma situación. Una vergüenza… Y lo peor es como dices el abuso de poder constante, la forma en la que te hacen sentir… Y qué razón, uno de los oficiales que me registró era hijo de madre guatemalteca y padre de Salvador… absurdo, pero disfrutan echándote atrás, disfrutan de lo que hacen.
      He estado un rato ojeando tu blog, te felicito por él. Tiene info muy útil y se nota que también mucha pasión. La verdad es que yo no quiero desalentar a nadie a la hora de viajar a USA, no es esa mi intención, solo contar mi experiencia así como pasó, pero personalmente también se me han quitado las ganas de volver, al menos por un rato. Quién sabe si en el futuro pida una visa y lo vuelva intentar, al menos por ahora no será. Hay otros muchos países que visitar…
      Muchas gracias por pasarte y dejar unas palabras. Estamos en contacto.
      Un fuerte abrazo!

      Responder
  24. Tremendo todo Andrea!
    Por algo pasan la cosas dicen! Espero los nuevos proyectos sean mucho mejores! Me leí todo todito!
    Gracia por compartir tus experiencias, todas, las buenas y malas.
    Te conocí este año en Argentina, en un Bar. Me pareces increible! Abrazo enorme

    Responder
    • Ruth!! Me acuerdo de ti, claro. Tenemos una foto juntas, con Angie jaja. La tengo por ahí :)
      Y sí, dicen que por algo pasan las cosas y eso quiero creer. Quizás no tenía que estar en USA ahora y quizás algo inesperado venga. Esperemos que esta vez sea algo bueno.

      Y gracias a ti por leer hasta el final y animarte a comentar. Y ya sabes, a animarte a viajar, que aunque a veces pasan cosas feas como esta que me ha pasado, hay un montón de cosas buenas esperando ;)

      Responder
  25. Andrea! Leí todo. Es impresionante la cantidad de deportaciones que está realizando USA. Qué más! Vamos que el mundo es grande y tienes muchos sitios más a visitar! El destino es caprichoso y quizás esto te lleva a hacer algo aún más grande y que te dará mayores satisfacciones! Quién sabe! Un abrazo desde Argentina !!!

    Responder
    • Clara! Justo me acaba de decir un chico en un comentario de Facebook que a él también le deportaron en San Francisco viviendo en el mismo vuelo que le mío. Que por lo visto, según un oficial, deportaron a más de 300 personas sólo en octubre, solo en San Francisco. Poco me parece después de mi experiencia y aún así es una barbaridad.
      Y sí, el destino es caprichoso y esta vez me ha jugado un revés. Veremos qué es lo que tiene esperándome. Esperemos que algo bueno :)

      ¡Un abrazo grande desde el norte de España y gracias por pasarte a comentar!! :)

      Responder

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