De la semana en la que me convertí en deportada | 2ª parte

Como ya sabes, a principios de este mes de Octubre fui, por desgracia, deportada de los Estados Unidos, de San Francisco, viendo así frustrado lo que iba a ser mi nuevo viaje largo, que iba a llevarme por California, México, Argentina y finalmente Australia en una aventura sin fecha de retorno. Pero como digo, fue una aventura frustrada, porque me encontré a mí misma siendo deportada de los Estados Unidos y volviendo a casa después de una semana de aviones, aeropuertos y salas de policía en lo que fue un viaje internacional hacia ninguna parte.

Hoy te traigo la segunda parte de este relato, pero si aún no has leído la primera: Historia de una deportación | 1ª parte, no sé a qué estás esperando pues sino no podrás saber cómo llegué a esta sala de policía en donde continúa esta segunda parte de la historia.

deportada de los Estados Unidos San Francisco

Deportada de los Estados Unidos | 2ª parte


Yo le pregunto al que habla español qué que pasa, si realmente me van a mandar a casa, que por qué me han parado mientras añado que sinceramente no entiendo nada. Él me dice que me lleva una sala donde otros oficiales van a hablar conmigo. Le acompaño en la dirección contraria a la salida, pasamos por detrás de los controles y efectivamente llegamos a una sala de asientos de acero y colchón negro donde rápidamente reconozco a mucha de la gente joven que estaba en mi mismo avión. Por lo visto hemos ido todos a parar al mismo destino.

En esta sala de cuatro o cinco filas de asientos con capacidad para unas 30 personas y frente a la cual está la repisa de los oficiales, con un par de ordenadores, el mapa de los Estados Unidos detrás, el cartel emblema de la policía y una señal en la que se prohibe el celular. Aunque al principio no me fijo en muchos de esos detalles. Llego cansada con los dos oficiales y el carro con mis mochilas que voy empujando y el cual dejo ahí mismo en el pasillo, antes de tomar asiento para lo que va a ser una larga espera, pero eso es algo que aún no sé.

En lo que me fijo al llegar es en eso, en el hecho de que sentados en estas mismas butacas está toda la gente joven de mi avión, todos los que rondan los veinte o treinta años. Hay tres chicos de rastas, una chica rubia, otra morena, de pelo largo. También hay una pareja, ella pelirroja, el con pinta de español. Atrás del todo están sentadas las chicas que visten de negro, con cadenas y roturas. También el chico del sombrero y el abrigo largo que por su clase ya me había llamado la atención en el avión. Una chica con el pelo recogido.

Me siento a esperar y es entonces cuando me empiezo a fijar en el resto de detalles de la sala. Observo también a los que serán mis compañeros pero con timidez, sin detenimiento, un par de miradas a mi espalda. El resto del tiempo miro al frente, a los oficiales que hacen bromas entre ellos, que se ríen y señalan cosas que no veo para hacer ameno el turno que tienen por delante.

También hay un chico asiático. Se lo llevan y lo vuelven a traer a la sala un par de veces. Van llevándose a gente, a algunos a las salas contiguas que se entreven adelante a la derecha, a otros se los llevan para atrás. No sé si a otra sale contigua o a dónde. lo cierto es que no entiendo bien lo que pasa. Sigo esperando y poco a poco distintos oficiales van apareciendo con pasaportes en la mano y diciendo en alto el nombre para llevarse a las personas a lo que parece ser una sesión de interrogatorios. Algunos van y vuelven, otros no vuelven a aparecer. A algunos se los llevan por plazos de tiempo más largos de media hora, una hora.

deportada de los Estados Unidos
No, no hay fotos para este post. Ninguna foto de esta fea experiencia. Todo lo que puedo ofrecer es este dibujo de la sala, visto desde arriba, como nunca la vi, pero como aún la recuerdo en mi cabeza, solo que en vertical, la mesa de los oficiales de frente y nos otros detrás.

Yo voy siguiendo el flujo de las manecillas del reloj que está en la pared, a mi izquierda. Las 10 de la noche, las 12 de la noche, la 1 de la mañana. En España son ya más de las 10 de la mañana y yo sigo aquí sentada esperando, sin entender nada. Esperando a escuchar mi nombre y saber qué va a pasar conmigo. Si me dejarán salir o me llevarán a casa, pero cuanto más tiempo pasa sin que me llamen lo voy viendo más negro y pienso que si no me llaman para interrogarme es porque mi suerte ya está echada. Voy al baño a por agua, sigo sin poder dormir y no me atrevo a hacerlo por si me llaman. También tengo hambre, hace horas que me comí ya el último sandwich que llevaba.

El interrogatorio grabado:


Finalmente suena mi nombre y uno de los oficiales me dice que lo acompañe. Le sigo hacia afuera, hacia los puestos en donde horas antes pasaba con éxito el primer control y me sellaban el pasaporte. Ahora todo está vacío, ya no hay filas, ni gente esperando, ni oficiales en las ventanillas. Sólo las maletas que supongo son del resto de la gente que está esperando como yo en la sala apiladas en una esquina. La mía según camino se queda atrás, en la sala abandonada.

El oficial me trae una silla y le agradezco el gesto. Me explica que me va a hacer una serie de preguntas y que la entrevista será grabada, que en base a ella sus superiores decidirán si me quedo o me voy a casa. Yo asiento con la cabeza. Me pregunta si estoy cómoda con la que la entrevista sea en inglés y yo le digo que sí, que lo intentaré. Entonces me dice que levante la mano derecha y que jure decir la verdad, lo hago y la entrevista empieza.

Me pregunta mi nombre, mi fecha y lugar de nacimiento, mi nacionalidad, el nombre de mis padres y sus respectivas nacionalidades. Me pregunta si he estado antes en los Estados Unidos, por cuanto tiempo vengo, si tengo reserva de hostal y por cuántas noches, dónde planeo quedarme luego. Cuáles son mis planes de viaje, mi ocupación, el último trabajo que he hecho. Las mismas preguntas que he respondido una y otra vez, las mismas respuestas.

El interrogatorio no dura demasiado en mi caso, después de unos 15, 20, 30 minutos me dice que si hemos terminado y si hay algo que quiera añadir para terminar. yo le digo en inglés que esto es ridículo y me dice que ok, que lo añadirá. Yo me encuentro de nuevo desubicada porque la expresión me ha salido del alma y le contesto rápidamente que no hace falta que añada eso. Con su mirada más seria me dice que si eso es lo que pienso y lo que quiero añadir, él lo pone sin problema, así que ahí queda.

A continuación me pregunta si tengo alguna duda. Yo le digo que tengo hambre y que si me van a dar algo para cenar. Le pregunto también qué va a pasar conmigo. Otro de los oficiales pasa a nuestro lado, el que me entrevista le pregunta si quedan sopas de sobre y él dice que va a mirar, pero lo duda. Acerca de qué va a pasar conmigo me contesta que dependerá de sus superiores. El otro oficial vuelve y dice que ya no quedan sopas de bote así que el que me entrevista saca 20$ de su bolsillo y le pide que vaya a la tienda a traerme un sandwich o algo de comer y una botella de agua.

Tras eso me acompaña a la sala de nuevo. Mientras le sigo mis ojos se humedecen un momento y antes de entrar a la sala otra vez y de que el oficial me diga que me siente a esperar, me los froto y trato de recomponerme, de parecer fuerte, de aguantar el tipo. De dejar esas lágrimas que quieren salir allí de donde vienen.

Yo me veo ya de vuelta, aún hay una última esperanza, pero después de todas estas horas y de lo corto de mi interrogatorio el asunto cada vez se ve peor. Una oficial de rasgos asiáticos discute con el chico asiático que estaba sentado adelante del todo. Se lo siguen llevando y trayendo una y otra vez. En una de las salas de la derecha se escuchan voces de tensión y desesperación. Una oficial rubia sale y mientras se va nos dice: «See you tomorrow» y entonces un pequeño murmullo de exclamación y desesperación se alza entre todos los que estamos esperando. Parece que este pequeño infierno va a ser largo.

Las largas horas de espera en esa sala que ya no voy a olvidar:


El tiempo sigue pasando, cada vez somos menos en la sala, cada vez más desubicados, anonadados, sin entender. De pronto reparo en que el oficial de mal carácter que nos vigila desde la repisa al frente saca su teléfono personal y nos hace una foto con una expresión de aprobación propia y prepotencia, media sonrisa dibujándose en su boca. Se siente raro y se siente feo, pero como todo a mi alrededor. Un abuso de poder continuo, este maldito sin saber, este cansancio, este agobio, este mal cuerpo que me recorre y que se refleja hasta en mi piel.

Un par de horas más tarde llega el oficial que me ha entrevistado con nuestra entrevista transcrita. Me dice que la revise a ver si todo está bien y en caso de que algo esté mal que lo corrija sobre el papel. Corrijo solo el nombre de mi madre a pesar de que hay partes de mis respuestas que han sido omitidas. Ya poco importa y sé que mi suerte está echada y que no importa ya lo que corrija o diga.

Lo leo hasta el final y casi que hasta sonrío cuando veo que efectivamente han escrito mi última respuesta. La entrevista termina con un «this is ridiculous» y aunque sé que todo es absurdo en este momento, en cierta forma me agrada ver que esa opinión, corta y sincera ha quedado también registrada. Se lo entrego y le pregunto qué va a pasar. Me dice que efectivamente me mandan de vuelta a casa. Al chico de mi lado también le dan la transcripción, también se va. Nos sentamos al lado uno del otro, a acompañarnos, como si así la noticia fuera un poco menos mala. Dicen que los males son menos malos si se comparten.

Ahora ya sé que me voy, pero no sé ni cuándo ni a dónde, sigo esperando sin saber qué va a pasar conmigo más allá de que me voy de vuelta a casa, como me temo que nos iremos todos los que estamos en la sala. También sé, así me han dicho, que ya nunca podré entrar con el ESTA. Si algún día quiero volver a entrar a los Estados Unidos tendrá que ser con una visa y con la correspondiente entrevista presencial en la embajada, además del caro precio de la misma. Ya no puedo entrar con el Esta porque ahora soy oficialmente una deportada de los Estados Unidos, con todo lo que eso significa.

Una chica francesa me pregunto si hablo francés y yo le contesto que «un petit peu». Me pregunta si me deportan y le digo que sí. Entonces un oficial nos manda callar en muy mal tono y nos pregunta de qué estamos hablando. Nos dice que si no queremos que nuestra suerte vaya a peor nos quedemos calladas. Entonces nos lo repite a todos y nos dice que prohibido hablar o interactuar entre nosotros.

Huellas dactilares y la típica foto de criminal:


Me vuelven a llamar. Me hacen pasar a las salas de la derecha. Ahí me toman la típica foto de criminal. No me ponen ningún cartel con un número en la mano pero la sensación es la misma. En la pared tras de mí un metro que marca mi altura mientras el flash se dispara y la foto es tomada. Después me hacen seguir por el pasillo mientras desorientada camino preguntando hacia dónde, sin saber.

Otro oficial, uno de los de peor carácter me toma las huellas dactilares. Me dice que deje la mano muerta, que me relaje. Es difícil dejar la mano muerta con toda la tensión acumulada, pero me esfuerzo en hacerlo, pues no quiero que me termine retorciendo un dedo. Uno por uno va tomando cada uno de los 10 dedos de mis manos frías y pasándolos por el escáner haciendo un movimiento balanceante. Varios de mis dedos no se registran y vuelve a tomarlos de nuevo. Yo le digo en tono de broma que mis dedos tienen algún fallo y el en un tono serio me dice que no son mis dedos, que es la máquina y que va a pasarlos de nuevo.

Después llega el momento de regalarles mi firma electrónica. Me hacen firmar un par de veces en un pequeño aparato para tener mi firma registrada y llega el momento de volver nuevamente a la sala.

Son más de las 2:30 de la mañana, las 11:30 en España, no he dormido nada. Alguien pregunta si vamos a poder dormir. Se llevan a algunos a dormir, a mí aún me hacen esperar. Me traen un sandwich, ya sólo quedamos cuatro en la sala y lo comparto con los que estamos. Todos estamos cansados y hambrientos, frustrados y desconcertados.

Pasadas las 3 me llaman. Una oficial me quita todas mis pertenencias, me revisa para cerciorarse de que no llevo nada más. Le pregunto si no puedo quedarme con mi diario y con el cepillo de dientes y la pasta dental y me autoriza a hacerlo. El resto de mis cosas se las quedan ellos. Mi ordenador, mi cámara, mi pasaporte, mi teléfono y el resto de mis pertenencias. Con lo único que me quedo es con eso, mi diario, el cepillo de dientes y la pasta dental, nada más. Entonces junto con el otro chico de mi lado que ya está también oficialmente camino de la deportación me llevan a una sala a dormir.

Durmiendo en una sala del aeropuerto, en sillones reclinables negros:


La sensación es extraña. Pasamos por el mismo sitio por el que habíamos pasado horas antes pero ahora vacío, totalmente vacío, sin filas, sin oficiales. Como si fuera un aeropuerto desprovisto de su función y nosotros sus fantasmas. Dos oficiales nos acompañan a una sala donde hay algunos sillones negros de esos reclinables. En una esquina hay unas feas almohadas y unas mantas grises. A mí me dicen que me vaya al sillón que queda libre a la derecha y al chico francés a la zona de la izquierda.

Pregunto si puedo pasar al baño. Una oficial me acompaña. Me siento como una delincuente, acompañada hasta a orinar y lavarme los dientes. Ella me espera en la puerta del servicio, como si me fuera a escapar. Otro oficial vigila la sala sentado junto a la puerta. Yo cojo una almohada y un par de mantas y me siento en el sillón, que rechina. Entonces aunque estoy agotada me pongo a escribir unas breves palabras:

Miércoles 4 de Octubre
Habitación del aeropuerto de San Francisco. Estados Unidos.

Me caigo de sueño y necesito dormir pero aun así quiero escribir. La verdad es que material tengo para escribir un libro o varios. Denegada la entrada. Deportada de los Estados Unidos, de vuelta a casa por la misma ruta del infierno. Todo cuando creía que estaba dentro. Pasaporte sellado, todo hecho. Ha sido al salir con la maleta que por reírme de aquel chico me han hecho pasar a un mostrador. Así que aquí estoy, después de pasar más de cuatro horas en una sala de espera horrible, de que hayan abierto mi maleta, de que me hayan hecho un cuestionario grabado y tomado huellas. Voy a dormir un par de horas en esta sala en donde un guarda nos vigila y siete tratamos de dormir.

Y me duermo, finalmente me duermo. A pesar de la luz artificial blanca que claramente no tienen el detalle de apagar y la incomodidad, me duermo. Pongo la manta sobre mi cara para opacar la luz y caigo en un sueño movido, desagradable. Sueño con todo lo acaecido en las últimas horas y me despierto un par de veces aún entre la nebulosa del sueño y la realidad pensando con alivio que efectivamente todo ha sido eso, sólo un sueño. Pero no, abro los ojos y me encuentro esa desagradable luz artificial que me ciega por un momento antes de volver a reconocer la sala, el oficial en la puerta que se entretiene con su teléfono y el resto de las chicas y chicos deportados durmiendo a mi lado.

Un nuevo día en las salas de la policía:


A las 6:00 de la mañana de California la voz de un oficial nos despierta, diciendo que es hora de levantarse. Nos desperezamos aún con el sueño colgando de nuestras pestañas, con el cansancio reflejado en nuestras caras. Con esa sensación de desubicación y de hastío que reflejamos. Solo he dormido dos horas largas.

Plegamos las mantas y las volvemos a dejar donde estaban y todos juntos, custodiados por más de dos policías somos dirigidos de nuevo a la misma sala donde nos hacen sentarnos otra vez. En ella hay dos o tres personas más dormidas en el suelo o en las butacas de mala manera, con las mismas mantas grises y gastadas. Les hacen despertarse a todos a nuestra llegada y nos obligan a estar sentados y en silencio.

Han cambiado de turno. Ya no son los mismos oficiales de ayer. El nuevo superior de este turno de mañana nos dice que vamos a ser deportados a nuestra casa en el mismo avión en el que vinimos pero que hasta entonces tenemos que estar sentados, callados y sin movernos. Que hay un baño a nuestra disposición y que dependerá de nuestro comportamiento el trato que recibamos. Que si estamos tranquilos se nos tratará bien y que en un par de horas, cuando termine todo lo que tiene pendiente de hacer nos darán de desayunar. En caso contrario y si nuestro comportamiento no es adecuado se nos aplicarán otras medidas, dice aplicando a su voz un tono amenazador.

Así que aquí estamos de nuevo, esperando. Yo aún tengo sueño pero es tanta la tensión que no puedo pensar en cerrar los ojos así que me pongo a dibujar, a tratar de retratar en mi dibujo la sala, ese cartel de prohibido teléfonos, el escudo de la policía, el ordenador de marca Dell y la cabeza de el oficial que está frente a él y el cual tiene unas entradas prominentes.

Efectivamente un par de horas después nos dicen que van a traernos de desayunar. Tímidamente alzo la voz y pido que por favor nos traigan café, petición que se ve secundada por un par de voces más de los que estamos en la sala.

Los de WOW a otra sala:


Media tarde preguntan quiénes somos los que hemos volado con Wow. Somos 13 los que levantamos la mano. Entonces nos hacen pasar a una sala más pequeña a la derecha en la que cabemos justos, con sólo un asiento de sobra. Ahí es donde nos traen el desayuno, café solo para todos y un sandwich de bacon y tortilla francesa acompañado con patatas cortadas en gajos. El desayuno nos parece la gloria y mientras comemos nos animamos un poco y entre nosotros empezamos a conversar.

Son tres chicas francesas, el francés que estaba a mi lado, otro chico francés de rastas. El del sombrero es un chico de Copenhague, también hay una chica de Portugal. La pareja resulta ser de españoles. Hablamos de nuestras respectivas deportaciones, nos quejamos, protestamos del trato, preguntamos por las causas. Ni nosotros lo sabemos con claridad pero a todos parece que nos han preguntado si veníamos a trabajar. Todos veníamos por más de un mes, algunos habíamos estado antes y otros no. Los españoles no tenían billete de vuelta, el resto lo teníamos todo en regla. La chica de Portugal venía con su novio, al cual sí han dejado pasar y está desesperada porque él ha de estar buscándola, sin saber porque no ha salido por la puerta, como él.

Un rato después, cuando ya tenemos el estómago lleno, Ana, así se llama la española, rompe nuevamente el silencio y nos da las gracias porque como dice, el hecho de nuestra presencia hace un poco más soportable esta penuria, este mal rato que en solitario sería un verdadero infierno. Todos asentimos y eso nos da pie a presentarnos. Las francesas se toman la libertad de girar sus butacas para no estar de espaldas y poder todos vernos la cara y conversar ante la incrédula mirada de los oficiales que no saben bien cómo reaccionar pero que finalmente deciden dejarlo pasar.

Las horas se suceden, nosotros poco a poco nos vamos conociendo. Nos presentamos con nuestros respectivos nombres y nacionalidades. Con un poco de nuestra historia. Empiezan a sucederse las bromas que palian un poco el mal cuerpo que tenemos. Estamos cansados, agotados, frustrados, pero nuestra presencia, la compañía del resto y el buen ánimo que le vamos poniendo lo hace más ameno.


Esto es todo por hoy, aunque aún quedan muchas horas de espera en esa otra sala del demonio en la que todos los deportados que volamos con Wow tenemos que esperar. Un vuelo de vuelta a Islandia, al cual somos escoltados por la policía. La llegada a Islandia, la felicidad de ver el sol de nuevo, el momento en el que nos entregan nuestras pertenencias, otras 14 horas de espera en el aeropuerto y finalmente la vuelta a España y, en mi caso, la llegada a Barcelona y el autobús que, finalmente me llevó a Bilbao.

Pero todo eso te lo cuento el próximo miércoles en la tercera entrega de esta historia acerca de cómo fui deportada de los Estados Unidos, porque como ves, esta fea historia aún no acaba y a mí aún me queda mucho por contar, aunque en realidad, lo único que quiero es olvidar.

Ya sabes que como siempre y hoy aún más te espero en los comentarios para que me cuentes si tú también has vivido alguna historia similar o para que me dejes unas palabritas o simplemente pases a saludar. Nuevamente quiero agradecer todo el apoyo recibido, todas las palabras de ánimo que recibí y los mensajes de apoyo que me enviasteis. Gracias a todas y todos los que os ofrecisteis a echarme una mano o me enviasteis unas palabras de ánimo. 

Un abrazo,

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¡HOLA! SOY ANDREA BERGARECHE

Desde hace más de 5 años vivo viajando y ayudando a mujeres como tú y como yo a ser más libres, fuertes e independientes.

28 comentarios en «De la semana en la que me convertí en deportada | 2ª parte»

  1. Hola Andrea…
    Soy Angélica de Bogotá – Colombia y pensé que no a muchas personas nos pasaban este tipo de situaciones, desafortunadamente somos muchos los que nos hemos visto afectados con este tema, pero más allá de perder tu Visa y que rayen tu pasaporte y ante migración quedes casi que como un «delincuente» al ser deportado, queda cierto desasosiego, sinsabor y choque psico-emocional que difícilmente el tiempo logra borrar.
    El maltrato (no físico) que se recibe en este tipo de procedimientos es lo que realmente deja marcada para siempre esta experiencia en la mente y en el corazón, la burla, la mofa, la actitud de estas personas son lo peor de todo el proceso.
    Creo que en mi vida pensaré nuevamente en entrar a ese país y eso que yo fui deportada de Puerto Rico en diciembre de 2018 (preciso el día de mi cumpleaños lo pasé en una fría celda durmiendo en una colchoneta de no más de 5 cms de grosor en el piso con una cobija de plástico, amenazada con salir esposada hacia el avión que me traería de regreso a mi tierra), pero [email protected] agentes se creen más americanos que un verdadero americano, qué humillación, qué tristeza! Lloré por varios días, incluso ahora al recordarlo; esas lágrimas que creí que ya había secado pues volvieron a aparecer y lo más tenaz de todo es que esa deportación se dio gracias a mis jefes, por su culpa viví esa amarga experiencia.
    El tiempo no se puede devolver, ya lo hecho pues hecho está… lo que me queda ahora es cambiar el pasaporte y quedar con mi reseña ante migración y todo a cambio de nada, todo por querer sacar de un apuro a nuestra filial en Puerto Rico. Y pensar que a donde ingresan los americanos prácticamente les tienden una alfombra roja como si fueran la gran cosa :(
    Un saludo y un abrazo con aroma al café de mi tierra!

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  2. Hola Andra, hace dos días fui deportada del aeropuerto Newark en New Jersey, donde había llegado llena de ilusión junto a mi novia Americana y mis dos gatas Argentinas. Planeábamos entrar con mi visa turista y legalizar toda mi situación una vez allá… pero una estadía larga previa me delato y desde ahi todo fue similar a tu historia… la violación a la privacidad y la manipulación psicológica son horrorosas. En mi caso estuve 12 hrs sola a un costado de una gran sala donde los oficiales me miraban como si fuera un trapo sucio mientras bromeaban entre ellos de banalidades y machismos. Esa sensación de que disfrutan de hacerte sentir mal es tremenda. El cacheo físico al que me sometieron dos oficiales femeninas fue definitivamente excesivo, si bien fue todo sobre la ropa, tocaron mis genitales 4 veces muy invasiva e innecesaria, mientras hablaban de querer guantes mas grandes para sus dedos gordos… pero como reclamar nada? si ocurrió en una sala aparte y cerrada… ademas cualquier cosa solo iba a empeorar el trato. En fin… lo que mas quería comunicarte es que leer tu historia me hizo sentir menos sola en todo esta sensación y vivencia, y me pregunto si habra algún modo de accionar para ayudar a frenar este tipo de tratamiento tan injusto y excesivo. Como puede ser que se de el mismo trato que se le da a un narcotraficante a un simple viajero naive… sé que la actual presidencia solo ha llegado para validar y profundizar estos tratos y que nuestro caso en realidad es de los menos dramáticos si lo comparamos con los niños que separan de sus padres y mantienen en jaulas… están violando derechos humanos día a día y cada vez mas validados por sus máximas autoridades. Donde están las autoridades de derechos humanos mundiales? Hacerlo vivible es solo el comienzo de una acción colectiva para combatir esta injusticia.
    Te mando un abrazo hermana! Espero que continues viajando y sabé que Argentina siempre te va a recibir con los brazos abiertos y con gente dispuesta a alojarte para hacer a tu paso una familia de amistades!

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  3. ha pasado tiempo, pero recien leo….hay alguna posibilidad aunque sea remota de evitar la deportación….me refiero asi tienes hijos nacidos allá…. o bastantes años?..o la deportación ocurre igualmente?

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  4. Hola, a mi me deportaron hace poco, vieron que en un celular había dicho que trabaje, me preguntaron en que y yo dije que vendi unas pulseras. Iba a encontrarme con mi amor, había estado embarazada y por imfortunio lo perdí, me tuvieron que atender en México por lo que mi tristeza y mi urgencia de ver a mi amor que vive en Estados Unidos me hizo regresar a ese país en menos de dos meses. Ya no pude llegar, de Atlanta me regresaron, iba para Milwaukee. Ha sido sumamente triste y desesperante todo el proceso. El no puede venir a México porque no tiene papeles, yo no puedo ir porque me castigaron con 5 años de no ingreso al país

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  5. Hola, Andrea!
    He leído toda esta tremenda historia y fue volver a recordar lo que me sucedió apenas en Enero. Yo soy pintora y fotógrafa, me ha pasado exactamente lo mismo, de verdad que casi son las mismas palabras, situaciones en orden y todo. Me dirigía hacia Houston, es realmente increíble como esas personas a parte de ser racistas no pueden entender que hay gente que viven del arte, porque Mexicana que vive del arte es imposible de imaginar para sujetos tan racistas.
    He llegado a pensar que simplemente no era nuestro momento de ser en ese lugar y todo se ha dado así, aunque de una forma tan frustrante, porque debemos hacer cosas más importantes en otros sitios. Ánimo, te mando un fuerte abrazo.

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    • ¡Hola Zairarumir!
      Lamento que tú también hayas tenido que pasar por una experiencia similar, es que yo me acuerdo y solo puedo pensar que son unos desgraciados, pero en mi caso, como dices, quizás no era mi momento. Al final, aunque estuve un mes hecha polvo después me salió la oportunidad aquí en España de embarcarme en un bonito proyecto, así que eso, quizás no era mi momento de salir de viaje y era la forma de decirme que me tocaba estar acá.
      ¡Espero que tú también encuentres algo bueno esperándote!
      Mucho ánimo para ti también.
      Te mando un abrazo grande :)

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  6. Te dejé un mensaje privado por instagram, checalo y si es cierto lo que te digo por el mensaje privado créeme que nos vamos a sorprender los dos :) Ruben Loranca.

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  7. Muy feo todo lo que te sucedio y gracias por compartirlo.
    Creo que un buen sub titulo seria… Como contestar y comportarse,si quieres ser deportado.

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    • Alvaro, tu comentario me ha sacado una sonrisa. La verdad es que sería un buen subtítulo, sin duda. Igual como decía antes, en el momento en el que te ponen el dedo ya poco importa lo que digas que tú destino está decidido.
      Un saludo!

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      • Que bueno,que te saque una sonrisa ( : Si algunas vez vuelves a intenatr venir a EE.UU que sea a Miami,asi te conozco en persona.Yo vivo aqui hace 14 años y me encantaria conocerte.

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        • Uis la verdad que se me han quitado las ganas de volver a intentar entrar para una temporada. Además Miami suena a destino caro! Quizás para otra vida cuando sea millonaria y no haya sido deportada jajaja. Pero bueno nunca se sabe. Yo como siempre iré anunciando mis viajes en las redes así que si algún día voy por Miami ya avisaré para ver si alguien me hace de guía y me ofrece un poco de compañía :) siempre es un placer conocer gente nueva, más aún si son lectores!

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          • Hola yo fui deportado de estados unidos por violar la ley de la visa waiver pase un mes encarcelado lo pase super mal son experiencias que no se olvidan pero la verdad me gustaría volver a viajar a Canadá no se si pueda hacerlo como fui deportado de estados unidos por violar la ley

  8. Hola Andrea!

    Aquí estoy una semana más leyendo sobre tu deportación. Cada vez me dan menos ganas de encarar algún futuro viaje a Estados Unidos. Y viendo lo que dices también entiendo un poco la sociedad de ese país y que haya gente allí que vota lo que vota. Parece que incluso no les importa dejar de acatar los derechos humanos para protegerse de vete tú a saber qué.

    En fin, tengo ganas de leer ya la tercera parte. No sé qué puede ir peor cuando ya has llegado a tu ciudad…

    Por cierto, hace falta que te recomiende un viaje para olvidar lo de EEUU o ya me has leído la mente? ;)

    Saludos!

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  9. Hola, Andrea, tremenda experiencia! Me imagino como has pasado,pero no me llama tremendamente la atencion.Soy una mujer grande ya,64 años,y he viajado unas 6 veces a Usa desde los años 80.Reconozco que pocas cosas pueden darme mas placer que perderme en el Central Park, o ir a escuchar gospels,pero entiendo que todo cambio desde el tema de las Torres.Por lo menos lo vivi asi,un antes y un despues de ellas.Y creo que se van a poner mar rigidos aun.Hoy , un dia despues del atentado a N.York donde fallecieron unos turistas argentinos,que como tu solo querian pasarla bien,disfrutando de la amistad y un paseo en bicicleta,el presidente dijo de anular la loteria de visas. No es una epoca amable para ir,por mas que es un pais donde siempre tienes para aprender algo nuevo,disfrutar el arco iris de razas,disfrutar el Golfo de Mexico o la costa este.Pero son epocas…y si hay muchisimos otros paises que hoy tienen fronteras donde no es un parto pasar migracion.Hasta lo que entendi,ya has tenido experiencia con conocerlo en parte…bueno, capitaliza esta experiencia,que seguramente te servira para el futuro.Y como puso alguien mas arriba, yo tambien pienso que por algo paso que te volvieran.Quizas, solo quizas, te ahorraste un disgusto aun mayor.Un abrazo desde Montevideo.

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  10. Hola Andrea, Tu historia servirá de aprendizaje a muchos viajeros que buscan pistas sobre cómo cruzar una frontera complicada, especialmente la yankee de la cual casi todos tenemos algín conocido que la ha pasado siquiera de apuros. Lamento lo que te sucedió. En todo caso por lo visto trataste de ser honesta pero a veces parece que el mejor encare es decirles lo que quieren oir. Ojalá encuentres la fuerza para seguir viajando! Saludos desde Uruguay

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  11. Hola Andrea, rara vez leo un blog, no se, me mareo por un lado, me aburro por otro. Pero ayer en la ruta caí en tu post de la deportación, me dio intriga y lo leí. Será porque de alguna manera siendo un viajero sudamericano siempre pienso en la posibilidad de ser deportado o que no me dejen entrar a un país. Momentos antes del arribo a migraciones recreo en mi mente las preguntas, y las mejores respuestas que puedo dar. Mi situación mas complicada fue en Stansted, pero finalmente me dejaron pasar después de revisar todo mi equipaje, papeles, contenido de mi billetera, etc, etc, etc.
    Después de leer las dos partes de la deportación, fui a otros post, como los de Italia, y me di cuenta que no había un solo comentario (me gusta leer comentarios). Será que estos casi 10 años de viajero que llevo me volvieron un poco supersticioso, bah, no se si esa se la palabra, pero creo que todo sucede por una razón (no quiere decir que nuestro destino este escrito, sino que a lo largo del camino hay señales y dependen de uno leerlas, o no). Hoy podes contarla, y los que estuvieron a tu alrededor también. Recibiste muchos comentarios en tus post sobre deportación, la mayoría de apoyo, otros ofreciéndote donde quedarte en caso de que viajes a sus países. No dejes que esta experiencia cambie tus planes, no dejes que el racismo de unos pocos te frene. Quizás no era el momento de ir a USA, quizás debías experimentar en carne propia lo que se siente ser deportado para nutrirte de otras experiencias, porque el viaje es una montaña rusa de sensaciones, y como en un momento estamos arriba, en otro estamos abajo.
    Recárgate de amor y energía de los que te rodean y quieren verte bien, y salí a la ruta, que hay muchas historias que necesitan ser contadas.
    Fuerte abrazo.

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  12. Què situaciòn complicada!
    Quizàs yo soy muy derechita (trabajo en Fuerzas de Seguridad en mi paìs como civil y me forjò la personalidad) y sè que cada paìs tiene sus benditas reglas, justas o no.
    EE UU es un paìs muy estricto en migraciones, pero a mi me preguntaron sòlo 3 cosas mientras que en Heathrow me preguntaron hasta cuàntos dìas me quedarìa en Austria y viajaba con reservas de hoteles 4 estrellas, deptos, y hasta boletos para la Òpera de Viena; o sea estaban curiosos!
    Lo que no comprendo es por què no es un buen momento para entrar al aeropuerto de San Francisco, què pasò en esta ciudad ahora?

    Todo te va a salir genial en Australia, no tengas miedo.

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  13. Hola Andy,
    Lamento mucho saber que pasaste por esta experiencia horrible. Me inscribí a tu blog, por qué en 15 días emprenderé un viaje sola a Israel, te cuento que cuando fui a hacer la solicitud de mi Visa aquí en México, fue negada. Lo único que hicieron fue darme un papel donde decía que mis intensiones en los Estados Unidos no eran consistentes y que volviera aplicar cuando mi situación hubiera cambiado, se entendió que tenía que cambiar mi situación económica.
    Todo el trámite fui tratada mal, las personas que supuesta mente son tus paisanos son groseros y la cónsul que me atendió, ni se diga. Un amigo en Estados Unidos me mencionó que el tema de la migración tiene muchísimo apogeo en estas épocas.
    Sin embargo lo que leí de tu experiencia me hizo sentir mucho enojo y no pensé que la situación llegase a tanto, como dices es un trato injusto donde se sienten con el derecho de atentar contra tu libertad e intimidad. Lo siento mucho Andy.
    Quiero que sepas que cuentas con mi apoyo y que yo quiero seguirte leyendo. Así que a viajar chica!

    Un Abrazo … Sarah

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  14. Hola, siento esos malos momentos , la desesperación y impotencia al recibir ese tipo de trato, ya que todos somos personas y la finalidad de visitar ese país es para aportar algo para ellos ya sea económico o social, cuesta creer que un país tan civilizado, moderno y libre tengan esa capacidad represora y muchas veces incluso hayas nacido en un país o otro te prohíban la entrada sin excepciones a ese país.
    Nosotros somos una familia viajando con dos peques, 6 y un año que actualmente estamos en California, hemos entrado en este país cuatro veces en un año y también nos hemos sentido como asaltantes, por entrar con un coche de matricula mexicana, por entrar desde México, por querer estar más de un mes, al final hemos estado pero la situación tensa la cual hemos pasado sobretodo delante de nuestros hijos que han acabado llorando sin saber porqué es meramente injusta.
    Espero te recuperes moralmente de esta mala experiencia y puedas seguir viajando!

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  15. Hola Andrea!! He leído tu post y no puedo esperar leer el próximo. Con tu relato siento un nudo en el estómago, el cansacio y la deseperación. Que gran narradora eres. El miedo a las aduanas es un miedo que todos sentimos y más a este país. A mi hermano de 25 años le negaron la Visa, por ser hombre y joven. Por que Segun ellos se vendría a trabajar. En fin un gran abrazo y muchos viajes

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  16. Hola Andrea!! Siento muchisimo lo que te paso!! Me dio mucha impotencia y creo que lo que mejor te haria ahora es un viaje! Para volver a tener tu energia tan linda que aunque no te conozco transmites en tus publicaciones. Ahora estoy viajando por Colombia, que organizando este viaje te conoci en tu blog, llegare a Argentina en navidad por 2 meses para visitar mi familia ya que vivo en Barcelona. Si te decides a venir que sepas que alla tienes un lugar donde quedarte, sera verano y es a 20 minutos del mar en Pinamar. Super bonito! No dudes en contactar.
    Animo Andrea! Muchos besos😚😚😚

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  17. Hola! De verdad, que impotencia he sentido leyendo lo que te pasó y como te trataron, y por desgracia pienso que es por prejuicios. A mi me pasó que yendo a Costa Rica mi avión hacía escala en Nueva York. Pues también después de haber pasado por donde entregas tu pasaporte (y en mi caso el billete de avión hasta Costa Rica), me viene a buscar un agente y me lleva a la famosa sala, muy parecida a la que tu has dibujado. Yo, a pesar de que tengo casi 50 años (esto fue en 2015), llevo el brazo entero tatuado, algunos piercings y el pelo muy muy naranja. Por lo demás, tengo una vida de lo más normal (divorciada, un hijo, deportista, enfermera con plaza en propiedad jajaja funcionaria). Esto por supuesto no me hace ni mejor ni peor que nadie, lo comento simplemente para remarcar como podemos prejuzgar a alguien por su aspecto físico. Me hicieron preguntas sobre si tenía hotel en Costa Rica, y sólo tenía para la primera noche en San José, las demás iba a ir sobre la marcha. Eso parece ser que era un problema. A todo esto pendiente de llegar a tiempo a mi avión. Iba con 4 personas más con las que me había juntado en un foro de viajes para alquilar entre los cinco un coche (por cierto, craso error, ojalá me hubiera ido yo sola como era mi idea, pero claro, estas cosas nunca se sabe como van a salir). Las otras personas obviamente nerviosas porque no sabían nada de mí. A mi me parecía todo muy kafkiano, jamás me había pasado nada parecido. Al final me dejaron salir, por supuesto sin explicarme por qué me habían parado. Lo mejor fue que a la vuelta ¡me pasó lo mismo! Cuando le dije a la oficial latina que me acompañaba al bonito despacho que era muy fuerte que me pasara tanto a la ida como a la vuelta, si ya habían comprobado mi identidad y todo eso, me miró y me dijo: «Ya sabes lo que tienes que hacer… No vuelvas a Estados Unidos». No sé si lo decía de mal rollo hacia a mí o hacia el país… La segunda vez fue más rápida y menos estresante, la experiencia es un grado. La verdad que se me han quitado las ganas de ir, aunque a mi no me ficharon.. En fin, siento mucho todo lo que tuviste que pasar y espero que el próximo viaje vaya estupendamente… seguro que sí. Besos guapa

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  18. Hola Andrea! Con lágrimas en los ojos te escribo. Que pesadilla… Lamento lo que viviste, espero te recuperes pronto de este mal rato y sepas que en México y Chiapas eres bienvenida! Te mando un abrazo!!! Que bueno que estás en casa y que mal por que tu viaje se vió truncado, sin duda, hay un mejor plan para ti en este momento, creo mucho en que todas las cosas pasan por alguna razón y aunque esto vivido es terrible y todo lo que implica la deportación, al menos estás bien, viva y para dar mucho para rato!

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  19. Hola Andrea, cuanta impotencia leer todo el trato que recibiste, te tratan como una delincuente como si fueran los dueños del mundo y la verdad, me intentaba poner en tu lugar mientras leía y ni así puedo llegar a sentir la desesperación que debe ser estar ahí sin saber que pasa y que va a pasar después de eso, te mando un saludo desde Argentina, gracias por contarnos tu experiencia y que nada te quite las ganas de seguir viajando que eso nos mantiene vivos a los que tanto nos gusta!
    Saludos!!

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  20. Madre mía Andrea… menudo suplicio… se me quitan las ganas de viajar a los EE.UU. A mí me pasó una historia de revisión por ver si llevábamos drogas en el aeropuerto de Bruselas Charleroi, cuando tenía 18 años y en francés… la sensación de agobio e incertidumbre es horrible.

    Un abrazo desde Barcelona,

    Pau.

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  21. Hola Andrea.
    Te envío un ‘abrazo virtual’ hasta España, desde este otro lado ‘del charco’, en Costa Rica.

    Que pena que hayas pasado esta situación, como lo menciono en un comentario anterior, el paso por aduanas me genera muchos temores, es una incerteza saber si ese oficial que te ve, te atiende, te revisa, te sigue lleva en su cabeza una idea errática de tu persona. Prejuicios, siempre prejuicios.

    Hace algún tiempo mi papá también pasó una situación similar al ingresar a EEUU, en las visitas que ha realizado a este país, ha tenido que realizar 3 veces estas entrevistas, pues… ‘tiene un nombre común’; por suerte, luego de perder alrededor de 1hr o un poco más de tiempo en esas salas, le han dicho: anda, todo bien! … pero, si te pones a pensar… qué he hecho mal? Pues nada, solamente te has topado con la puerta del prejuicio en la naríz. Infortunadamente, esto sucede en este país y en muchos otros lugares del planeta y sin duda, muy a nuestro pesar, seguirá pasando.

    Espero que las rutas del mundo te hagan olvidar este mal paso en tu viaje, que podas regresar a este continente y disfrutarlo mucho, América es tan bonito, que fuera de EEUU te vas a encontrar lugares muy especiales también. Y si no regresas por mucho tiempo, espero que por donde sea que vayas, seas muy felíz. El planeta es muy bonito, y cuando personas como vos dedican su tiempo a mostrarlo por medio de las letras (y fotos), nos hacen volar junto a ustedes a todos los demás. Que nada te detenga de seguir tus sueños, ni siquiera un sello frustrado en el pasaporte ;)

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  22. Andrea, termino de leer esto y ojalá te tuviera de frente para darte un abrazo de ánimo. Como te comenté en la primera parte, estás describiendo una de mis peores pesadillas. Hay un programa que suelo ver que se llama «Alerta Aeropuerto» donde muestran casos de deportación pero por gente que SI comete delitos. Leer que alguien completamente inocente tenga que vivir una situación como esta es horrible. Lo leí todo con un nudo en el estómago… qué situación más espantosa . De todas las cosas que uno lee aprende y con esto que escribes he aprendido a que no hay que reír ni sonreir en los aeropuertos (además de una serie de cosas más). Qué triste, no?
    Puedo ponerme en tu lugar y sentir la angustia. A mi me angustia de sólo leerlo, vivirlo tiene que haber sido… ufff, lo peor. Espero que el tiempo cure esta instancia tan nefasta y que los viajes que vengan hagan olvidar todo esto.
    Te mando un abrazo ENORME y espero que nunca te toque vivir algo así de nuevo <3

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    • Hola!!!

      Alerta Aeropuerto es un programa fabuloso para mí, porque justamente ese paso por aduanas es una de mis mayores pesadillas siempre, creo que no la superaré jamás. Son tantas las historias que he visto y leído de lo que llega a suceder en aduanas (terrestres, aereas) que cada vez que he salido de mi país, sólo rezo para que todo vaya bien pasando por allí, y no es porque yo haya cometido alguna situación ilegal, es justamente estas historias como las de Andrea, las que sustentan mis miedos. Una sonrisa, una situación ‘chistosa’, un prejuicio, eso le provocó a Andrea esta HORRIBLE situación, es injusto… en todas sus letras, injusto.

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